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Posts Tagged ‘Charlize Theron’

  1. Espejo, espejito mágico…

    marzo 5, 2013 by Ana López Guzmán

    Hace mucho, mucho tiempo (bueno, no tanto), había una niña que no se podía dormir (yo). Su hermana cogió un libro grande de la estantería de los cuentos y dijo en voz alta: “Hoy te leeré la historia de Blancanieves”.

    Lo que ella no sabía es que yo me había aprendido ese cuento de memoria, así que cuando decidió inventarse una historia sobre la marcha, yo dejé que ella siguiera para comprobar su capacidad creativa. Creo que lo que realmente pensé fue: “Esta tía me está tomando el pelo, ¡se está inventando el cuento! Pero su versión me gusta más”. Supongo que simplemente por el hecho de que fuera suya.

    Maribel Verdú en 'Blancanieves' (Pablo Berger)

    Maribel Verdú en ‘Blancanieves’ (Pablo Berger)

    No sé en qué momento a Pablo Berger se le presentaría la idea de hacer una versión tan a la española del mismo cuento. Vamos, que su Blancanieves se llama Carmencita, tiene de mascota al gallo Pepe y lleva sangre torera en sus venas. La versión de mi hermana era menos radical. Siempre digo aquello de “No me cuentes películas”, pero sí historias. ¡Las que quieras!

    Y precisamente de historias iba hablando con Elo camino al cine, para la reentré de la Blancanieves de Berger. Y es que una peli que se ha llevado 10 Goyas merece ser vista. Y encima muda. ¡Ole! Es de esas veces que dices: “Me quito el sombrero”, expresión que, por cierto, mi amiga odia (sorry).

    No te voy a destripar nada, pero sí te pongo en situación: la pobre Carmencita vive una infancia atormentada por una madrastra mala, mala: Encarna (Maribel Verdú). Tras algún que otro traspié, la joven termina rehaciendo su vida con una troupe de enanos toreros en la España de los años 20. No te lo esperabas, ¿verdad? Yo tampoco.

    La Blancanieves animada que todos conocemos fue el primer largo de Disney, allá por 1937. Una obra maestra, por supuesto, ya que entonces todo era “hecho a mano”. Yo creo que siempre fui más de ‘La bella durmiente’. Ambas se quedaban fritas y necesitaban un beso para despertar. Hoy en día las princesas necesitamos más bien un jarro de agua fría, pero a la larga te quedas con Brave, Mulan, Ariel o Rapunzel, que tienen un par y desafían a quien se ponga delante por cumplir un sueño.

    Kristen Stewart en la piel de Blancanieves

    Kristen Stewart en la piel de Blancanieves

    Esta es un poco la línea que defendía ‘Blancanieves y la leyenda del Cazador’ (2012, Rupert Sanders), con una valiente Kristen Stewart en la piel de la heroína de esta adaptación. Ella está guapísima (de la interpretación, nada que no hubiéramos visto antes), pero seguía arrastrando ese aire apesadumbrado que se labró durante toda la saga ‘Crepúsculo’. Siempre he pensado que Stewart es un poco la versión femenina de Edward Furlong (‘Terminator 2’, ‘American History X’), pero menos rebelde por mucho que se ponga vestidos de gala con Converse.

    Lo mejor de esta versión era ver a la que realmente tiene una cara dulce, Charlize Theron, muy, pero que muy cabreada. Pero fíjate si cambia la historia, que aquí no hay un beso de película (al menos no lo que yo esperaba). Son ganas de cargarse el cuento, pero me gustó que se diera tanta importancia al cazador (Chris Hemsworth), aunque no tuviera derecho a un nombre salvo ese, ‘Cazador’.

    Respecto a la versión protagonizada por Lily Collins y Julia Roberts también en 2012 (‘Mirror, Mirror’, de Tarsem Singh) no puedo hablar mucho porque no la he visto, pero digo yo que si no ha habido tiempo para hacer ‘remakes’ de Blancanieves, ¿cómo es que se han puesto de acuerdo todos en el mismo año?

    Lili Collins en 'Mirror, mirror'

    Lili Collins en ‘Mirror, mirror’

    Pero volvamos al día B (de Blancanieves, claro). Cuando llegamos a la sala estaba hasta arriba y tuvimos que verla casi en primera fila y para más inri, de lado (también me pasó con ‘Django desencadenado’, a ver si empiezo a llegar antes al cine). En la entrada nos habían dado un pañuelo blanco y una tarjeta que decía: “Disfruta del cuento como nunca te lo habían contado… Y después, cuando termine la película, agita el pañuelo si te ha gustado”. Si lo hacías, algo mágico pasaría: un sueño se cumpliría. Entonces ella me preguntó:

    - Y a ti, ¿qué te gustaría que ocurriera?

    Buena pregunta. Si realmente los sueños de toda la gente que estaba en la sala se hubieran materializado en ese momento hubiera sido una auténtica locura. Creo que ese día mi sueño era verla feliz.

    Hace poco leí en Twitter que como el cine siguiera trabajando tanto el realismo, iban a terminar inventando el teatro. Pues bien, cuando dos de los personajes de la película “salen” de la pantalla yo desde luego no pienso quejarme. Y si puedo hacerme una foto con ellos, con mi amiga y con un Goya, mejor que mejor.

    En la reentré de 'Blancanieves'

    En la reentré de ‘Blancanieves’

    Dedico este post a todas las princesas que se arman de valor y son capaces de reescribir su historia. A las que no pierden la esperanza y luchan. A las que siguen mirando al cielo y pidiendo a las estrellas que alguien llene su vida de amor. A las que no necesitan príncipes porque ellas solas ya son pura magia. A las que se merecen ser tratadas como reinas. Y en especial a Elo, por compartir conmigo lo que ahora llamaríamos #momentosinolvidables. Esta, amigos míos, es para mí la verdadera magia del cine.


  2. Me paso el día rucu rucu

    mayo 9, 2012 by Ana López Guzmán

    Cuando alguien te pregunta qué es lo que te atormenta y no sabes qué responder, una de dos: o son tantas cosas que no tienes ni idea de por dónde empezar o es que sientes tal confusión que no tienes ganas ni de hablar del tema. Al menos así lo veo yo. Después de charlar con Toni sobre todas estas cosas, me dijo: “La verdad es que escuchándote me relajo. Si eso es lo que te preocupa…”, me respondió. Supongo me ayudó a relativizar las cosas y pensar: “Vale, puede que no sea tan importante”.

    Entonces te justificas con los típicos: “Pero es que además bla bla bla”. Quieres dar motivos de peso a tu estado, dejando claro que no se trata sólo de eso, sino de mucho más. El problema es cuando no está en tu mano solucionar ese problema. Supongo que la impotencia es directamente proporcional a esas situaciones en las que no puedes hacer nada salvo esperar. Y si el tiempo pasa y lo único que pasa es la vida, te estás equivocando.

    Hace un par de días estaba sentada charlando con Lina y me hablaba de personas “garrapata”. Me decía que son aquellas que se aferran a ti y que no te quieren soltar. Que te dirían: “Déjame un poquito más, que siento mucho placer ante este dolor”. Entonces se me vienen a la cabeza mis charlas con Medea hablando sobre esas personas “tóxicas” que son un lastre. Y es escalofriante ver la de gente que permitimos que siga en nuestras vidas absorbiendo nuestras energías. ¿Es que acaso nos sobran? Por supuesto que no. Lo estamos canalizando mal.

    Anoche soñé que estaba en Bali, que es un lugar al que sueño con ir. Estaba en la playa mirando el mar cuando de pronto una gran ola se transformaba en tsunami y lo arrasaba todo. Lograba sobrevivir. Empecé a correr en todas direcciones y de pronto encontré a una niña que estaba llorando, sola. La cogía en brazos y después giraba la esquina de una casa destruida cuando volvía a ver que otra enorme ola se acercaba hacia nosotras. Entonces me desperté.

    No sé que interpretación daría Lina a este sueño, pero supongo que me diría que mi gran bola se estaba haciendo cada vez más grande y que yo sabía que aunque a veces lograra escapar, al final iba a terminar aplastándome, por mucho que yo intentara huir de ella. La niña tal vez sea esa dignidad que a veces, como ella, llora pidiendo auxilio.  O tal vez, simplemente, debería dejar de ver pelis como ‘Más allá de la vida’, ‘Deep Impact’, ‘Independence Day’, etc.

    Estoy cansada de sorpresas. Entonces me pongo a escuchar canciones y es como si todas quisieran decirme algo. “No hagas más carnicería y un día será otro día”, decía Rubén Pozo. “Las victorias nunca pasan por mi lado. Las promesas y las dudas en el mismo trago. Necesito acertar, aunque sea un rato. Ponte en mi lugar…”, de Leiva. O “Si tú ardes yo me quemo”, “Me paso el día rucu rucu, rucu rucu haciendo bola… Mirando cómo pasa el tiempo a todas horas”, o “Mi corazón ardía como el Windsor”. Creo que estoy enganchadísima a todo lo que tenga que ver con Pereza.

    Entonces me visto, cojo mis cosas y me voy al estudio. He descubierto que es un lugar donde me siento segura. Donde sé que nada malo puede ocurrirme. Donde da igual si suena el teléfono, porque no iré corriendo a mirarlo. Es mi momento. Mi espacio. El lugar donde puedo crear y divertirme con mi cámara.

    Hay cosas que tengo dentro que deseo sacar. Personas que me ponen a prueba. En ese momento se me viene a la memoria una escena de la serie ‘Anatomía de Grey’ cuando Christina se va a casar. Está con Meredith con el vestido puesto y se da cuenta de que no quiere hacerlo. Se empieza a ahogar, a ahogar… No puede respirar: “¡Quítamelo, quítamelo!”, pide. Está claro que cuando no quieres hacer algo y sigues la corriente al final te falta el aire.

    Ojalá pudiera ayudar a todas las personas que están en una situación así. Lina me dijo que no debo ocuparme de personas que no se están ocupando de sí mismas. Como dice Elo, ¡es tan sabia! Pero, ¿qué hago con aquellas que lo pasan mal? ¿Puedo hacer algo por sanar sus heridas? ¿O es que me refugio en los problemas de otros para no pensar en los míos? ¿Es una conducta evasiva? Probablemente.

    Noviembre Dulce, 2001

    Keanu Reeves y Charlize Theron en 'Noviembre Dulce'

    No sé si has visto ‘Noviembre dulce’ (dirigida por Pat O’Connor en 2001). Es una peli que me marcó en su momento. La clave es el final y no quiero destriparla, así que te contaré la esencia. La protagonista, Charlize Theron, busca cada mes una “víctima” a la que salvar. Acoge en su casa a personas distintas e intenta que, pasado un mes, su vida haya cambiado… A mejor, claro. Keanu Reeves es su Noviembre.

    Hubo alguien que hace mucho tiempo intentó salvarme a mí y cuando estuve bien desapareció. En su momento no lo comprendí, pero ahora sé que lo que quería era que mi felicidad no dependiera de otra persona, sino de mí. Supongo que fui su Noviembre. Ahora es mi turno. Hay muchas historias que escuchar y de las que aprender. Hacer que cada día cuente. Puedes perderlo todo en un minuto y cuando quieras darte cuenta tal vez sea demasiado tarde.

    Os dejo un trocito de la letra de una canción de Rubén Pozo. Se llama ‘Mañana será otro día’ y viene muy bien para este post. Creo que el mensaje es muy positivo. Al final todo pasa, aunque duela mucho:

    Tras los truenos, la calma,

    Tras la pena la alegríaa,

    Todo pasa… Mañana sera otro día

    Lo llevaste hasta el final, aunque no lo has conseguido

    Déjalo ya… Ya no tiene sentido

    Tanta noche en blanco, tanta vida en vela

    Todos los intentos tirados por tierra

    Espera aquellos vientos vuelvan a echar la vela

    Deja paso al invierno, espera a que suceda

    No hagas mas carnicería, y un día sera otro día…


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