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  1. ¿Pueden los hombres y las mujeres ser amigos?

    mayo 11, 2013 by Ana López Guzmán

    Ay, ¡el eterno debate! Ellas suelen decir que sí, que por supuesto, que por qué no iba a ser eso posible. Pero luego vienen las típicas preguntas: “Vale, sí, es tu amigo, pero… ¿Está enamorado de ti? ¿Has tenido alguna vez algo con él? ¿Habéis hablado de cómo sería vuestra relación si fueseis algo más?”. Entonces es cuando su firme respuesta se convierte en un mar de dudas. Ellos lo tienen bastante más claro. La respuesta es simple y llanamente “no”. Si hay alguien que lo explica bien, es Billy Crystal en ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (Rob Reiner, 1989).

    Billy Crystal y Meg Ryan en 'Cuando Harry encontró a Sally' (1989)

    Os pongo un poco en antecedentes antes de que veáis el vídeo. Harry se define como un hombre pesimista porque cuando empieza un libro siempre lee la última página por si se muere. El día que conoce a Sally (Meg Ryan), que es más bien todo lo contrario a él, van a hacer un viaje juntos hasta Nueva York para ahorrar gasolina. Este es uno de los diálogos que mantienen en el coche (y para mí, uno de los mejores del cine):

    –          Por supuesto, te darás cuenta de que tú y yo jamás podremos ser amigos…

    –          ¿Por qué no?

    –          Quiero decir que los hombres y las mujeres no pueden ser amigos porque siempre se interpone la parte sexual

    –          Estás equivocado, yo tengo muchos amigos varones y para nosotros el sexo no interfiere para nada.

    –          No es cierto

    –          Sí es cierto

    –          Sólo tú crees que es así

    –          ¿Insinúas que quiero acostarme con todos mis amigos sin siquiera saberlo?

    –          Lo que insinúo es que todos ellos quieren acostarse contigo

    –          No es cierto

    –          Sí es cierto

    –          No es cierto

    –          Sí es cierto

    –          ¿Y tú cómo lo sabes?

    –          Porque un hombre jamás podría ser amigo de una mujer a la que encuentre atractiva. Siempre quiere acostarse con ella

    –          O sea que según tú, un hombre sólo puede ser amigo de una mujer si no la encuentra atractiva…

    –          No, tú también puedes querer acostarte con ellos

    –          ¿Y qué pasa cuando no quieren acostarse contigo?

    –          Eso no importa, porque el sexo siempre está presente, por lo que la amistad se ve condenada. Y ese es el fin de la historia

    –          En tal caso tú y yo nunca seremos amigos

    –          Supongo

    –          Es una lástima, eres la única persona que conozco en Nueva York…

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    Años más tarde, vuelven a encontrarse. Entonces Harry le explica a Sally que si un hombre y una mujer están prometidos con otras personas, entonces sí pueden ser amigos, pero que en ese momento sus parejas sienten celos porque no entienden que su prometido/a necesite la amistad de alguien del sexo opuesto y que eso es una señal de que algo falla en su relación. Así que una vez más, Harry llega a la misma conclusión: la amistad entre hombre y mujer es imposible.

    Sin embargo, años más tarde vuelven a encontrarse. Su vida está cambiando. Ambos han sido abandonados por sus respectivos y tienen el corazón roto. Se dan cuenta de que se llevan bien. De que pueden contar el uno con el otro. Nace una amistad. Entonces esa persona se va convirtiendo en alguien importante. Da igual que no sea de tu sexo. Es a quien llamas cuando estás de bajón o cuando tienes una buena noticia que no te puedes callar. A quien le cuentas tus pensamientos, tus inquietudes… Se genera una bonita complicidad que es inquebrantable…

    Hasta que llega El Momento. Sí, ese momento en el que dices: “Es tan buen amigo que podría ser mi pareja”. Pero entonces las cosas se complican. Ese es el punto de la historia donde la amistad se pone en juego. ¿Arriesgas toda esa complicidad o dejas el mundo como está y sigues contando con tu amigo del alma? ¿Tiene Harry razón y el chico siempre querrá acostarse con ella? Si eso ocurriera, ¿qué posibilidades hay de funcione y la amistad no se rompa?

    Billy Crystal y Meg Ryan en 'Cuando Harry encontró a Sally' (1989)

    Billy Crystal y Meg Ryan en ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (1989)

    Tengo dos amigos que fueron pareja durante cuatro años. Su relación no funcionó. Siempre estaban discutiendo y había celos y desconfianza por parte de ambos. En una ocasión, ella le dijo que precisamente la parte afectiva era la que se interponía entre ellos, pero que si fueran sólo amigos, su relación sería perfecta. Al final lo dejaron y estuvieron mucho tiempo sin hablarse.

    Años más tarde, ella tuvo un accidente. Decidió llamarle por teléfono porque necesitaba a la parte de amigo que les había unido en el pasado. Él fue a verla y desde ese momento, se convirtió en su mejor amigo para siempre y nunca jamás volvió a interponerse ni el sexo ni los sentimientos. Así que supongo que hay algunas excepciones.

    Para mí, la excepción más bonita del cine es la siguiente escena de ‘¿Qué les pasa a los hombres?’ (Ken Kwapis, 2009), pero no habla de la amistad. Habla de esa forma de comportarnos que tenemos a veces las mujeres. Ya sabéis, cuando esperas a que Él te llame. O cuando crees que él cambiará por ti. Cuando piensas que tú serás distinta, especial. Y te enganchas a la esperanza de que ese cambio ocurrirá, pero en el fondo sabes que las personas no cambian. Sin embargo, supongo que siempre hay excepciones… ¿O esto sólo ocurre en el cine?

    –          Alguien sabio me dijo que si un hombre quiere estar con una chica pase lo que pase, hará que ocurra

    –          Es verdad

    –          Pero cuando me abalancé sobre ti no me pareció que quisieras que ocurriera

    –          Es cierto, pero hay una explicación. Me acostumbré tanto a mantenerme a una distancia de las mujeres y a tener el poder, que no supe reconocer lo que sentía cuando me enamoré de una de ellas. No lo sabía…

    –          Acabo de salir con tu amigo Bill y puede que sea lo que exactamente lo que necesito. Sin dramas. Llama y hace lo que dice.

    –          También puedo hacerlo

    –          ¡Pero no lo hiciste! Y esa persona sabia me dijo que yo soy la regla. Y que tengo que dejar de pensar que todos los chicos pueden cambiar. Que tengo que dejar de pensar que yo… Soy la excepción

    –          Eres mi excepción

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    Y entonces lo hablas con tus amigas. Algunas te dicen lo que quieres oír porque están tan perdidas como tú. Otras te dicen la verdad por mucho que duela, porque prefieren intentar abrirte los ojos, tal vez porque ellas han pasado por lo mismo y no quieren que sigas perdiendo el tiempo. Esas amistades (y esta vez me refiero a entre mujeres) son las que hay que cuidar, porque no sirve de nada que te apoyen en algo que en el fondo tú sabes que no va a ocurrir nunca o que no es bueno para ti, por mucho que lo desees. A veces es mejor que alguien reduzca la verdad a un: “Simplemente no te quiere”.

    “¿Es demasiado duro decir la verdad que tenemos ante nuestras narices?”. Así empieza precisamente ‘¿Qué les pasa a los hombres?’: “Una mujer nunca se olvida del primer chico que le ha gustado…”. Aunque ese niño te tire al suelo y te diga que hueles a caca de perro. En esta primera escena, cuando la niña le está contando a su madre lo que acaba de pasar, ésta le explica que el niño le ha dicho esas cosas porque en realidad está loco por ella. Y amigas mías, es en ese momento cuando comienza la confusión. Te empiezan a meter ideas confusas en la cabeza sobre los hombres y su manera de comportarse en el amor (en el vídeo, la cara de la niña es un poema que refleja claramente esa confusión que se queda con nosotras de por vida).

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    Hay otra escena de ‘Sexo en Nueva York, la película’ (Michael Patrick King, 2008) en la que Carrie  (Sarah Jessica Parker) le está leyendo un cuento a Lilly, la hija de una de sus mejores amigas. Según termina la lectura, Carrie se da cuenta de que es importante que Lilly sepa que algunas cosas sólo le ocurren a Cenicienta y compañía. ¿Sabéis qué le dice Lilly? ¡Que le cuente el cuento otra vez! ¿La respuesta de Carrie?: “¡Otra que morderá el polvo…!”.

    Para terminar, os dejo un último vídeo. Es de un estudiante que hizo una encuesta a sus compañeros y compañeras de la Universidad, basándose en el debate que os planteaba al principio sobre la posibilidad de una amistad entre hombre y mujer. Está en inglés, pero es muy divertido y se entiende muy bien:

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    ¿Queréis saber qué saco yo de todo esto? Que al final siempre estamos confundidos por una cosa o por otra. Puede que en el fondo nos guste esa sensación o, como decía Ally McBeal: “Necesito estar hecha un lío”. Hombres y mujeres tratamos de meternos en la cabeza del otro… O en su corazón. Intentamos descifrar lo que no entendemos, pero os diré una cosa… Es una pérdida de tiempo, porque nunca sabrás lo que realmente la otra persona piensa o siente. Creo que lo mejor es no complicarte la vida. No intentar comprenderlo.

    Si te pasas el día mirando la última conexión del WhatsApp de la persona que te gusta, malo. Si te estás preguntando por qué no te escribe, también. Recuerdo una escena de ‘VM’ en la que la protagonista, tras una relación tormentosa, empieza a salir con un chico encantador. Entonces Mac (Tina Majorino), su mejor amiga, le pregunta qué tal con él. Veronica (Kristen Bell) responde muy tranquilamente: “Sin montañas rusas”.

    Al final creo que lo que todos necesitamos es alguien que nos dé estabilidad y no dolores de cabeza. Si ahora mismo estás escalando el muro del Facebook de tu ex buscando respuestas que no obtuviste, si estás esperando una llamada que no llega o si estás sufriendo por alguien que sabes que no siente lo mismo que tú, mi consejo es, si me lo permites, que empieces a valorar tu tiempo y lo emplees con alguien que quiera pasarlo contigo… Sea del sexo que sea.

     


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