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Posts Tagged ‘puntos de inflexión’

  1. Montañas rusas

    febrero 6, 2012 by Ana López Guzmán

    ¿Has tenido alguna vez la sensación de estar viviendo una sucesión de puntos de inflexión? Es como si cada vez que algo empieza a funcionar, llegara otra cosa que me descoloca por completo y entonces…. Vuelta a empezar. Es agotador. Otras, te da fuerza, esperanza. Te hace más duro, quieras o no, porque de todo se aprende, si es que estás dispuesto a dejar que todo lo que te ocurra te aporte algo.

    No es tan fácilEl otro día estuve viendo ‘No es tan fácil’ (Nancy Meyers), una comedia protagonizada por Meryl Streep y Alec Baldwin. Interpretan a los miembos de una pareja que se rompió hace muchos años, dejando tres hijos. Al cabo del tiempo, él ya ha formado una nueva familia con otra mujer mucho más joven que él. Sin embargo, un día se da cuenta de que en su vida anterior se sentía mucho más feliz. Entonces hace todo lo posible por intentar recuperar a su ex mujer. Al principio todo resulta bonito, emocionante. La pasión vuelve a sus vidas… Pero la cruda realidad es que hay cosas que han ocurrido y que no se puden borran. Cosas que te impiden continuar tu vida como si nada. Realmente “no es tan fácil”.

    Unos días después, haciendo zapping con mi padre, estaba empezando ‘Como la vida misma’ (Greg Berlanti), protagonizada por Katherine Heigl y Josh Duhamel. Es una de esas pelis que hace que te plantees cómo sería tu vida si de pronto ocurriera algo que cambiase absolutamente todas tus rutinas.

    A mí últimamente me ha pasado de todo. Primero reventé una rueda con el coche y casi ni lo cuento. Por suerte todo salió bien. Me temblaban todo el cuerpo cuando llegué a casa esa noche. Estaba deseando estar en un lugar tranquilo que no se moviera. Sólo unos días antes me habían anunciado que, de momento, no iba a poder continuar con mi trabajo. Eso me puso muy triste. Casi lo que más me dolía era el hecho de no poder pasar la mañana con mis compañeras, que están como una cabra y hacen que todo parezca más fácil, entre risas y buen rollo.

    Así que decidí no hundirme y ponerme manos a la obra. Mi amigo y ex compañero de trabajo, Alvarito, me había propuesto echarles una mano en un proyecto que están desarrollando, así que me pareció el mejor momento para hacerlo. Ellos me recibieron con los brazos abiertos, carteles de bienvenida e incluso me hicieron un ‘book’ de fotos para que recordase siempre mi primer día con ellos. La verdad es que nunca nadie se había tomado tantas molestias en hacer que me sintiera bien en mi primer día. Son esos detalles los que hacen que valores cosas que, por el motivo que fuera, un día dejaste de apreciar.

    Así que después de bajar una empinadísima cuesta, montada en el carrito de esta enrevesada montaña rusa, cogí fuerza y volví a subir hasta lo más alto. Yo lo llamo ‘El pico de la ilusión’. Cargada de optimismo, me puse a trabajar. Y así llegamos al viernes 3. Día de mi cumpleaños. 30 primaveras, ni más ni menos. No pude evitar recordar la depresión que se cogía Ally McBeal en el episodio en el que cumplía esa edad. Y es que te paras a pensar en todo lo que has luchado y piensas si realmente has conseguido las metas que te habías planteado. No sólo las profesionales, sino todo lo demás.

    Supongo que cualquier persona que me viera desde fuera me daría una palmadita en la espalda. Estoy muy orgullosa de mis logros y me siento muy afortunada por tener a ciertas personas en mi entorno que hacen que mi vida sea más fácil y las subidas y bajadas de esta montaña rusa se lleven con una sonrisa en la cara.

    Celebraciones íntimas, celebraciones en familia e incluso en masa. Más de 35 amigos reunidos bajo el mismo techo. Y de pronto, cierro los ojos (más bien, me obligan a hacerlo). Silencio. Y ese silencio pasa a un primer acorde de guitarra. Entonces lo tuve claro. ¡Luis Ramiro está aquí! Me giro, abro los ojos, y ahí está, cantando ‘El reloj’ para mí, mi canción preferida. Esa que habré escuchado mil veces antes de acostarme. “Soy tu regalo”, me dice.

    Supongo que al fin y al cabo los 30 no están tan mal. Como Luis Ramiro me dijo: “Entras en la mejor década”. Le haré caso. Pienso disfrutarla. ¿Que hay nuevos retos? Prometo hacer frente a todo lo que venga. Y si no, tengo la bola del Ocho para tomar decisiones que Pit y Vero me regalaron. “Pensamos que te hace falta”. Y es que si no tomo las decisiones ahora, no sé cuándo voy a hacerlas.

    Todo depende de ti, sólo que a veces se nos olvida que tenemos el poder de elegir lo que queremos mantener en nuestra vida y lo que no. Lo que nos hace sentir que estamos vivos. Lo que nos da fuerza para seguir nuestro viaje. En realidad no todo es tan complicado. Nosotros lo hacemos difícil. Le damos demasiadas vueltas a cosas que ya están claras. Cosas que todos los demás ven y que en el fondo nosotros también. Pero nos falta valor. Tenemos demasiados sentimientos encontrados.

    ¿Qué tal si, como dice mi amiga M, le echamos un par de tacones?

    Gracias. Entre todos habéis hecho que éste sea el mejor cumpleaños de toda mi vida.

    Aquí os dejo la canción que me cantó Luis Ramiro y con la que los Ángeles de Annie me hicieron tan feliz. Esa que dice: “La solución más simple es la correcta, dije la Navaja de Ockham”

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  2. Decisiones

    enero 10, 2012 by Ana López Guzmán

    Hoy es un día cualquiera de un año que está empezando. En la calle hace frío y las despedidas se hacen más duras. Sin embargo, cuando alguien se aleja es inevitable pensar en el reencuentro. En esa próxima vez. Al menos es lo que a mí me pasa y me ayuda a que esa espera sea más llevadera. Las despedidas más difíciles son aquellas que son para siempre. Eso las convierte en amargas, porque no hay ningún adiós que no sea para siempre. Por eso prefiero los ‘hasta luego’.

    Se abre el telón. Y no, esto no es un chiste, es un ejercicio de imaginación. Estás sobre el escenario. Los focos te ciegan y no puedes ver si la sala está repleta o si, por el contrario, no hay nadie que observe cada uno de tus movimientos. Tú tienes tu guión, tienes que interpretarlo. Da igual quién mire. Da igual qué dirán de tu papel, de tu puesta en escena. Sabes lo que tienes que decir en cada momento, pero no siempre encuentras las palabras. Tienes que salirte de ese guión porque hay cosas con las que no contabas. Cualquiera puede hacer que una comedia se convierta en drama, que una historia corriente se vuelva una preciosa historia de amor o que la vida de una persona aparentemente normal se vuelva terrorífica, emocionante, divertida, inesperada…

    Esos giros que no te esperas son los que hacen que tu mundo se ponga del revés. Puntos de inflexión. Sí, ¿pero cuántos? Creo que la vida es tan compleja como tú quieras que sea. Que cuanto menos exijas, más feliz serás. ¿Acaso no son los conformistas más felices? Habré hablado sobre este tema con Medea miles de veces. Pero no somos así. ¿Lo eres tú? Me refiero a que hay veces que sabes que algo mejor te está esperando, pero es como si un montón de manos te agarrasen y no te dejaran avanzar…

    Es como aquella escena de ‘Dentro del laberinto’ (Jim Henson). Sarah (la oscarizada Jennifer Connelly) está frente a dos puertas y debe escoger una para continuar su camino al castillo, más allá de la Ciudad de los Goblins. Elige una de ellas y justo cuando dice: “¡Esto es pan comid0!”, cae por un agujero. Un montón de manos van frenando su caída. Supongo que en ese momento ella tiene claro que se ha equivocado. Sin embargo, las manos ofrecen a Sarah una segunda oportunidad.

    – Entonces, ¿hacia dónde quieres ir?

    – Sí, ¿hacia dónde?

    – Pues, si he venido de arriba, supongo que tendré que ir hacia abajo – Concluye la protagonista.

    – ¡Ha elegido abajo!

    – ¿Ha elegido abajo?

    – ¿He hecho mal? – Pregunta Sarah.

    – ¡Ya es demasiado tarde!

    Y va a parar al Olvidadero. Un lugar donde te encierran para que la gente se olvide de ti. Siempre he pensado que eso debe ser algo muy triste. Pero las decisiones son así, con consecuencias inesperadas, pero no equivocadas. Al fin y al cabo si escoges una de las opciones que tienes, tus motivos tendrás. Pueden que no sean los correctos o los apropiados según los ojos de quien mire. Es probable que muchos te digan que tendrías que haber seguido otro camino. Pero en el fondo nadie está obligado a hacer nada que no quiera.

    En la escena final de la misma película, Sarah consigue recordar un párrafo que siempre olvida, cuando se encuentra cara a cara con Jareth, el rey de los Goblins (David Bowie). La frase dice: “No tienes poder sobre mí”. Me encanta. Nadie tiene poder sobre otra persona. Todos somos libres de escribir nuestros guiones y de salirnos del papel cuando queramos. De interpretarlo a nuestra manera. Lo importante es no dejar de ser quién realmente eres. Nunca pierdas la fe en ti porque si tú no la tienes, mal empezamos.

    Como diría Lina, “somos seres maravillosos con nuestras partes de luz y de sombra”. Conoce tu parte oscura, acéptala y quiérete. Así tu parte de luz podrá iluminar al mundo entero.


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