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Posts Tagged ‘Alejandro Sanz’

  1. Origen

    junio 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Estaba sentada en un carrito. Avanzaba en zig zag muy lentamente. Y mientras lo hacía una voz iba explicando lo que había ocurrido en aquel hotel encantado. Un rayo había caído muchos años atrás sobre el edificio, acabando con la vida de las personas que estaban en el ascensor en aquel momento.

    De pronto el carrito se paraba en seco y se escuchaba un ‘clic’. Supe que algo, una especie de arnés, nos había enganchado. Entonces el carrito empezó a elevarse como si fuera un ascensor. Al llegar a la segunda planta, recuerdo que pude ver candelabros suspendidos en el aire, como si un fantasma nos estuviera advirtiendo. Entonces el ascensor caía. La sensación de vacío era horrible.

    De nuevo volvía a ocurrir lo mismo al llegar al cuarto piso. Y así hasta llegar a la planta más alta. Entonces unas puertas se abrían y podías ver todo el parque. Después se cerraban y sabías que llegaría la caída final. Si hubiera sido un sueño habrías despertado antes de chocar contra el suelo porque en los sueños no puedes morirte, como explican en la peli ‘Origen’ (Christopher Nolan, 2010).

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Esto no era más que una atracción inspirada en ‘La Torre del Terror’ (D.J. MacHale, 1997), pero me recordó a muchas situaciones que vivimos. Nos dejamos llevar, nos enganchamos. No hacemos caso a las señales. Y te vas dando pequeños sustos, hasta que llega el golpe final y vuelves a la realidad. ¡Qué absurdo! ¿Verdad? ¿No sería más fácil disfrutar del momento y no atormentarnos por cosas que nos están impidiendo ver el sol?

    De pronto el escenario cambia. Estoy en un parque muy frondoso. Voy siguiendo a otra persona que conoce el camino. Aparto ramas a mi paso y voy descubriendo un paisaje maravilloso. Y me dejo envolver por la paz que lo invade. Poco a poco yo también voy formando parte de él.

    Escogemos un huequito apartado. Me descalzo y empiezo a seguir instrucciones. Entonces me tumbo sobre el césped, miro al cielo y escucho la música de fondo. “La canción de mi alma”, me dice. Esa misma que me hizo llorar de emoción hace algunos meses. Entonces recuerdo a mi amiga E y cómo solíamos quedar para ver las nubes. Podíamos pasarnos la tarde entera reconociendo formas en el cielo. Entonces alguna lágrima recorre mi mejilla, pero son de las buenas. Las que provocan situaciones que nunca olvidarás.

    Ese momento me hace recordar quién fui hace mucho tiempo. Y me pregunto en qué momento aparté toda esa inocencia. Todo aquel despertar que hacía que agradeciera cada minuto que podía disfrutar de las cosas más sencillas. “Tú más que nadie tendrías que saber valorar la vida”, me dicen. ¡Olvidamos tan pronto!

    Hablamos de sueños. De los que vemos por las noches como si se tratase de una película, y de otro tipo de sueños. De unos en los que todo lo que observas se puede tocar y sentir. Y quiero saber más. Y ese rato me da mucha paz. “Cuando entres por esa puerta descubrirás un mundo nuevo, un paraíso”, escuché al llegar. Al salir la pregunta era inevitable: “¿Qué te ha parecido?”. Que es cierto. Que todo es tan grave como tú quieras tomártelo y que si apuestas por vivir, entonces podrás apreciar las cosas que te sorprendieron cuando eras un bebé y viste por primera vez el mundo.

    Nunca, nunca dejes de aprender. Déjate maravillar.

    La canción de hoy va por todos esos ratitos que te marcan y que no olvidarás jamás. Gracias por todos los momentos que me das. Por leer este blog. Por formar parte de mi vida.

    PARA QUE ME QUIERAS (Alejandro Sanz)

    De cualquier manera no va a ser
    Esa cantinela de esa voz, de esa mujer.
    Si alguien me pregunta yo le diré
    Que detrás de un nuevo adiós siempre cuesta despertar
    Y que esas cosas pasan, por querer saber
    Sin saber querer, sin querer te amé
    Y son esos ratitos que me das en los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar que si se va el corazón
    Que si se va que se vaya, no lo echaremos en falta
    Quién puede perderse pensando en el alma…
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Y ahora dime sólo que estás bien
    Si alguien te pregunta, quiéreme, quiéreme
    Que me queda en estas manos,
    Pa’ saber querer
    Acaríciame, una y otra vez
    Una y otra vez
    Y son esos ratitos que me das,
    En los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar,
    Que si se va el corazón,
    Que si se va que se vaya,
    No lo hecharemos en falta,
    ¿Quién puede quererse pensando en el alma?
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das
    Esos ratitos que me das…


  2. Desde cuándo

    mayo 18, 2012 by Ana López Guzmán

    Imagina por un momento que eres una princesa. Que tus deseos son órdenes. Que puedes tener todo cuanto deseas con sólo pedirlo. Imagina que eso que anhelas no es más que cuanto todos ansiamos conseguir: la felicidad. Imagina que la encuentras…

    El otro día hablaba con V sobre esto: ¿Cuánto dura la felicidad? ¿Nos cansamos de aquello que hemos logrado, después de haber luchado tanto? Supongo que hay cosas que pierden intensidad. “Una oposición”, me dijo, por poner un ejemplo. Pero el amor no debería ser una de ellas, ¿no crees?

    Hoy he estado viendo ‘Érase una vez’. Estoy enganchadísima a esta serie que mezcla los cuentos de siempre con la vida real. ¡Me encanta! Supongo que aunque, como dice V, “Hollywood ha hecho mucho daño” (yo añadí que “Disney lo había hecho aún más”), no tenemos que esperar que nuestro príncipe azul sea perfecto, porque nadie lo es (ni tú ni yo tampoco).

    Ginnifer Goodwin en 'Érase una vez...'

    Ginnifer Goodwin es Blancanieves en 'Érase una vez...'

    Idealizamos a las personas. Tengo una amiga que ahora mismo está empezando una relación y me da mucho miedo pensar que puedan romper su corazón. Parece fuerte, pero es delicado… E intento que ella le ame “con los ojos abiertos”, como enseña ese gran libro de Jorge Bucay. Creo que es la única manera de no llevarte una decepción irremediable.

    Venga, voy a cerrar los ojos. Voy a contarte lo que veo cuando lo hago… Estoy sentada en la Pradera de San Isidro con Toni, Vanesa y Fran. Ella saca un cuadernito de su bolso. Tiene en su portada un dibujo de ‘El principito’ y eso me encanta. Parece un diario. Una imagen así sólo puede esconder palabras bonitas en su interior.

    Entonces Vanesa empieza a leernos algo que ha escrito. Y yo la miro mientras lo hace. También les miro a ellos, que están escuchando atentamente. Y cada palabra que ella pronuncia se va colando en mis oídos, traspasa mi mente, remueve recuerdos y después sentimientos. Uy. ¿Qué es eso? ¿Una lagrimita? Corre, tonta, que no te vean. ¿Qué va a pensar Vanesa?

    Pero lo cierto es que sus palabras son un montón de verdades que se suceden unas a otras. Me identifico demasiado con ellas. De hecho llego a pensar que he utilizado esas mismas palabras en alguna ocasión, como “genio loco”. Y es que cuando te cruzas con alguien que el único fin que tiene es ayudarte a ti y a los demás, es imposible que nadie diga nada malo de esa “personita tan especial”.

    Jennifer Morrison protagoniza 'Erase una vez...'

    Jennifer Morrison en 'Erase una vez...'

    Cuando Vanesa termina de leer su cuadernito, me ve emocionada y me abraza y yo me siento profundamente agradecida. Estoy en paz. Me siento protegida por personas que conocen la importancia de un abrazo sin que tengas que pedirlo.

    Y entonces es la hora de ir al aeropuerto a por mi padre. ¡Estoy tan ilusionada! Pero cuando meto la tarjeta en el coche, éste no funciona. Ni siquiera se enciende. Nada. Pero hay también alguien me ha enseñado que cuando las cosas se ponen feas, las soluciones están ahí. Y que, al igual que con los abrazos, no es malo pedir ayuda si la necesitas. “Ni tampoco es malo ser escéptica, Ana. Pero no te pongas una coraza”, me había dicho Lina.

    Entonces un ángel hace que todo se arregle, que parezca más fácil. Que el hecho de que también haya perdido las llaves (cayeron por el hueco del ascensor), se me haya roto la calefacción (aunque con este calor, prefiero ducharme con agua fría), me haya llegado una factura del teléfono que no me puedo permitir y bueno, un sinfín de cosas que no entiendo, el mundo y sus problemas parecen más sencillos si te das cuenta de que todo lo material tiene arreglo.

    Entonces, ¿qué pasa si ese ángel no puede hacer magia? ¿No puede arreglar las cosas emocionales? ¿Por qué? Me parece terriblemente injusto. Las hadas madrinas, los duendes, las brujas perversas de ‘Érase…’ tienen poderes que hacen que sea más fácil, pero nadie dijo que la vida lo fuera, ¿verdad?

    Así que intento mantener la mente fría y recordar que los momentos buenos hay que vivirlos con intensidad. O desde el centro, como dice Lina, para que así puedan pasar de largo. De modo que si yo siento rabia o rencor hacia alguien, lo mejor es vivir esos sentimientos para que de esa manera puedan dejar de hacerte sentir mal. Es el consejo que he dado a una amiga que lo está sufriendo. ¡Son tantos los corazones rotos que tengo a mi alrededor! Pero te aseguro que todo aquel que pase cerca de mí, al menos puede contar con mi apoyo. Y es que si nosotros no estamos con aquellos a los que queremos cuando más nos necesitan, ¿qué podemos esperar? Entonces Lina me formula la pregunta: “Y tú, ¿te has perdonado?”. Mi respuesta es clara: “No”. “Entonces empieza por ahí”, me dice.

    Mensaje captado. La vida es muy dura, pero voy a hacer como aquel día en la Pradera. Voy a vivir ese momento de paz, pero en cada cosa que haga. Intentaré no montar un drama si la situación no es tan grave. Tendré los pies en la tierra, pero también pediré ayuda si la necesito y me dejaré abrazar si no soy capaz de pedir que lo hagan.

    Puede que la vida no sea un cuento ni una película, pero todas están basadas en algo que no nos resulta tan ajeno. ¿Mi consejo? Trata de encontrar a esos ángeles que tienes a tu alrededor. Es fácil identificarlos. Acuden sin ser llamados. Yo tengo uno que me salva constantemente, así que no es tan complicado imaginarme como una princesa.

    A mí el relato de Vanesa me impresionó porque vi unos sentimientos que yo había tenido. A los miedos hay que dejarlos ir. Hay que ponerles alas para que se vayan. Es mejor acercarse a las personas mágicas que pueden enseñarnos un mundo diferente, sea bajo tierra, agua o… Bueno, ¡donde sea! Eso da igual. Lo que importa es que esos momentos de felicidad se alimenten para que no sea sólo algo puntual, sino un sentimiento que perdure y se convierta en un estado. En algo que esté siempre dentro de ti y no se te escape. Si no eres feliz tienes las herramientas necesarias para cambiar las cosas y si lo eres, también las tienes para hacer que esa situación no cambie. Es como una flor muy delicada, pero que con las cosas más básicas se convierte en las más bonita de todas.

    PD. Gracias a todas las personas que han cuidado de mí en este día de perros.

    PD1. Esta vez os dejo una canción de Alejandro Sanz. La primera vez que la escuché lloré, pero sólo un poquito, ¿eh?

    DESDE CUÁNDO (Alejandro Sanz)

    Ya no duele porque al fin ya te encontré 
    Hoy te miro y siento mil cosas a la vez 
    Mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto que aprender 
    Todo lo que tengo es tu mirar 
    De mis recuerdos salen brisas a bordar 
    Las locuras que tú me quieras regalar 
    Y mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto para dar 
    Reconozco puertas que yo sé 
    Se abren solamente alguna vez 
    ¡Así de poco! 
    Desde cuándo te estaré esperando 
    Desde cuándo estoy buscando 
    Tu mirada en el firmamento, 
    Estás temblando 
    Te he buscado en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora como tú, ¿sabes? 
    Y me he dado cuenta ahora 
    Puede parecer atrevimiento 
    Pero es puro sentimiento 
    Dime por favor tu nombre 
    Yo te llevo por las calles a correr 
    Vamos lejos más allá de lo que crees 
    Y si pregunto bien, si pregunto mal 
    Tengo tanto que ofrecer 
    Abro puertas que alguien me cerró 
    Y no busco más sentido a mi dolor 
    Mira no me vuelvas loco 
    Te he buscando en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora 
    Y al final cuando te encuentro... Estabas sola


  3. El espectáculo debe continuar

    abril 26, 2012 by Ana López Guzmán

    Las chicas estaban sentadas haciendo un círculo repartido por toda la sala. Una sala un poco pequeña, aunque más que suficiente. Era su refugio. Sentían que nada malo podría ocurrir entre esas cuatro paredes, puesto que si todas estaban allí era por el mismo motivo. Había algo que querían olvidar. Una herida que sanar. A veces incluso varias. Todas hablaban de lo mismo. Del amor. Ya fuera el de sus padres, el de sus hermanos, sus hijos… O el de sus parejas, las que ya no eran sus parejas, las que podrían llegar a serlo…

    Entonces se me vinieron a la mente muchas personas. Frases que nunca olvidaré. Miradas que me hablaron e hicieron que me diera cuenta de cosas que yo ya sabía, pero que prefería no aceptar y dejar para más adelante, buscando siempre alguna excusa. Recordé a Amanda sentada en su mesita, siempre sonriente. Y yo jugando con Luna. Más de una vez Lina me había dicho: “Tú eres como esa gata. Eres mágica y buscas cariño silenciosamente”.

    También se me vinieron a la cabeza otras escenas, como recopiladas para un especial de cine y preparadas para emitirse un domingo por la tarde. Toni y su miniequipo de música, ese que lleva a todas partes. No recuerdo ni qué época del año era, pero me dijo: “Hoy sólo quiero que hables”. Y yo necesitaba hacerlo, sacarlo todo, pero me resultaba imposible. “Pero si no puedes hacerlo, estaré aquí a tu lado igualmente”. Y se quedó. Es como aquella escena de ‘Veronica Mars’ en la que ella le dice a su amigo Wallace: “Quien te quiere permanece a tu lado. No se va”.

    Veronica Mars y Wallace

    Veronica Mars y Wallace

    Seguí mirando al grupo de mujeres que hablaba, como si estuviera contemplándolas desde lejos. “La vida son momentos”. No sé por qué no lograba apartar esa frase de mi cabeza. “Es mejor arrepentirse de algo que no haberlo intentado”. Pero hay frases que duelen porque no se corresponden con la realidad. ¿Qué era lo que había intentado él? Supongo que necesitas cierta coherencia y a mí el ‘carpe diem’ no me parece justo.

    Supongo que hay cuerdas que se tensan demasiado. “Forzaste quizá demasiado los lazos pensando que en eso consiste el amor. En dar sin medir el calor de tu abrazo. ¿Quién sabe qué fue? ¿Qué pasó?”, decía Pedro Guerra en aquella maravillosa canción. Hacía sólo unos días él había pasado la noche con ella. Una noche de tantas. Supongo que a esos momentos es a los que se refería. Mágicos, también, como la gata de Lina.

    Había tantos corazones rotos a mi alrededor que me daba miedo pisar, no fuera a romper algún pedacito en mil trocitos más. Escuchaba atenta cada historia, escondida detrás del objetivo. A veces se me encogía mi propio corazón. Pero de todo aquello iba aprendiendo, iba interiorizando algo, haciendo palpable una realidad que yo había maquillado con focos y luces. “No puedo. Ahora no puedo”, se había convertido en la frase favorita… Una frase cobarde porque querer es poder. Todo el mundo lo sabe.

    Entonces le propuse un juego. Cierra los ojos e imagina un camino… Tenía que ir describiéndome qué era lo que se encontraba en su trayecto. Se entregó al cien por cien. Creo que estaba disfrutando más pensando en la interpretación de su fantasía que en cualquier otra cosa. Y mientras jugábamos a los psicólogos, se me vino a la cabeza otra frase de Lina, después de que yo le hubiera contado lo que había soñado la noche anterior.

    “Estoy conduciendo. Voy por la carretera de Toledo, como el día del accidente. La persona que está sentada en el asiento del copiloto es él. Primero me dice que entre por un túnel y yo obedezco. Una vez que entramos, descubrimos que hay unas escaleras mecánicas que bajan. Siento miedo, aunque creo tener el coche controlado. Pero cuál es mi sorpresa cuando me dice que dé marcha atrás, que ese no es el camino. Entonces me entra el pánico. Miro en todas las direcciones posibles, pero no soy capaz de hacer lo que me pide. ¡Es absurdo! Así que el coche sigue bajando, movido por las escaleras…”.

    Ella, sentada frente a mí, me de dice que el sueño es un aviso de que me estoy metiendo en una situación donde no hay marcha atrás. Que me dejaré llevar, como arrastrada por esas escaleras mecánicas, hasta llegar a lo más profundo. Y que es normal que eso me dé miedo porque, ¿a quién no le asustaría un túnel que sólo baja y del que no puedes salir?

    Al día siguiente fui a clase de yoga. Mari Carmen nos explicó que cuando nacemos respiramos de una manera, pero que la vida hace que la respiración vaya cambiando de ritmo y que cuando nos entra el miedo o la ansiedad entonces “se nos olvida respirar”. Es algo de lo que hablé en mis últimos posts. Creo que cuando eso ocurre tienes que pararte a tomar aire. Es el único modo de volver a recuperar el control.

    Le veo llegar desde lejos. Está escribiendo algo en su móvil, como siempre. Su cara lo dice todo. Y deseo ayudarle a salir de su propio túnel. “Hoy por primera vez he soñado contigo”, me cuenta. Al final todo lo que no decimos tiene que salir por algún lado. Durante un tiempo se olvida de todo y es la persona que yo conozco. Pero no sé si es quien yo creo, porque me falta información. Es como cuando una pareja te cuenta las dos versiones de una discusión. Si sólo tienes una de las dos partes, siempre te falta la otra, que es la que te permitiría opinar de forma objetiva.

    Dibuois me regaló un libro el otro día. Se llama ‘Amarse con los ojos abiertos’ (Jorge Bucay y Silvia Salinas). Viene a enseñarte que cuando nos enamoramos lo hacemos de ilusiones (o de proyecciones, como diría Lina). Que poco a poco vamos conociendo a la verdadera persona, y eso es aceptarla tal cual es. A veces te das cuenta de que esa persona real no es para ti. Otras te enamoras perdidamente de ella. La clave es no intentar ver lo que no habrá nunca.

    Sigo sentada en la sala, escuchando atentamente. Cambio el objetivo de la cámara. Tal vez me ayude a ver las cosas desde otro punto de vista. Entonces me encuentro con una persona llena de luz que me dice que sabe que el Universo está creando alguien que será maravilloso para ella. Lo cree firmemente. Y me gusta la seguridad con la que lo dice. Está ilusionada. Rebosa paz. Disparo. Sí, creo que he sacado una gran foto. Que transmite todo lo que ella está sintiendo. Supongo que eso es algo que queda entre ella, mi cámara y yo. Entre esas cuatro paredes. Inmortalizada en una imagen.

    Hay momentos tan dolorosos que nos dejan devastados. Como un gran huracán que se lleva todo a su paso. Nos quedamos con la sensación de haber perdido, pero no se trata de eso. No es otra partida de Póker. No es un resultado negativo en el marcador. Nunca se trató de eso. Cuando has tocado fondo sólo te queda una cosa: remontar el vuelo. Las palabras se las lleva el aire. Si quieres a alguien debes demostrárselo con hechos. No sirve de nada pedir perdón cuando “has roto el jarrón de la confianza” (esto es algo que también he escuchado últimamente). Hay cosas que no se pueden volver a construir, porque hay pedacitos tan pequeños que son prácticamente polvo y si ese polvo, esa confianza, también se la lleva el viento, entonces quedará un hueco que no podrás llenar.

    Michael J. Fox en 'Regreso al futuro'

    Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro’

    Hablo con un amigo de segundas oportunidades. Él me dice que está seguro de que si el amor es verdadero, entonces puedes volver a arriesgarte. Pero no si es una tercera, una cuarta, una quinta vez… ¿Qué sentido tiene? Ninguno. Ya sabes cómo termina la película. Y querrías tener una máquina del tiempo como la de Martin en ‘Regreso al futuro’ (1985, Robert Zemeckis) y tener la oportunidad de cambiar algo que no desencadene todo lo demás. Pero en el fondo tú sabrías que las cosas, de haber seguido su curso normal, hubieran sido diferentes. “No puedo. Ahora no”, se me viene de nuevo a la mente.

    Guardo mi cámara. Hemos hecho un gran trabajo. Me siento orgullosa. Partícipe de cada historia. Hoy veo las cosas con color. Desde arriba o desde abajo. Reflejadas en un espejo. Con fondos diferentes. Con luces y sombras. O simplemente, tal cual son. El espectáculo debe continuar.

    Esta vez os dejo una canción: \’Dices\’, de Luis Ramiro, y la letra de ‘Cuando nadie me ve’, de Alejandro Sanz:

    A veces me elevo, doy mil volteretas
    a veces me encierro tras puertas abiertas
    a veces te cuento por qué este silencio
    y es que a veces soy tuyo, y a veces del viento
    A veces de un hilo y a veces de un ciento
    Y hay veces, mi vida, te juro que pienso:
    ¿Por qué es tan difícil sentir como siento?
    Sentir… ¡Cómo siento que sea difícil!

    A veces te miro y a veces te dejas
    me prestas tus alas, revisas tus huellas
    A veces por todo aunque nunca me falles
    A veces soy tuyo y a veces de nadie
    A veces te juro de veras que siento
    no darte la vida entera,
    darte sólo esos momentos
    ¿Por qué es tan difícil?
    Vivir solo es eso…
    Vivir, sólo es eso…
    ¿Por qué es tan difícil?

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés
    Cuando nadie me ve no me limita la piel
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…

    Te escribo desde los centros de mi propia existencia
    donde nacen las ansias, la infinita esencia
    Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo
    y hay cosas tan mías… pero es que yo no las veo
    Supongo que pienso que yo no las tengo
    No entiendo mi vida, se encienden los versos
    Que a oscuras, te puedo, lo siento, no acierto
    No enciendas las luces, que tengo desnudos el alma y el cuerpo

    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve me parezco a tu piel
    Cuando nadie me ve, yo pienso en ella también
    Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
    Cuando nadie me ve…


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