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Posts Tagged ‘Veronica Mars’

  1. Thank you Alanis

    diciembre 11, 2014 by Ana López Guzmán

    Descubrí un poco tarde la música de Alanis Morissette, pero cuando lo hice, me identifiqué rápido con la letra de cada canción. Su rabia, su indignación… Con los chicos y con el mundo en general. Estaba dolida y desengañada y quería gritarlo a los cuatro vientos. Tras un viaje a La India, comenzó a encontrarse a sí misma (como tantos otros famosos, pero a esta se lo perdono por ser quién es). Y al final, pasó lo que tenía que pasar… Se enamoró y se puso a escribir un montón de canciones moñas y yo perdí el interés. Lo siento Alanis, supongo que no soy tu mejor fan.

    El caso es que a mí (salvando las distancias) me ha pasado algo parecido. Me sobraban temas de los que hablar porque estaba bastante decaída, no os voy a engañar. Y cuando el amor llegó a mi vida, perdí la inspiración. Y es que seamos sinceros, las mejores canciones son las de desamor y quienes escriben las más cursis son quienes sueñan con vivir esas emociones. Es algo parecido a lo que dicen en la película ‘Solo tú’ (Norman Jewison, 1994), donde la protagonista (Marisa Tomei) pierde la fe (curiosamente, ella se llama Faith) en encontrar a su media naranja, a la que lleva buscando desde que un tablero Ouija le dijo un nombre que marcó por siempre su destino.

    Robert Downey Jr y Marisa Tomei en 'Solo tú' (1994)

    Y así es, amigos míos. Somos tan rematadamente estúpidos que podemos pasarnos la vida persiguiendo un sueño. Supongo que eso es lo que nos da fuerzas. Es como un motor que nos empuja a seguir. Pero, ¿qué pasa cuando lo alcanzas? Hay que mantenerlo. En ‘Sexo en Nueva York 2′ (Michael Patrick King, 2010), Carrie le explica a Big que antes escribía sobre la búsqueda del amor y que ahora tenía que cambiar su perspectiva porque después de diez años esperando, al final lo ha encontrado. Y os aseguro que no es tan fácil…

    En fin, supongo que he atravesado una crisis creativa y ahora ya puedo volver a sentarme y escribir otra vez. Pero, ¿sobre qué? La verdad es que se me vienen un millón de ideas a la cabeza. Porque si lo piensas, nos pasan cosas cada día. Por mi parte, quiero hablaros de una chica que no soy yo, sino una personita a la que conocí hace mucho, mucho tiempo y que, por suerte, sigue formando parte de mi vida.

    Esta personita sufre innecesariamente muchas veces. Es como si fuera adicta al dolor. ¿Por qué somos así? Supongo que cuando te acostumbras a repetir una conducta, termina formando parte de ti y al final eres como eres y aunque no quieras, no lo puedes evitar o eso crees. En ‘Veronica Mars’ (la película, no la serie, de Rob Thomas, 2014), la protagonista (Kristen Bell) lleva años “rehabilitada”. Ha dejado la investigación y el peligro que conllevaba para convertirse en abogada, pero ella no es así y no está hecha para una vida tan aparentemente perfecta como la que tiene ahora. Por eso, no puede evitar la tentación de aceptar un caso en su Neptune natal para revivir las emociones de su antigua vida.

    Como aventura pase, pero ¿quién querría volver a una conducta dañina? Ni libros de autoayuda ni eternas sesiones de terapia. Si uno quiere cambiar, lo hace y punto. No pone excusas. Se centra en ello y le dedica todo su tiempo y atención y al final se sale, igual que se puede salir de Ikea.

    Kristen Bell en 'Veronica Mars', la película (2014)

    Mi mensaje es el siguiente: si no estás satisfecho con tu vida, actúa. No vale que te lamentes y sigas repitiendo continuamente el mismo patrón. Eso no te lleva nada más que al mismo principio. Céntrate en lo que quieres alcanzar y busca la manera de conseguirlo porque te aseguro que se puede. No es fácil, por supuesto que no, pero cuando lo haces, el resto de piezas van encajando solas como por arte de magia. Y entonces te das cuenta de que todo es más fácil de lo que parecía. Eras tú quien se empeñaba en hacerlo complicado.

    Así que ponte manos a la obra y traza tu estrategia. Ponte objetivos alcanzables y verás como paso a paso logras tus sueños. Deja de perder el tiempo enredándote en juegos imposibles. No malgastes energías con personas que te desgastan y céntrate en disfrutar la magia del día a día porque no sabes cuándo puedes volver a enamorarte, a encontrar el trabajo de tus sueños o escuchar una historia que puede cambiarte la vida… Pero empieza ahora.

    No te deseo suerte porque siempre digo que la suerte se la construye uno mismo. Encuentra el valor dentro de ti. Te aseguro que eres más fuerte de lo que crees. No persigas imposibles, como hacía Marisa Tomei en ‘Solo tú’ y céntrate en ver lo que tienes alrededor y dale la importancia y el lugar que se merece.

    Os dejo con el vídeo que cuenta el viaje que cambió la vida de Alanis. Por algo se empieza:
    Imagen de previsualización de YouTube.

     


  2. El espectáculo debe continuar

    abril 26, 2012 by Ana López Guzmán

    Las chicas estaban sentadas haciendo un círculo repartido por toda la sala. Una sala un poco pequeña, aunque más que suficiente. Era su refugio. Sentían que nada malo podría ocurrir entre esas cuatro paredes, puesto que si todas estaban allí era por el mismo motivo. Había algo que querían olvidar. Una herida que sanar. A veces incluso varias. Todas hablaban de lo mismo. Del amor. Ya fuera el de sus padres, el de sus hermanos, sus hijos… O el de sus parejas, las que ya no eran sus parejas, las que podrían llegar a serlo…

    Entonces se me vinieron a la mente muchas personas. Frases que nunca olvidaré. Miradas que me hablaron e hicieron que me diera cuenta de cosas que yo ya sabía, pero que prefería no aceptar y dejar para más adelante, buscando siempre alguna excusa. Recordé a Amanda sentada en su mesita, siempre sonriente. Y yo jugando con Luna. Más de una vez Lina me había dicho: “Tú eres como esa gata. Eres mágica y buscas cariño silenciosamente”.

    También se me vinieron a la cabeza otras escenas, como recopiladas para un especial de cine y preparadas para emitirse un domingo por la tarde. Toni y su miniequipo de música, ese que lleva a todas partes. No recuerdo ni qué época del año era, pero me dijo: “Hoy sólo quiero que hables”. Y yo necesitaba hacerlo, sacarlo todo, pero me resultaba imposible. “Pero si no puedes hacerlo, estaré aquí a tu lado igualmente”. Y se quedó. Es como aquella escena de ‘Veronica Mars’ en la que ella le dice a su amigo Wallace: “Quien te quiere permanece a tu lado. No se va”.

    Veronica Mars y Wallace

    Veronica Mars y Wallace

    Seguí mirando al grupo de mujeres que hablaba, como si estuviera contemplándolas desde lejos. “La vida son momentos”. No sé por qué no lograba apartar esa frase de mi cabeza. “Es mejor arrepentirse de algo que no haberlo intentado”. Pero hay frases que duelen porque no se corresponden con la realidad. ¿Qué era lo que había intentado él? Supongo que necesitas cierta coherencia y a mí el ‘carpe diem’ no me parece justo.

    Supongo que hay cuerdas que se tensan demasiado. “Forzaste quizá demasiado los lazos pensando que en eso consiste el amor. En dar sin medir el calor de tu abrazo. ¿Quién sabe qué fue? ¿Qué pasó?”, decía Pedro Guerra en aquella maravillosa canción. Hacía sólo unos días él había pasado la noche con ella. Una noche de tantas. Supongo que a esos momentos es a los que se refería. Mágicos, también, como la gata de Lina.

    Había tantos corazones rotos a mi alrededor que me daba miedo pisar, no fuera a romper algún pedacito en mil trocitos más. Escuchaba atenta cada historia, escondida detrás del objetivo. A veces se me encogía mi propio corazón. Pero de todo aquello iba aprendiendo, iba interiorizando algo, haciendo palpable una realidad que yo había maquillado con focos y luces. “No puedo. Ahora no puedo”, se había convertido en la frase favorita… Una frase cobarde porque querer es poder. Todo el mundo lo sabe.

    Entonces le propuse un juego. Cierra los ojos e imagina un camino… Tenía que ir describiéndome qué era lo que se encontraba en su trayecto. Se entregó al cien por cien. Creo que estaba disfrutando más pensando en la interpretación de su fantasía que en cualquier otra cosa. Y mientras jugábamos a los psicólogos, se me vino a la cabeza otra frase de Lina, después de que yo le hubiera contado lo que había soñado la noche anterior.

    “Estoy conduciendo. Voy por la carretera de Toledo, como el día del accidente. La persona que está sentada en el asiento del copiloto es él. Primero me dice que entre por un túnel y yo obedezco. Una vez que entramos, descubrimos que hay unas escaleras mecánicas que bajan. Siento miedo, aunque creo tener el coche controlado. Pero cuál es mi sorpresa cuando me dice que dé marcha atrás, que ese no es el camino. Entonces me entra el pánico. Miro en todas las direcciones posibles, pero no soy capaz de hacer lo que me pide. ¡Es absurdo! Así que el coche sigue bajando, movido por las escaleras…”.

    Ella, sentada frente a mí, me de dice que el sueño es un aviso de que me estoy metiendo en una situación donde no hay marcha atrás. Que me dejaré llevar, como arrastrada por esas escaleras mecánicas, hasta llegar a lo más profundo. Y que es normal que eso me dé miedo porque, ¿a quién no le asustaría un túnel que sólo baja y del que no puedes salir?

    Al día siguiente fui a clase de yoga. Mari Carmen nos explicó que cuando nacemos respiramos de una manera, pero que la vida hace que la respiración vaya cambiando de ritmo y que cuando nos entra el miedo o la ansiedad entonces “se nos olvida respirar”. Es algo de lo que hablé en mis últimos posts. Creo que cuando eso ocurre tienes que pararte a tomar aire. Es el único modo de volver a recuperar el control.

    Le veo llegar desde lejos. Está escribiendo algo en su móvil, como siempre. Su cara lo dice todo. Y deseo ayudarle a salir de su propio túnel. “Hoy por primera vez he soñado contigo”, me cuenta. Al final todo lo que no decimos tiene que salir por algún lado. Durante un tiempo se olvida de todo y es la persona que yo conozco. Pero no sé si es quien yo creo, porque me falta información. Es como cuando una pareja te cuenta las dos versiones de una discusión. Si sólo tienes una de las dos partes, siempre te falta la otra, que es la que te permitiría opinar de forma objetiva.

    Dibuois me regaló un libro el otro día. Se llama ‘Amarse con los ojos abiertos’ (Jorge Bucay y Silvia Salinas). Viene a enseñarte que cuando nos enamoramos lo hacemos de ilusiones (o de proyecciones, como diría Lina). Que poco a poco vamos conociendo a la verdadera persona, y eso es aceptarla tal cual es. A veces te das cuenta de que esa persona real no es para ti. Otras te enamoras perdidamente de ella. La clave es no intentar ver lo que no habrá nunca.

    Sigo sentada en la sala, escuchando atentamente. Cambio el objetivo de la cámara. Tal vez me ayude a ver las cosas desde otro punto de vista. Entonces me encuentro con una persona llena de luz que me dice que sabe que el Universo está creando alguien que será maravilloso para ella. Lo cree firmemente. Y me gusta la seguridad con la que lo dice. Está ilusionada. Rebosa paz. Disparo. Sí, creo que he sacado una gran foto. Que transmite todo lo que ella está sintiendo. Supongo que eso es algo que queda entre ella, mi cámara y yo. Entre esas cuatro paredes. Inmortalizada en una imagen.

    Hay momentos tan dolorosos que nos dejan devastados. Como un gran huracán que se lleva todo a su paso. Nos quedamos con la sensación de haber perdido, pero no se trata de eso. No es otra partida de Póker. No es un resultado negativo en el marcador. Nunca se trató de eso. Cuando has tocado fondo sólo te queda una cosa: remontar el vuelo. Las palabras se las lleva el aire. Si quieres a alguien debes demostrárselo con hechos. No sirve de nada pedir perdón cuando “has roto el jarrón de la confianza” (esto es algo que también he escuchado últimamente). Hay cosas que no se pueden volver a construir, porque hay pedacitos tan pequeños que son prácticamente polvo y si ese polvo, esa confianza, también se la lleva el viento, entonces quedará un hueco que no podrás llenar.

    Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'

    Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro’

    Hablo con un amigo de segundas oportunidades. Él me dice que está seguro de que si el amor es verdadero, entonces puedes volver a arriesgarte. Pero no si es una tercera, una cuarta, una quinta vez… ¿Qué sentido tiene? Ninguno. Ya sabes cómo termina la película. Y querrías tener una máquina del tiempo como la de Martin en ‘Regreso al futuro’ (1985, Robert Zemeckis) y tener la oportunidad de cambiar algo que no desencadene todo lo demás. Pero en el fondo tú sabrías que las cosas, de haber seguido su curso normal, hubieran sido diferentes. “No puedo. Ahora no”, se me viene de nuevo a la mente.

    Guardo mi cámara. Hemos hecho un gran trabajo. Me siento orgullosa. Partícipe de cada historia. Hoy veo las cosas con color. Desde arriba o desde abajo. Reflejadas en un espejo. Con fondos diferentes. Con luces y sombras. O simplemente, tal cual son. El espectáculo debe continuar.

    Esta vez os dejo una canción: \’Dices\’, de Luis Ramiro, y la letra de ‘Cuando nadie me ve’, de Alejandro Sanz:

    A veces me elevo, doy mil volteretas
    a veces me encierro tras puertas abiertas
    a veces te cuento por qué este silencio
    y es que a veces soy tuyo, y a veces del viento
    A veces de un hilo y a veces de un ciento
    Y hay veces, mi vida, te juro que pienso:
    ¿Por qué es tan difícil sentir como siento?
    Sentir… ¡Cómo siento que sea difícil!

    A veces te miro y a veces te dejas
    me prestas tus alas, revisas tus huellas
    A veces por todo aunque nunca me falles
    A veces soy tuyo y a veces de nadie
    A veces te juro de veras que siento
    no darte la vida entera,
    darte sólo esos momentos
    ¿Por qué es tan difícil?
    Vivir solo es eso…
    Vivir, sólo es eso…
    ¿Por qué es tan difícil?

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés
    Cuando nadie me ve no me limita la piel
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…

    Te escribo desde los centros de mi propia existencia
    donde nacen las ansias, la infinita esencia
    Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
    y hay cosas tan mías… pero es que yo no las veo
    Supongo que pienso que yo no las tengo
    No entiendo mi vida, se encienden los versos
    Que a oscuras, te puedo, lo siento, no acierto
    No enciendas las luces, que tengo desnudos el alma y el cuerpo

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve me parezco a tu piel
    Cuando nadie me ve, yo pienso en ella también
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…


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