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Posts Tagged ‘El Mago de Oz’

  1. Sigue el camino de baldosas amarillas

    enero 17, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando éramos pequeñas, mi hermana era un poco trasto. La única forma de domar a la fierecilla era poniendo una peli en la tele, así que mi padre siempre nos traía los grandes éxitos del videoclub (¡Ay, Blockbuster, cuánto te echo de menos!). El caso es que gracias a ella o a mi padre o al del videoclub, me empapé de cine desde niña y me quedé con lo que para mí es lo mejor: la esencia de cada peli. Sus enseñanzas. Y es que de todas sacas algo, hasta de las más malas.

    'Regreso a Oz', (Walter Murch, 1985)

    ‘Regreso a Oz’, (Walter Murch, 1985)

    Un día mi padre apareció con ‘Regreso a Oz’, (Walter Murch, 1985), secuela de ‘El Mago de Oz’ (1939). Una peli que empiezo a pensar que sólo he visto yo (si me equivoco y tú la recuerdas, por favor, dímelo y formamos un club). En realidad poco tenía que ver con la primera. Era mucho más oscura y a veces daba bastante miedo, la verdad. Así de entrada, os diré que algunos de sus malvados protagonistas eran una princesa sin cabeza, unos rodadores que perseguían a Dorothy, un pantano de la muerte que te convertía en arena si lo pisabas y un rey gnomo con fobia a las gallinas.

    Sobre Oz había caído una especie de maldición que había convertido a todos sus habitantes en piedra. La misión de la heroína era devolverles a la vida. ¿Recordáis quiénes eran sus mejores amigos? Un Espantapájaros que deseaba tener cerebro, un León Miedica en busca de valor y un Hombre de Lata que quería un corazón para sentir.

    Yo no soy Dorothy ni tengo unos chapines de rubíes que me devuelvan a casa con tan sólo chasquear sus tacones tres veces mientras digo “No hay nada como estar en casa”, pero sí que tengo cosas en mi vida que son mágicas y personas por las que también me enfrentaría a un sinfín de peligros si su vida estuviera en juego. Y si tuviera que emprender un viaje a Oz, tengo claro quién se vendría conmigo.

    Uno de ellos es alguien a quien llamo cariñosamente Keru. Keru dice tener un corazón de madera, pero no es cierto. Tiene un corazón enorme, pero protegido por una coraza. Lo que no sabe es que las corazas de madera son más fáciles de tallar que las de piedra. Se pueden esculpir para hacer algo muy bello. Y si lo quieres, incluso puedes deshacerte de ellas y llegar hasta el final, donde habitan los sentimientos (incluidos aquellos que ya no crees ni tener).

    Un corazón que no vibra no está muerto. Sólo está congelado. Se trata de encontrar cosas que hagan que vuelva a manifestarse con todo su esplendor. Pero esas cosas llevan tiempo. ¡Ay! ¿A quién no le ha pasado? Y es que cuando uno sufre por amor, sus cicatrices sanan, pero dejan un recordatorio. Es como un papel arrugado: se puede volver a estirar, pero nunca volverá a ser lo mismo.

    Otro compañero sería un amigo que dice ser un pirata. Creo que es otra forma de reaccionar ante el desamor. Prefieres no entregarte a nadie. Tal vez, si acaso, a ratitos. En pequeñas dosis, ya sabes. Pero cualquier implicación encaminada a un compromiso haría que este pirata cogiera el primer barco que encontrase y se marchara huyendo lo más lejos posible. Mi amigo el pirata tenía otros motivos para lanzarse al mar. Quería vivir una aventura. Construir su propia historia. De hecho, si hubieran conocido a Keru-corazóndemadera, le hubiera dicho una de sus frases favoritas: “Sé el guionista de tu propia vida”.

    Así que de momento tenemos preparados para el viaje un corazón blindado y un alma libre que no quiere sentirse atada a ningún puerto. Mi tercer compañero a la tierra de Oz sería alguien a quien hice una promesa: enderezarle. Le guiaría hasta su camino de baldosas amarillas, pero sería una senda bien recta. Que fuera directa al castillo de la Ciudad Esmeralda sin desvíos ni entretenimientos. Ese sería sin duda El Camino. No sé qué necesitaría para conseguir que mi amigo no se perdiera en nuestra travesía, pero estoy segura de que con un poco de esfuerzo lo logaríamos. Juntos.

    Dorothy hacía su viaje con Toto, su perro. Las comparaciones son horrorosas y esta es aún más terrible, pero yo me llevaría a mi mejor amiga, que es el equivalente en confianza. Él no pedía nada al Gran Mago. De hecho, me parece un gesto un tanto grosero por parte de Dorothy no haber pensado en su pobre perro o no haber pedido nada para él. Quién sabe… A lo mejor ni se hubiera vuelto a Kansas. Lo que no sé es por qué él no hablaba si los animales podían hacerlo en Oz… El caso es que yo me llevaría a mi amiga para que el Gran Mago concediese alguno de sus deseos. Uno en concreto: el amor más grande, que es el que se merece.

    Y yo… ¿Qué pediría? Sólo ser feliz. Es cierto que han ocurrido muchas cosas malas con las que no contaba últimamente, pero he decidido no venirme abajo. Creo que siempre tienes opciones. Y yo me siento apoyadísima. Tengo mucha suerte. Me da igual dónde vaya a dar mi camino de baldosas amarillas porque sé que no estaré sola. Y que al final también me estará esperando algo tan resplandeciente como una esmeralda. Esa luz es mi motor y mi gente son mis compañeros de viaje, al igual que yo lo soy de los suyos.

    Voy a tomar ese último trago de Cola Cao con el trocito de chocolate que me has dado. Aquí no hay posos que mirar o interpretar. Tal vez tú puedas hacerlo en tu té rojo, ese que yo creo que me hace enfermar. O con tu don de mentalista puedas decirme lo que ves en mi castillo. No tengo miedo. Ya no. La cajita de música me relaja, tanto como las películas a mi hermana. Un regalo que siempre llevaré conmigo porque, como dice Keru, “toda buena historia merece tener una banda sonora”.

    Os dejo una canción de Miranda Warning que hace referencia, precisamente, a esta senda maravillosa de la tierra de Oz. Dentro de poco podremos ver la nueva versión que Sam Raimi ha hecho: ‘Oz, un mundo de fantasía’. ¡Qué ganas!

    'Oz, un mundo de fantasía', de Sam Raimi

    ‘Oz, un mundo de fantasía’, de Sam Raimi

    DESPIERTA (MIRANDA WARNING)             

    Ahora despierta
    Tu noche se acaba ya
    No quieres abandonar
    Dejar ese sueño atrás
    Sin duendes ni hadas
    Sin senda al País de Oz
    Mejor si es de tu color, tu mundo, tu creación 

    Nada es igual a la luz del día
    en sueños saldrás fuera de mi vida

    Escondes tu miedo a salvo en tu oscuridad
    detrás de tu máscara no ves que yo soy real

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos

    Ahora despierta, tu noche se acaba ya
    es hora de abandonar, dejar ese sueño atrás

    Nada es igual a la luz del día
    en sueños saldrás fuera de mi vida

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos

    Que lo frágil se hace fuerte, 
    ten valor 
    porque el tiempo también pasa en tu reloj, pasa en tu reloj…

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos


  2. Sálvate

    marzo 26, 2012 by Ana López Guzmán

    ¿Realmente es la vida tan complicada o somos nosotros quienes nos empeñamos en que así sea? Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo lamentándonos de lo que no hemos hecho, cuando en realidad lo que tendríamos que hacer es levantarnos, salir de casa y comernos el mundo.

    A veces es muy difícil. Parece que se junta todo. Tal vez sea así. O tal vez lo que ocurre es que cuando estás en plan negativo todo se ve mucho peor. Seguro que si le pudieras pasar tus problemas a otra persona con otra actitud se manejaría con ello sin problema, sin hacer una montaña de un grano de arena.

    Otras sabemos cuál es la solución. Tenemos claro lo que queremos, pero nos falta valor. ¿Por qué? ¿Acaso no sería más fácil tomar ese camino? Parece ser que no. Tenemos un Pepito Grillo que nos chilla al oído que no hagas esto o lo otro. Nos resulta realmente complicado hacer cosas que sabemos que pueden hacer daño a los demás.

    Camino de baldosas amarillas

    El conformismo me desespera. ¿Por qué contentarme con esta situación si sé que puedo hacerlo mucho mejor? Creo que cuanto más exiges a la vida, más difícil te resulta ser feliz. En cambio, cuando aceptas que las cosas son tan complicadas como tú las pintes, todo empieza a resultar más llevadero.

    Hoy lo hablaba con mi pequeña gran amiga. Es necesario levantarse un día y cambiar el chip. Darte cuenta de que hay un punto en el camino en el que algo hiciste mal. Entonces tienes que rebobinar y descubrir cuál fue ese momento. A partir de entonces es como si tuvieras una gran goma de borrar que te permitiera desandar cada paso equivocado y volver a empezar tu ruta. Y aquí estoy otra vez hablando de caminos…

    Corazones rotos. Están por todas partes. Intento encontrar tiritas para todos. A veces no sé qué puedo hacer para sanarlos. Supongo que por mucho que haga realmente no está de mi mano que en sus caras vuelvan a aparecer sonrisas verdaderas. Pero estoy segura de que algo ayuda.

    Y es que la vida da tantas vueltas… Te pone del revés. Es como cuando jugaba con JC a los murciélagos. Me decía: “Me encanta este juego, te hace ver las cosas de otra manera”. Pero a mí me empezaba a doler la cabeza y tenía que volver al mundo “real”.

    Si alguien está perdido, si necesita “marcharse”, lo mejor es darle vía libre. Que siga su camino. Que encuentre cuál es su regreso a casa. Y puede que en su ruta se encuentre con seres tan maravillosos como Dorothy en su calzada de baldosas amarillas (‘El Mago de Oz’, 1939): un Espantapájaros en busca de un cerebro; un Hombre de Lata que quiere sentir su corazón; o un León Cobarde que desea convertirse en el rey de la selva que todos esperan que sea.

    Yo no tengo unos chapines de rubíes. No tengo poderes mágicos ni soy el Mago de Oz. Entiendo que tú estás tan perdid@ como puedo estarlo yo y que lo único que puedo hacer es darte la seguridad de que siempre estaré ahí cuando me necesites. Puede que la distancia sea necesaria para valorar lo que tenemos o para contemplar el mundo desde otra perspectiva.

    Decía Alejandro Sanz que “Distancia no es cuánto nos separamos. Distancia es si no volvemos”.

    Por si acaso yo dejaré una vela encendida para que encuentres el camino a casa. Te estaré esperando. Pasaré la noche en vela, como tantas otras, por si acaso decides volver. Por si te encuentras. Por si apareció esa lucecita. Por si quieres contarme cómo fue tu aventura.

    Hasta entonces sólo puedo decirte lo mismo que el Sombrerero Loco a Alicia: “Te falta tu muchedad. Ahí dentro. La has perdido”. Tendrás que encontrarla. “¡Bien viaje!”.

    Imagen de previsualización de YouTube

    PD. Os dejo otra de las letras de Luis Ramiro que me gusta para poner música a este post:

    Sálvame (Luis Ramiro)

    Soy vendedor de lagrimitas tontas, buen perdedor…

    Con alas cortas curo el dolor

    Si vienes a verme hay un temblor…

    Dejaré en el suelo corazón…

    Abrígame, sálvame de este frío mortal en el la piel

    Soy escritor de tus historias rotas

    Guardo tu voz en mis canciones sordas

    Llevo tu herida escondida dentro de mi boca

    Dejaré en el suelo el corazón…

    Dejo una luz en el salón, el mapa de una constelación

    Búscame allí, me encontrarás lejos del sol…


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