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Posts Tagged ‘luis ramiro’

  1. Buscando el lado bueno de las cosas

    marzo 29, 2013 by Ana López Guzmán

    Hay personas que son especiales. Tienen magia a su alrededor y sólo su presencia te contagia de alegría y de otras cosas bonitas, como dirían las Supernenas. También hay quienes presumen de ser “diferentes”, pero están a años luz de serlo. El protagonista de ‘El lado bueno de las cosas’ (dirigida por David O. Russell, 2012) pertenece al primer grupo.

    Os pongo un poco en situación. Pat (Bradley Cooper, brillante) acaba de salir de una institución mental. ¿El motivo de su ingreso? Un trastorno bipolar que le fue diagnosticado tras agredir al amante de su mujer. Tras ocho meses de reflexión, Pat tiene una nueva forma de ver la vida: Excelsior, algo así como aspirar siempre a más y buscar el lado bueno de las cosas.

    Esta frase de la película lo resume bien: “¿Sabes que haré, papá? Voy a tomar toda esa negatividad y la usaré como combustible para encontrar el lado positivo”. Y así, casi sin querer, empieza a rehacer su vida y a trazar planes para recuperar a su mujer. Pero no contaba con conocer a Tiffany (Jennifer Lawrence, más brillante todavía, merecedora del Oscar que se llevó por este papel), otro bicho raro que tiene bastante con sus propios problemas mentales (aquí debo decir que los bichos raros son personas especiales; eso te ayudará a distinguirlos).

    Escena de 'El lado bueno de las cosas', con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper

    Escena de ‘El lado bueno de las cosas’, con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper

    David O. Russell, director y guionista del film, se basó en la novela ‘Un final feliz’ de Mathew Quick. ¿Qué por qué quiero hablaros de esta película? Porque tú también te mereces un final feliz. Ellos también se lo habían ganado a pulso. Llevaban una vida normal hasta que ciertos acontecimientos de los que no tienen la culpa la arruinaron por completo.

    En una escena de la película, Pat se enfada muchísimo tras leer el final de la novela ‘Adios a las armas’ de Ernest Hemingway. Irrumpe en la habitación de sus padres de madrugada y les grita: “¡Ya está el mundo lo suficientemente jodido como para darle a la gente historias que acaban mal!”. Estoy de acuerdo con él. Mi amigo Alberto dice que “somos guionistas de nuestra propia vida”. Yo creo que nos debemos ese final made in nosotros mismos.

    Otro de mis momentos favoritos de la película tiene lugar cuando el padre de Pat (Robert De Niro) le da este consejo: “Presta atención a las señales. Cuando la vida te brinda un momento como éste es un pecado no aprovecharlo. La vida te está retando justo ahora y justo aquí. Esa chica te ama, sabes que te quiere. Yo no sé si Nikki lo hizo, pero ella lo hace ahora. Te aviso, ¡no lo jodas!”.

     

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    Yo sé de uno al que su hermana le dijo: “Trata bien a esa chica”. A él le obsesionaba la idea de hacer daño a alguien que consideraba que no se lo merecía. De hecho, para él, esta persona siempre había sido especial. Entonces decidió hacer caso a su hermana y la trató bien: se alejó de su vida. Ella estuvo de acuerdo porque quería un final feliz que él no podía construir a su lado. Y es que “lo que hace daño a corto plazo, es bueno a largo plazo” (‘Anatomía de Grey’).

    La vida te pone trabas, sí, y cada uno tiene su manera de sobreponerse. Llámalo Excelsior o como más te guste. Cierra el WhatsApp, es el peor invento del mundo. Párate a pensar y retoma tu guión donde lo dejaste. Pregúntate si estás donde quieres estar y cómo has llegado hasta aquí. Deja de perder el tiempo y deja de entretenerte.

    Si quieres escribir un libro, empieza de una vez. Si siempre te gustó la fotografía, ¡cómprate una cámara! ¿Por qué dejarlo todo para más adelante? Vete a una granja de Suiza si es lo que quieres, pero hazlo. Y haz también caso a Pat: “Estoy convencido. Tienes que hacer todo lo que puedas y esforzarte al máximo. Y si mantienes el optimismo, siempre te queda el lado bueno de las cosas”.

    Y cuando estés bien o si ahora estás en ese momento en el que por fin has salido de tu bucle de autodestrucción, entonces visualízate como estabas antes. Esa imagen te recordará que no quieres volver a ese punto.

    Es hora de empezar a tomar decisiones y, como dice este vídeo (muy, muy recomendable): “Quienes se adaptan mejor, pueden evolucionar con los cambios. ¿Estás haciendo lo que te apasiona? ¡Pues empieza!”.

     

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    Dedico este post a Patri Espada, que me hizo reflexionar con uno de sus tuits. También al chico que hizo caso a su hermana, a la amiga que colgó el cartel de ‘Cerrado temporalmente’ en su WhatsApp, al chico que lo va a dejar todo por irse a esa granja (¡buen viaje, Ángel!), a la amiga que no volverá a vivir una historia que nunca debió protagonizar, a Eva F. (una persona muy especial que necesita encontrar su Excelsior para poder brillar con toda su intensidad, que es abrumadora), a mi compi-friend Jesús, por soportarme todos los días y regalarme la mejor terapia: la risa.

    Y para despedirme, os dejo una canción de Luis Ramiro. Se llama ‘Mariposas imposibles’ y pertenece a su último disco, ‘El monstruo del armario’. También os escribo la letra, que hace tiempo que no lo hago y esta canción merece la pena:

     

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    ‘MARIPOSAS IMPOSIBLES’ (LUIS RAMIRO)

    Ya lo sé, las cosas imposibles nunca salen bien

    Cuando era sólo un niño lo empecé a entender

    Esguinces en el alma y las rodillas de tanto correr detrás de mariposas imposibles

    Poniéndole a las nubes imperdibles

    Fabricando un cielo a mi medida en la pared

    Crecer es aprender a convivir con el miedo a envejecer

    Y sé que aunque por fuera todo cambie al final…

    Seguiremos siendo eternos, eternos, confía en que todo salga bien

    Seguiremos siendo eternos, eternos mientras moje la lluvia nuestra piel

    Seguiremos siendo eternos, eternos, eternos, mientras sigamos en pie

    Quisimos correr detrás de mariposas imposibles

    Igual que superhéroes invencibles

    Somos el reflejo de aquello que quisimos ser

    Y sé que aunque por fuera todo cambie al final

    Seguiremos siendo eternos, eternos, confía en que todo salga bien

    Seguiremos siendo eternos, eternos mientras moje la lluvia nuestra piel

    Seguiremos siendo eternos, eternos, eternos, mientras sigamos en pie

    No me voy a quedar en un banco a esperar la llegada de Dios ni mi Juicio Final

    Ni a que arda París, ni alguien para dormir

    Es mejor disfrutar solos la soledad

    Voy a guardar cada sello de todas las cartas que no escribiremos

    Voy a mandarlas al cielo, a enviar el mundo por correo

    Cuando llegue al buzón de tu casa, nunca tuerzas la cara ni preguntes qué pasa, no…

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo

    Y si te quedas con ganas de más: @echalefantasia


  2. El espectáculo debe continuar

    abril 26, 2012 by Ana López Guzmán

    Las chicas estaban sentadas haciendo un círculo repartido por toda la sala. Una sala un poco pequeña, aunque más que suficiente. Era su refugio. Sentían que nada malo podría ocurrir entre esas cuatro paredes, puesto que si todas estaban allí era por el mismo motivo. Había algo que querían olvidar. Una herida que sanar. A veces incluso varias. Todas hablaban de lo mismo. Del amor. Ya fuera el de sus padres, el de sus hermanos, sus hijos… O el de sus parejas, las que ya no eran sus parejas, las que podrían llegar a serlo…

    Entonces se me vinieron a la mente muchas personas. Frases que nunca olvidaré. Miradas que me hablaron e hicieron que me diera cuenta de cosas que yo ya sabía, pero que prefería no aceptar y dejar para más adelante, buscando siempre alguna excusa. Recordé a Amanda sentada en su mesita, siempre sonriente. Y yo jugando con Luna. Más de una vez Lina me había dicho: “Tú eres como esa gata. Eres mágica y buscas cariño silenciosamente”.

    También se me vinieron a la cabeza otras escenas, como recopiladas para un especial de cine y preparadas para emitirse un domingo por la tarde. Toni y su miniequipo de música, ese que lleva a todas partes. No recuerdo ni qué época del año era, pero me dijo: “Hoy sólo quiero que hables”. Y yo necesitaba hacerlo, sacarlo todo, pero me resultaba imposible. “Pero si no puedes hacerlo, estaré aquí a tu lado igualmente”. Y se quedó. Es como aquella escena de ‘Veronica Mars’ en la que ella le dice a su amigo Wallace: “Quien te quiere permanece a tu lado. No se va”.

    Veronica Mars y Wallace

    Veronica Mars y Wallace

    Seguí mirando al grupo de mujeres que hablaba, como si estuviera contemplándolas desde lejos. “La vida son momentos”. No sé por qué no lograba apartar esa frase de mi cabeza. “Es mejor arrepentirse de algo que no haberlo intentado”. Pero hay frases que duelen porque no se corresponden con la realidad. ¿Qué era lo que había intentado él? Supongo que necesitas cierta coherencia y a mí el ‘carpe diem’ no me parece justo.

    Supongo que hay cuerdas que se tensan demasiado. “Forzaste quizá demasiado los lazos pensando que en eso consiste el amor. En dar sin medir el calor de tu abrazo. ¿Quién sabe qué fue? ¿Qué pasó?”, decía Pedro Guerra en aquella maravillosa canción. Hacía sólo unos días él había pasado la noche con ella. Una noche de tantas. Supongo que a esos momentos es a los que se refería. Mágicos, también, como la gata de Lina.

    Había tantos corazones rotos a mi alrededor que me daba miedo pisar, no fuera a romper algún pedacito en mil trocitos más. Escuchaba atenta cada historia, escondida detrás del objetivo. A veces se me encogía mi propio corazón. Pero de todo aquello iba aprendiendo, iba interiorizando algo, haciendo palpable una realidad que yo había maquillado con focos y luces. “No puedo. Ahora no puedo”, se había convertido en la frase favorita… Una frase cobarde porque querer es poder. Todo el mundo lo sabe.

    Entonces le propuse un juego. Cierra los ojos e imagina un camino… Tenía que ir describiéndome qué era lo que se encontraba en su trayecto. Se entregó al cien por cien. Creo que estaba disfrutando más pensando en la interpretación de su fantasía que en cualquier otra cosa. Y mientras jugábamos a los psicólogos, se me vino a la cabeza otra frase de Lina, después de que yo le hubiera contado lo que había soñado la noche anterior.

    “Estoy conduciendo. Voy por la carretera de Toledo, como el día del accidente. La persona que está sentada en el asiento del copiloto es él. Primero me dice que entre por un túnel y yo obedezco. Una vez que entramos, descubrimos que hay unas escaleras mecánicas que bajan. Siento miedo, aunque creo tener el coche controlado. Pero cuál es mi sorpresa cuando me dice que dé marcha atrás, que ese no es el camino. Entonces me entra el pánico. Miro en todas las direcciones posibles, pero no soy capaz de hacer lo que me pide. ¡Es absurdo! Así que el coche sigue bajando, movido por las escaleras…”.

    Ella, sentada frente a mí, me de dice que el sueño es un aviso de que me estoy metiendo en una situación donde no hay marcha atrás. Que me dejaré llevar, como arrastrada por esas escaleras mecánicas, hasta llegar a lo más profundo. Y que es normal que eso me dé miedo porque, ¿a quién no le asustaría un túnel que sólo baja y del que no puedes salir?

    Al día siguiente fui a clase de yoga. Mari Carmen nos explicó que cuando nacemos respiramos de una manera, pero que la vida hace que la respiración vaya cambiando de ritmo y que cuando nos entra el miedo o la ansiedad entonces “se nos olvida respirar”. Es algo de lo que hablé en mis últimos posts. Creo que cuando eso ocurre tienes que pararte a tomar aire. Es el único modo de volver a recuperar el control.

    Le veo llegar desde lejos. Está escribiendo algo en su móvil, como siempre. Su cara lo dice todo. Y deseo ayudarle a salir de su propio túnel. “Hoy por primera vez he soñado contigo”, me cuenta. Al final todo lo que no decimos tiene que salir por algún lado. Durante un tiempo se olvida de todo y es la persona que yo conozco. Pero no sé si es quien yo creo, porque me falta información. Es como cuando una pareja te cuenta las dos versiones de una discusión. Si sólo tienes una de las dos partes, siempre te falta la otra, que es la que te permitiría opinar de forma objetiva.

    Dibuois me regaló un libro el otro día. Se llama ‘Amarse con los ojos abiertos’ (Jorge Bucay y Silvia Salinas). Viene a enseñarte que cuando nos enamoramos lo hacemos de ilusiones (o de proyecciones, como diría Lina). Que poco a poco vamos conociendo a la verdadera persona, y eso es aceptarla tal cual es. A veces te das cuenta de que esa persona real no es para ti. Otras te enamoras perdidamente de ella. La clave es no intentar ver lo que no habrá nunca.

    Sigo sentada en la sala, escuchando atentamente. Cambio el objetivo de la cámara. Tal vez me ayude a ver las cosas desde otro punto de vista. Entonces me encuentro con una persona llena de luz que me dice que sabe que el Universo está creando alguien que será maravilloso para ella. Lo cree firmemente. Y me gusta la seguridad con la que lo dice. Está ilusionada. Rebosa paz. Disparo. Sí, creo que he sacado una gran foto. Que transmite todo lo que ella está sintiendo. Supongo que eso es algo que queda entre ella, mi cámara y yo. Entre esas cuatro paredes. Inmortalizada en una imagen.

    Hay momentos tan dolorosos que nos dejan devastados. Como un gran huracán que se lleva todo a su paso. Nos quedamos con la sensación de haber perdido, pero no se trata de eso. No es otra partida de Póker. No es un resultado negativo en el marcador. Nunca se trató de eso. Cuando has tocado fondo sólo te queda una cosa: remontar el vuelo. Las palabras se las lleva el aire. Si quieres a alguien debes demostrárselo con hechos. No sirve de nada pedir perdón cuando “has roto el jarrón de la confianza” (esto es algo que también he escuchado últimamente). Hay cosas que no se pueden volver a construir, porque hay pedacitos tan pequeños que son prácticamente polvo y si ese polvo, esa confianza, también se la lleva el viento, entonces quedará un hueco que no podrás llenar.

    Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'

    Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro’

    Hablo con un amigo de segundas oportunidades. Él me dice que está seguro de que si el amor es verdadero, entonces puedes volver a arriesgarte. Pero no si es una tercera, una cuarta, una quinta vez… ¿Qué sentido tiene? Ninguno. Ya sabes cómo termina la película. Y querrías tener una máquina del tiempo como la de Martin en ‘Regreso al futuro’ (1985, Robert Zemeckis) y tener la oportunidad de cambiar algo que no desencadene todo lo demás. Pero en el fondo tú sabrías que las cosas, de haber seguido su curso normal, hubieran sido diferentes. “No puedo. Ahora no”, se me viene de nuevo a la mente.

    Guardo mi cámara. Hemos hecho un gran trabajo. Me siento orgullosa. Partícipe de cada historia. Hoy veo las cosas con color. Desde arriba o desde abajo. Reflejadas en un espejo. Con fondos diferentes. Con luces y sombras. O simplemente, tal cual son. El espectáculo debe continuar.

    Esta vez os dejo una canción: \’Dices\’, de Luis Ramiro, y la letra de ‘Cuando nadie me ve’, de Alejandro Sanz:

    A veces me elevo, doy mil volteretas
    a veces me encierro tras puertas abiertas
    a veces te cuento por qué este silencio
    y es que a veces soy tuyo, y a veces del viento
    A veces de un hilo y a veces de un ciento
    Y hay veces, mi vida, te juro que pienso:
    ¿Por qué es tan difícil sentir como siento?
    Sentir… ¡Cómo siento que sea difícil!

    A veces te miro y a veces te dejas
    me prestas tus alas, revisas tus huellas
    A veces por todo aunque nunca me falles
    A veces soy tuyo y a veces de nadie
    A veces te juro de veras que siento
    no darte la vida entera,
    darte sólo esos momentos
    ¿Por qué es tan difícil?
    Vivir solo es eso…
    Vivir, sólo es eso…
    ¿Por qué es tan difícil?

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés
    Cuando nadie me ve no me limita la piel
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…

    Te escribo desde los centros de mi propia existencia
    donde nacen las ansias, la infinita esencia
    Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
    y hay cosas tan mías… pero es que yo no las veo
    Supongo que pienso que yo no las tengo
    No entiendo mi vida, se encienden los versos
    Que a oscuras, te puedo, lo siento, no acierto
    No enciendas las luces, que tengo desnudos el alma y el cuerpo

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve me parezco a tu piel
    Cuando nadie me ve, yo pienso en ella también
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…


  3. Montañas rusas

    febrero 6, 2012 by Ana López Guzmán

    ¿Has tenido alguna vez la sensación de estar viviendo una sucesión de puntos de inflexión? Es como si cada vez que algo empieza a funcionar, llegara otra cosa que me descoloca por completo y entonces…. Vuelta a empezar. Es agotador. Otras, te da fuerza, esperanza. Te hace más duro, quieras o no, porque de todo se aprende, si es que estás dispuesto a dejar que todo lo que te ocurra te aporte algo.

    No es tan fácilEl otro día estuve viendo ‘No es tan fácil’ (Nancy Meyers), una comedia protagonizada por Meryl Streep y Alec Baldwin. Interpretan a los miembos de una pareja que se rompió hace muchos años, dejando tres hijos. Al cabo del tiempo, él ya ha formado una nueva familia con otra mujer mucho más joven que él. Sin embargo, un día se da cuenta de que en su vida anterior se sentía mucho más feliz. Entonces hace todo lo posible por intentar recuperar a su ex mujer. Al principio todo resulta bonito, emocionante. La pasión vuelve a sus vidas… Pero la cruda realidad es que hay cosas que han ocurrido y que no se puden borran. Cosas que te impiden continuar tu vida como si nada. Realmente “no es tan fácil”.

    Unos días después, haciendo zapping con mi padre, estaba empezando ‘Como la vida misma’ (Greg Berlanti), protagonizada por Katherine Heigl y Josh Duhamel. Es una de esas pelis que hace que te plantees cómo sería tu vida si de pronto ocurriera algo que cambiase absolutamente todas tus rutinas.

    A mí últimamente me ha pasado de todo. Primero reventé una rueda con el coche y casi ni lo cuento. Por suerte todo salió bien. Me temblaban todo el cuerpo cuando llegué a casa esa noche. Estaba deseando estar en un lugar tranquilo que no se moviera. Sólo unos días antes me habían anunciado que, de momento, no iba a poder continuar con mi trabajo. Eso me puso muy triste. Casi lo que más me dolía era el hecho de no poder pasar la mañana con mis compañeras, que están como una cabra y hacen que todo parezca más fácil, entre risas y buen rollo.

    Así que decidí no hundirme y ponerme manos a la obra. Mi amigo y ex compañero de trabajo, Alvarito, me había propuesto echarles una mano en un proyecto que están desarrollando, así que me pareció el mejor momento para hacerlo. Ellos me recibieron con los brazos abiertos, carteles de bienvenida e incluso me hicieron un ‘book’ de fotos para que recordase siempre mi primer día con ellos. La verdad es que nunca nadie se había tomado tantas molestias en hacer que me sintiera bien en mi primer día. Son esos detalles los que hacen que valores cosas que, por el motivo que fuera, un día dejaste de apreciar.

    Así que después de bajar una empinadísima cuesta, montada en el carrito de esta enrevesada montaña rusa, cogí fuerza y volví a subir hasta lo más alto. Yo lo llamo ‘El pico de la ilusión’. Cargada de optimismo, me puse a trabajar. Y así llegamos al viernes 3. Día de mi cumpleaños. 30 primaveras, ni más ni menos. No pude evitar recordar la depresión que se cogía Ally McBeal en el episodio en el que cumplía esa edad. Y es que te paras a pensar en todo lo que has luchado y piensas si realmente has conseguido las metas que te habías planteado. No sólo las profesionales, sino todo lo demás.

    Supongo que cualquier persona que me viera desde fuera me daría una palmadita en la espalda. Estoy muy orgullosa de mis logros y me siento muy afortunada por tener a ciertas personas en mi entorno que hacen que mi vida sea más fácil y las subidas y bajadas de esta montaña rusa se lleven con una sonrisa en la cara.

    Celebraciones íntimas, celebraciones en familia e incluso en masa. Más de 35 amigos reunidos bajo el mismo techo. Y de pronto, cierro los ojos (más bien, me obligan a hacerlo). Silencio. Y ese silencio pasa a un primer acorde de guitarra. Entonces lo tuve claro. ¡Luis Ramiro está aquí! Me giro, abro los ojos, y ahí está, cantando ‘El reloj’ para mí, mi canción preferida. Esa que habré escuchado mil veces antes de acostarme. “Soy tu regalo”, me dice.

    Supongo que al fin y al cabo los 30 no están tan mal. Como Luis Ramiro me dijo: “Entras en la mejor década”. Le haré caso. Pienso disfrutarla. ¿Que hay nuevos retos? Prometo hacer frente a todo lo que venga. Y si no, tengo la bola del Ocho para tomar decisiones que Pit y Vero me regalaron. “Pensamos que te hace falta”. Y es que si no tomo las decisiones ahora, no sé cuándo voy a hacerlas.

    Todo depende de ti, sólo que a veces se nos olvida que tenemos el poder de elegir lo que queremos mantener en nuestra vida y lo que no. Lo que nos hace sentir que estamos vivos. Lo que nos da fuerza para seguir nuestro viaje. En realidad no todo es tan complicado. Nosotros lo hacemos difícil. Le damos demasiadas vueltas a cosas que ya están claras. Cosas que todos los demás ven y que en el fondo nosotros también. Pero nos falta valor. Tenemos demasiados sentimientos encontrados.

    ¿Qué tal si, como dice mi amiga M, le echamos un par de tacones?

    Gracias. Entre todos habéis hecho que éste sea el mejor cumpleaños de toda mi vida.

    Aquí os dejo la canción que me cantó Luis Ramiro y con la que los Ángeles de Annie me hicieron tan feliz. Esa que dice: “La solución más simple es la correcta, dije la Navaja de Ockham”

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  4. Ver la vida desde lejos

    diciembre 25, 2011 by Ana López Guzmán

    Cuando me he sentado delante del ordenador no tenía muy claro sobre qué escribir. ¡He visto tantas películas últimamente! Sin embargo ninguna me motivaba lo suficiente como para sentarme a hablar de ella. Supongo que es una época un poco complicada y me cuesta hablar de cualquier cosa. Sin embargo hoy he visto una peli romanticona que, aunque nunca me ha gustado, me ha hecho pensar en algo.

    Se trata de ‘The Holiday’ (Nancy Meyers). Dos mujeres con vidas completamente diferentes deciden darse unas vacaciones e intercambiarse sus casas porque necesitan un cambio. La escena que me ha llevado a crear este post es una en la que Kate Winslet le cuenta a Jack Black que tiene el corazón roto (y, por cierto, este actor no me pega nada en este papel; la que salió ganando en el reparto de los personajes fue, sin duda, Cameron Diaz, pareja de Jude Law en la cinta). Consigue describir perfectamente lo mal que se pasa cuando un buen día uno se siente insignificante para la persona a la que ama.

    Entonces he recordado algo que mi amiga Elo me dijo cuando teníamos unos 15 años: “Ana, quiero dejar a alguien y que me dejen, ¡quiero poder amar!”. Supongo que por aquel entonces ella pensaba que nadie la querría nunca y ahora lleva años saliendo con un chico que la trata como a la reina que es y que no tiene reparos en decir al  mundo lo que siente por ella. Pero lo que me marcó de la frase de mi amiga fue que quisiera ser dejada. Recuerdo que pensé: “Pues yo no quiero”.

    Y al final pasan los años y ves tantas historias nacer… Tantas otras que se rompieron por desgaste, por rutina, por ser dañinas… A veces simplemente se trata de una cuestión de incompatibilidad. Personas que tienen formas distintas de sentir, de ver la vida. En otras ocasiones se cometen errores o hay más discusiones que alegrías y la balanza se descompensa de forma inútil e innecesaria.

    Algo que parece estar muy de moda últimamente (o al menos ya son tres las parejas de mi entorno que se encuentran en esta situación) son los “descansos” (de hecho, ¿lo pondrían de moda Ross y Rachel en la serie ‘Friends’?). Yo soy de la opinión de que los descansos no sirven para nada. Pienso que son una excusa para prolongar algo que ya se sabe que no tiene sentido, pero que es tan duro de afrontar que decides retrasarlo para ver si el tiempo o la distancia logran arreglar las cosas.

    Es como en otra película, ‘Olvídate de mí’ (Michael Gondry). No importa todo lo que hagan sus protagonistas para quitarse al otro de su memoria para siempre (de nuevo Kate Winstlet y como pareja, Jim Carrey) porque a pesar de todo el odio, el resentimiento e incluso la venganza, hay algo mucho más fuerte que hace que vuelvan a estar juntos, aunque por un momento llegaran a olvidar lo infelices que fueron. Supongo que las parejas que rompen continuamente y terminan volviendo en el fondo no quieren olvidar.

    Sin embargo, sí que hay veces que es necesario un tiempo para recomponerse. Para saber en qué punto te encuentras. Quién eres y quién has sido. Sólo así podrás ir construyendo lo que serás. Pararse a respirar y colocar cada pieza en su sitio, como si de un puzzle se tratase. Y creo que sólo de esa perfecta armonía es desde donde se puede crear una relación sana… Pero no me refiero a una relación con otro, sino a una contigo mismo.

    Feliz Navidad a tod@s.

    Os dejo un vídeo de Luis Ramiro que habla de una de esas relaciones que sólo se entienden cuando estás dentro y que, vista desde fuera, nadie la comprendería. Se llama ‘Diecisiete’:

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