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Posts Tagged ‘Erase una vez’

  1. Desde cuándo

    mayo 18, 2012 by Ana López Guzmán

    Imagina por un momento que eres una princesa. Que tus deseos son órdenes. Que puedes tener todo cuanto deseas con sólo pedirlo. Imagina que eso que anhelas no es más que cuanto todos ansiamos conseguir: la felicidad. Imagina que la encuentras…

    El otro día hablaba con V sobre esto: ¿Cuánto dura la felicidad? ¿Nos cansamos de aquello que hemos logrado, después de haber luchado tanto? Supongo que hay cosas que pierden intensidad. “Una oposición”, me dijo, por poner un ejemplo. Pero el amor no debería ser una de ellas, ¿no crees?

    Hoy he estado viendo ‘Érase una vez’. Estoy enganchadísima a esta serie que mezcla los cuentos de siempre con la vida real. ¡Me encanta! Supongo que aunque, como dice V, “Hollywood ha hecho mucho daño” (yo añadí que “Disney lo había hecho aún más”), no tenemos que esperar que nuestro príncipe azul sea perfecto, porque nadie lo es (ni tú ni yo tampoco).

    Ginnifer Goodwin en 'Érase una vez...'

    Ginnifer Goodwin es Blancanieves en 'Érase una vez...'

    Idealizamos a las personas. Tengo una amiga que ahora mismo está empezando una relación y me da mucho miedo pensar que puedan romper su corazón. Parece fuerte, pero es delicado… E intento que ella le ame “con los ojos abiertos”, como enseña ese gran libro de Jorge Bucay. Creo que es la única manera de no llevarte una decepción irremediable.

    Venga, voy a cerrar los ojos. Voy a contarte lo que veo cuando lo hago… Estoy sentada en la Pradera de San Isidro con Toni, Vanesa y Fran. Ella saca un cuadernito de su bolso. Tiene en su portada un dibujo de ‘El principito’ y eso me encanta. Parece un diario. Una imagen así sólo puede esconder palabras bonitas en su interior.

    Entonces Vanesa empieza a leernos algo que ha escrito. Y yo la miro mientras lo hace. También les miro a ellos, que están escuchando atentamente. Y cada palabra que ella pronuncia se va colando en mis oídos, traspasa mi mente, remueve recuerdos y después sentimientos. Uy. ¿Qué es eso? ¿Una lagrimita? Corre, tonta, que no te vean. ¿Qué va a pensar Vanesa?

    Pero lo cierto es que sus palabras son un montón de verdades que se suceden unas a otras. Me identifico demasiado con ellas. De hecho llego a pensar que he utilizado esas mismas palabras en alguna ocasión, como “genio loco”. Y es que cuando te cruzas con alguien que el único fin que tiene es ayudarte a ti y a los demás, es imposible que nadie diga nada malo de esa “personita tan especial”.

    Jennifer Morrison protagoniza 'Erase una vez...'

    Jennifer Morrison en 'Erase una vez...'

    Cuando Vanesa termina de leer su cuadernito, me ve emocionada y me abraza y yo me siento profundamente agradecida. Estoy en paz. Me siento protegida por personas que conocen la importancia de un abrazo sin que tengas que pedirlo.

    Y entonces es la hora de ir al aeropuerto a por mi padre. ¡Estoy tan ilusionada! Pero cuando meto la tarjeta en el coche, éste no funciona. Ni siquiera se enciende. Nada. Pero hay también alguien me ha enseñado que cuando las cosas se ponen feas, las soluciones están ahí. Y que, al igual que con los abrazos, no es malo pedir ayuda si la necesitas. “Ni tampoco es malo ser escéptica, Ana. Pero no te pongas una coraza”, me había dicho Lina.

    Entonces un ángel hace que todo se arregle, que parezca más fácil. Que el hecho de que también haya perdido las llaves (cayeron por el hueco del ascensor), se me haya roto la calefacción (aunque con este calor, prefiero ducharme con agua fría), me haya llegado una factura del teléfono que no me puedo permitir y bueno, un sinfín de cosas que no entiendo, el mundo y sus problemas parecen más sencillos si te das cuenta de que todo lo material tiene arreglo.

    Entonces, ¿qué pasa si ese ángel no puede hacer magia? ¿No puede arreglar las cosas emocionales? ¿Por qué? Me parece terriblemente injusto. Las hadas madrinas, los duendes, las brujas perversas de ‘Érase…’ tienen poderes que hacen que sea más fácil, pero nadie dijo que la vida lo fuera, ¿verdad?

    Así que intento mantener la mente fría y recordar que los momentos buenos hay que vivirlos con intensidad. O desde el centro, como dice Lina, para que así puedan pasar de largo. De modo que si yo siento rabia o rencor hacia alguien, lo mejor es vivir esos sentimientos para que de esa manera puedan dejar de hacerte sentir mal. Es el consejo que he dado a una amiga que lo está sufriendo. ¡Son tantos los corazones rotos que tengo a mi alrededor! Pero te aseguro que todo aquel que pase cerca de mí, al menos puede contar con mi apoyo. Y es que si nosotros no estamos con aquellos a los que queremos cuando más nos necesitan, ¿qué podemos esperar? Entonces Lina me formula la pregunta: “Y tú, ¿te has perdonado?”. Mi respuesta es clara: “No”. “Entonces empieza por ahí”, me dice.

    Mensaje captado. La vida es muy dura, pero voy a hacer como aquel día en la Pradera. Voy a vivir ese momento de paz, pero en cada cosa que haga. Intentaré no montar un drama si la situación no es tan grave. Tendré los pies en la tierra, pero también pediré ayuda si la necesito y me dejaré abrazar si no soy capaz de pedir que lo hagan.

    Puede que la vida no sea un cuento ni una película, pero todas están basadas en algo que no nos resulta tan ajeno. ¿Mi consejo? Trata de encontrar a esos ángeles que tienes a tu alrededor. Es fácil identificarlos. Acuden sin ser llamados. Yo tengo uno que me salva constantemente, así que no es tan complicado imaginarme como una princesa.

    A mí el relato de Vanesa me impresionó porque vi unos sentimientos que yo había tenido. A los miedos hay que dejarlos ir. Hay que ponerles alas para que se vayan. Es mejor acercarse a las personas mágicas que pueden enseñarnos un mundo diferente, sea bajo tierra, agua o… Bueno, ¡donde sea! Eso da igual. Lo que importa es que esos momentos de felicidad se alimenten para que no sea sólo algo puntual, sino un sentimiento que perdure y se convierta en un estado. En algo que esté siempre dentro de ti y no se te escape. Si no eres feliz tienes las herramientas necesarias para cambiar las cosas y si lo eres, también las tienes para hacer que esa situación no cambie. Es como una flor muy delicada, pero que con las cosas más básicas se convierte en las más bonita de todas.

    PD. Gracias a todas las personas que han cuidado de mí en este día de perros.

    PD1. Esta vez os dejo una canción de Alejandro Sanz. La primera vez que la escuché lloré, pero sólo un poquito, ¿eh?

    DESDE CUÁNDO (Alejandro Sanz)

    Ya no duele porque al fin ya te encontré 
    Hoy te miro y siento mil cosas a la vez 
    Mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto que aprender 
    Todo lo que tengo es tu mirar 
    De mis recuerdos salen brisas a bordar 
    Las locuras que tú me quieras regalar 
    Y mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto para dar 
    Reconozco puertas que yo sé 
    Se abren solamente alguna vez 
    ¡Así de poco! 
    Desde cuándo te estaré esperando 
    Desde cuándo estoy buscando 
    Tu mirada en el firmamento, 
    Estás temblando 
    Te he buscado en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora como tú, ¿sabes? 
    Y me he dado cuenta ahora 
    Puede parecer atrevimiento 
    Pero es puro sentimiento 
    Dime por favor tu nombre 
    Yo te llevo por las calles a correr 
    Vamos lejos más allá de lo que crees 
    Y si pregunto bien, si pregunto mal 
    Tengo tanto que ofrecer 
    Abro puertas que alguien me cerró 
    Y no busco más sentido a mi dolor 
    Mira no me vuelvas loco 
    Te he buscando en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora 
    Y al final cuando te encuentro... Estabas sola


  2. Decide, respira y… vive

    marzo 28, 2012 by Ana López Guzmán

    “No puedes respirar porque te asfixia no hacer lo que tienes que hacer, aun sabiendo que eso te hará sentir mejor”. A veces entramos en espirales autodestructivas. Esta frase que escuché el lunes me recordó a una escena de ‘Come, Reza, Ama’ en la que Liz (Julia Roberts) dice: “Es como una bella herida a la que te aferras simplemente por el placer del dolor”. Pero yo no siento ningún placer en el dolor. Ninguno. ¿Y tú?

    Intentando encontrar una manera de sentirnos mejor organizamos viajes, como si esas escapadas pudieran arreglar lo que se ha roto. Al volver todo sigue igual. Las cosas no cambian sólo porque te alejes, pero desde luego ayuda a pararte a pensar en algo que estás aplazando y casi te obliga a verlo de otra manera.

    Hoy soñé con una playa. El mar estaba revuelto. La humedad hacía que mi pelo se ondulase. El viento jugaba con él. Yo no parecía tener frío. De hecho, mis pies estaban descalzos. Me acercaba hacia el agua y los mojaba. Cerraba los ojos y respiraba profundamente… Me di cuenta de que a veces justo eso es lo que nos pasa: se nos olvida respirar.

    Protagonistas de 'El apartamento' (Billy Wilder)

    Protagonistas de 'El apartamento' (Billy Wilder)

    Hace unos días estuve viendo ‘El apartamento’ (1960, Billy Wilder). Jack Lemmon, Shirley MacLaine y Fred MacMurray protagonizan esta comedia dramática sobre las ambiciones de los hombres, desde un punto de vista bastante mordaz y satírico. Por un lado tenemos a un joven Jack Lemmon que sólo posee un pequeño piso. Por otro, un montón de jefazos que se aprovechan de él haciendo un intercambio: la promesa de un ascenso por una noche (o muchas) en el apartamento con sus amantes.

    Y así, el protagonista va ascendiendo mientras se enamora de la ascensorista (Shirley MacLaine). Está loco por ella, pero ella está enamorada del jefe supremo (Fred MacMurray), que está casado y tiene hijos. Frases del tipo: “La dejaré, pero ahora no puedo, estoy atado” alimentan la esperanza de la chica, que incluso llega a hacer una locura por amor. Algo que nadie debería hacer jamás.

    El amor nos ciega, pero no nos ata. Nos atamos nosotros. Somos libres de hacer lo que queramos y si hacemos algo por obligación, nuestras intenciones dejan de ser puras. Si haces algo tienes que sentirlo. No estoy hablando de compromisos familiares, reuniones o celebraciones. Hablo de algo más.

    Las palabras por sí solas no valen nada. Las palabras se las lleva el viento. Debes acompañarlas de actos que demuestren que tus sentimientos son verdaderos. Nuestras acciones dicen lo que somos, lo que sentimos. Por eso, si una persona se aleja es porque no quiere estar a tu lado, así que debes dejar que se marche. Si por el contrario, se gana tu cariño y te hace ver que está contigo cada día y que te acompaña en todos los sentidos, entonces tal vez merezca la pena.

    Escena de 'El apartamento'Hay muchas Shirleys MacLaine en el mundo. Y muchos también. Personas que se pasan la vida esperando un cambio que no va a llegar. Ayer en la serie ‘Érase una vez…’ uno de los personajes decía: “Cuando la llama del amor se ha extinguido es imposible volver a avivarla”. Aquí puedes tener otra opinión, puesto que hay miles de parejas que tras una ruptura han vuelto y nunca más se han separado. Pero estarás de acuerdo conmigo en que en esos casos el amor no se había agotado del todo. Aún quedaba una pequeñita llama con ganas de volver a crecer.

    Así que si te sientes asfixiado, tal vez sea porque haya algo que te está carcomiendo por dentro y lo que necesitas es sólo retomar las riendas de tu vida. Cuando te sacas esa gran bola de preocupaciones que no has parado de alimentar, lo que sientes es un gran alivio. Una paz tan grande te invade que ya sólo te queda una cosa más por hacer: vivir.

    Esta vez te dejo un link por si quieres ver un vídeo de Despistaos. La canción se llama ‘Los días contados’:

    Los días contados – Despistaos

    Una semana más de abril, 170 horas a tu lado…

    Noches y noches sin dormir, siempre tuvimos los días contados

    Vimos muchas puestas de sol, amanecíamos siempre borrachos

    Nunca decíamos adiós… Nunca supimos que algo había empezado…

    Me acuerdo de tus prontos, tus movidas… De tus idas y venidas… De tus fobias y tus filias…

    No sabes todo lo que me arrepiento cuando sueño que estoy dentro de tus piernas todavía

    Puse rumbo a ningún lugar. Todo este tiempo he estado tan perdido…

    Amigo de la soledad, soy como un caminante sin camino

    Todo acabó y fue tan fugaz… No terminamos lo que construímos

    Ahora nos toca recordar que somos marionetas del destino

    No fue lo que pudo ser… ¡Qué extraña esta forma de doler!

    Me acuerdo de tus prontos, tus movidas… De tus idas y venidas… De tus fobias y tus filias…

    No sabes todo lo que me arrepiento cuando sueño que estoy dentro de tus piernas todavía…


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