RSS Feed

‘Terror’ Category

  1. Un universo de series para ver este otoño

    octubre 23, 2015 by Ana López Guzmán

    En un momento en el que todos veis ‘Juego de tronos’, ‘House of cards’ o ‘True detective’, voy a hablar de otras series que a lo mejor no son tan seguidas como éstas, pero a mí me han enganchado por una cosa o por otra. Ya sabéis que siempre le busco tres pies al gato o la forma de aprender algo de cada cosa que veo en la pantalla grande o en la pequeña que pueda aplicar a mi vida personal… Pues a ello voy y así entenderéis por qué cada noche me planteo la misma pregunta: ¿Hoy qué vemos?

    1. Empezaré por ‘Arrow’. Voy por la cuarta temporada, que se está emitiendo ahora. Empecé a verla por recomendación de mi madre. “Es sobre un justiciero con muy mala leche, pero el chico tiene sus motivos”, me decía. En fin, ¿quién no tiene una black list? Ya en el instituto jugaba con mi amiga Beatriz al: “Si pudieras desterrar a tres personas de tu vida, ¿quiénes serían?”. Y eso que me tengo por una persona tranquila y civilizada. Lo cierto es que yo nunca cogí un arco y me puse a tirar flechas a nadie, pero me hubiera gustado, así que no soy tan diferente a Oliver Queen, ¿no?… Según avanza la serie, va cambiando su causa, que no está mal. Si tú también le has fallado a esta ciudad (se me pone la piel de gallina cada vez que dice esa frase), échale un vistazo.

    peliculista (2)

    2. De ‘Arrow’ nació el spin-off ‘The Flash’. ¿Qué deciros? Me encanta Barry. Es como Peter Parker, te inspira ternura porque es un chico normal con un don especial: corre más rápido que nadie. Al principio yo me preguntaba cómo iba a ayudar a tanta gente simplemente por ser rápido, pero puede incluso detener un tsunami si se lo propone…  Y entre que salva a unos y otros tiene tiempo para ir descifrando cabos sueltos de su pasado. Personalmente opino que está enamorado de una petarda y que le iría mucho mejor con Felicity (de ‘Arrow’), pero Felicity ya está cogida, como le advierte Oliver Queen a Barry… ¡Ay, l’amore! ¡Cómo gustan los triángulos amorosos en las series!

    3. Y hablando de triángulos, mi favorito es el de ‘Crónicas Vampíricas’. Esta me la recomendaba mi amiga Berta: “¡Cómo puedes vivir sin verla!”, me reñía. Y mira por dónde tenía razón… Va por la séptima temporada. Yo me las he visto todas este año del tirón. Ya sabes, uno de esos momentos en los que te das cuenta de que estás enganchado porque puedes verte cinco episodios seguidos, pero quieres más y más… Mis personajes favoritos son Damon y Caroline, que no son pareja, y espero que no lo sean nunca. Damon es hermano de Stefan, y ambos están enamorados de Elena durante muchas temporadas. Y ella se debate constantemente entre uno y otro hasta que al final se decide… No os diré por quién por si os decidís a verla desde el primer capítulo como hice yo.

    peliculista

    4. La última en llegar a mi salón ha sido ‘Suits’. Me gusta porque no es la típica serie de abogados. Ves la evolución de los personajes y te toca la fibra sensible. Como sólo llevo seis episodios no puedo contar mucho más, salvo que uno de los protas salía en una peli de la que os hablé hace un tiempo, ‘¡Porque lo digo yo!’ (Michael Lehmann, 2007). Su personaje era completamente distinto al de la serie, pero ambos me encantan.

    peliculista (10)

    5. Cuando te pasas meses escuchando hablar a tus compañeras de quién es A, al final te pica la curiosidad y terminas viendo ‘Pequeñas mentirosas’ (gracias de nuevo a Berta y también a Pau). ¿Lo malo? Es una de esas series que deseas que terminen de una vez para descubrir quién es el malo, pero a la vez que no quieres que se acabe nunca… Mi favorita es Hannah. También tuvo su spin-off, ‘Ravenswood’, que protagonizó precisamente Caleb, el novio de Hannah, pero tras la primera temporada se canceló.

    peliculista (3)

    6. ¿Te has planteado alguna vez qué pasaría si de pronto todos los animales tomaran conciencia y empezaran a vengarse de los humanos con el propósito de exterminarlos? Pues es lo que ocurre en la serie ‘Zoo’. Advertencia: no querrás ir a un safari, ni al zoológico nunca más. A James Wolk, que interpreta a Jackson Oz alias ‘Rafiki’, le vimos en ‘The crazy ones’, una comedia sobre publicistas que protagonizaban mi querida Sarah Michelle Gellar (‘Buffy cazavampiros’) junto al gran Robin Williams, que en paz descanse :(

    First Blood

    7. Y ya que hablamos de animales, me he planteado muchas veces qué pasaría si ellos también se convirtieran en zombies en ‘The walking dead’. Pero de momento, parece que sólo corren peligro los humanos. Para mí, el mejor es Daryl, que puede ir tranquilamente en moto sin que los zombies le tosan. ¡Qué tío más grande! Reconozco que esta serie me ha hecho plantearme muchas cosas. Cada vez que me doy una ducha, pienso en lo afortunada que soy, jeje… Y también estoy montando mi kit de supervivencia zombie (por si acaso). Le pedí a Nacho que me regalara una katana por nuestro aniversario, pero no lo hizo… Ya se lamentará si nos encontramos a algún caminante en el descansillo…

    peliculista (7)

    8. ‘Fear the walking dead’ muestra cómo empezó todo este rollo de los muertos vivientes, desde la perspectiva de una familia. Todavía no sé si me gusta o no… Es extraño. En parte, no soporto a ninguno de sus personajes porque a veces parecen idiotas. ¡Cómo puedes no asumir lo que estás viendo delante de tus narices! Aunque bueno, supongo que eso nos puede pasar con otras realidades que nos dan de golpe en la cara… En fin, que aún así la he visto y la seguiré viendo si hacen una segunda temporada, cosa que no he investigado por ahora. ¿Alguien lo sabe?

    peliculista (8)

    9. Con ‘Orange is the new black’ tengo un dilema… Me gusta, pero últimamente me aburre. La última temporada es muy floja comparada con las anteriores y a veces no me importaría que se llevaran a Pipper a ‘The walking dead’. Para mí lo mejor de esta serie es conocer la historia de cada personaje (¡de todos! Hasta del que pensabas que no era interesante), como hacían en ‘Lost’. Me gusta saber qué llevó a todas a estar en prisión o por qué se comportan de una manera o de otra.

    peliculista (1)

    10. Uy, pensaba escribir sólo sobre diez… ¿Y ahora cuál elijo? Mmmmmm… Ya sabéis que ‘Big Bang Theory’ y ‘Modern Family’ son geniales. Venga, voy a poner 11 para poder hablaros de ‘Scandal’. Kerry Washington tiene un don para que toda mujer que ve esta serie (al menos las que yo conozco) deseen en algún momento ser Olivia Pope, ya no sólo por su armario, sino por su decisión y seguridad en sí misma, que ya la quisiera yo… De nuevo triángulos amorosos y mil enredos políticos  de todo tipo que Olive tiene que resolver con su equipo. Tony Goldwyn, quien hiciera del malvado amigo de Sam en ‘Ghost’, da vida al Presidente de los Estados Unidos. Empezarás a quitarte el odio que despertaba en la película y te encantará, aunque no tanto como a Olivia Pope…

    peliculista (4)

    11. La última serie de la que os voy a hablar es… Tachán, tachán… ¡‘Teen wolf’! ¿Por qué? Pues porque uno de los protas es Dylan O’Brien, que es también el protagonista de la trilogía ‘El corredor del laberinto’ (la segunda parte, ‘Las pruebas’, la podéis ver todavía en cines). Ya sólo por su interpretación, que le ha llevado a ganarse premios sin ser el protagonista principal, merece la pena verla. Es una de esas series de adolescentes donde al principio sólo uno tenía un poder y al final todos acaban siendo algo especiales. Si te gustan las series adolescentes, como es mi caso (y no me avergüenzo de ello), ¡tienes que verla! PD. O’Brien es el segundo en la foto.

    TEEN WOLF

    En fin, peliculistas, espero que os haya gustado mi listado. Sé que muchos lo criticaréis, pero me da igual, porque es lo que me gusta a mí y para gustos los colores, ¿no? También se aceptan recomendaciones y comentarios varios. Total, opinar es gratis, y de eso en esta vida, poco hay…

    ¡Sed buenos!


  2. Esta no es otra historia de zombies

    noviembre 3, 2013 by Ana López Guzmán

    Sentir que vuelves a la vida, que lo que creías muerto sólo estaba dormido… A veces pasamos nuestros días como zombies. Arrastramos los pies y dejamos que el mundo continúe su curso a nuestro alrededor. Pero un buen día, pasa algo que te hace reaccionar y cambia el curso de la historia. Es como despertar de un sueño muy, muy profundo.

    Al prota de ‘Memorias de un zombie adolescente’ (Jonathan Levine, 2013) le pasa algo parecido. Está demasiado consciente, atrapado en un cuerpo frío, sin vida. Ve a los demás, que están mucho peor que él, pero se deja llevar porque tampoco puede hacer mucho más… Hasta que aparece una chica: La Chica. Y basta juntar sus manos una sola vez para que su corazón vuelva a bombear sangre.

    foto-memorias-de-un-zombie-adolescente-peliculista

    Pero ni es fácil enamorarse cuando estás muerto por dentro, ni lo es hacerlo de alguien que se encuentra en esa situación. Nadie dijo que lo fuera. Por eso, cuando quieres algo, te lo tienes que trabajar un poco y entonces hasta las historias más imposibles, cobran un sentido. Nosotros somos quienes se lo damos.

    Imagina que estás en el metro y de pronto aparece alguien a quien hace mucho tiempo que no ves. Y esa persona te ofrece entrar en su mundo con cierto reparo (sería un loco si no lo hiciera). Vas ganando confianza hasta que un buen día te invita a ir con sus amigos y vas descubriendo personitas maravillosas. Como ya dije una vez: abriendo muñecas rusas hasta encontrar la más diminuta: la definitiva.

    Y entonces, las piezas de un rompecabezas que habías planteando de una forma completamente diferente, van encajando por sí solas. Contemplas tu obra y piensas: “Me gusta”. Después pruebas a admirarla desde otra perspectiva. La vas decorando con momentos, con recuerdos, con sonrisas… No es lo mismo ver la historia de un Apocalipsis contada por un humano que por un muerto viviente. Tal vez todo era una cuestión de enfoque.

    Así, hasta que un día te encuentras en un sitio rodeada de personas y te sientes bien, como si estuvieras en casa. Empiezas a ser tú misma, poquito a poco. “Conseguiré ganarme tu confianza”, te dijeron, y a ti te costó creerlo. Sigues despertando.  Al fin y al cabo, si un zombie puede cambiar, ¿por qué no tú?

    ¿Sabes qué es lo mejor? Que si te entra un ataque de pánico, no estarás sola, porque hay personas que con sólo decirte: “Todo saldrá bien” te cambian la vida entera. Es tan fácil como eso. La seguridad se transmite de forma tan sorprendente como lo hace la inseguridad, pero la segunda sirve de bien poco.

    foto-memorias-de-un-zombie-adolescente-peliculista-2

    Coge una tiza y escribe en una pizarra lo primero que se te pase por la cabeza. Sácalo, porque es una tontería dejarlo guardado. No es malo contar lo que uno siente, piensa, teme, desea, sueña… ¡Quién sabe! Puedes terminar viajando donde siempre quisiste para disfrutar de las vacaciones que realmente nunca tuviste.

    Sinceramente, he llegado a la conclusión de que muchas veces la vida es tan complicada como tú quieras que sea. Cuando aprendes a dar a las cosas su justa importancia y valoras los momentos de felicidad, los multiplicas. Recuerda que si das un paso atrás, puede ser sólo para contemplar el resultado de lo que has hecho e irte a la cama con una sonrisa, pensando que por fin las cosas van como siempre tendrían que haber ido.

    No te compliques la vida cuando lo mejor que puedes hacer es disfrutarla. No pierdas el tiempo pensando en cosas que te hacen daño o no te llevan a ninguna parte. Pasa el tiempo con quien te haga sentir grande, no pequeño. No dejes que nadie te corte las alas y date la oportunidad de volar con quien quiera hacerlo contigo.

    memorias-zombie-adolescente-peliculista

     

    Ser libre no significa no tener a nadie a tu lado, sino estar con alguien y sentir que puedes ser tú mismo sin sentirte juzgado. Que la libertad es disfrutar de cada instante, solo o en compañía, pero en paz, y hacerlo mientras no paras de sonreír. Esa es para mí la verdadera felicidad.

    PD. Como siempre, os dejo la letra de una canción. Cuando todo encaja, deja de ser imposible. Tómate tu tiempo para entenderlo.

    Mariposas Imposibles (Luis Ramiro)

    Imagen de previsualización de YouTube

    Ya lo sé, las cosas imposibles nunca salen bien ,

    cuando era solo un niño lo empece a entender,

    esguinces en el alma y las rodillas de tanto correr detrás de mariposas imposibles,

    poniéndole a las nubes imperdibles,

    fabricando un cielo a mi medida en la pared…

    Crecer es aprender a convivir con el miedo a envejecer

    y sé que aunque por fuera todo cambie, al final…

    Seguiremos siendo eternos… Eternos… Confía en que todo salga bien
    Seguiremos siendo eternos… Eternos mientras moje la lluvia nuestra piel
    Seguiremos siendo eternos , eternos, eternos mientras sigamos en pie…

    Quisimos correr detrás de mariposas imposibles

    igual que superhéroes invencibles

    Somos el reflejo de aquello que quisimos ser..

    No me voy a quedar en un banco a esperar la llegada de Dios

    ni mi Juicio Final, ni a que arda París, ni alguien para dormir

    Es mejor disfrutar solos la soledad

    Voy a guardar cada sello de todas las cartas que no escribiremos

    Voy a mandarlas al cielo, a enviar el mundo por correo,

    cuando llegue al buzón de tu casa nunca tuerzas la cara ni preguntes: ¿Qué pasa? ¡No!

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños,

    son mariposas al vuelo para que caces en sueños…

    Son mariposas al vuelo…

     


  3. Origen

    junio 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Estaba sentada en un carrito. Avanzaba en zig zag muy lentamente. Y mientras lo hacía una voz iba explicando lo que había ocurrido en aquel hotel encantado. Un rayo había caído muchos años atrás sobre el edificio, acabando con la vida de las personas que estaban en el ascensor en aquel momento.

    De pronto el carrito se paraba en seco y se escuchaba un ‘clic’. Supe que algo, una especie de arnés, nos había enganchado. Entonces el carrito empezó a elevarse como si fuera un ascensor. Al llegar a la segunda planta, recuerdo que pude ver candelabros suspendidos en el aire, como si un fantasma nos estuviera advirtiendo. Entonces el ascensor caía. La sensación de vacío era horrible.

    De nuevo volvía a ocurrir lo mismo al llegar al cuarto piso. Y así hasta llegar a la planta más alta. Entonces unas puertas se abrían y podías ver todo el parque. Después se cerraban y sabías que llegaría la caída final. Si hubiera sido un sueño habrías despertado antes de chocar contra el suelo porque en los sueños no puedes morirte, como explican en la peli ‘Origen’ (Christopher Nolan, 2010).

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Esto no era más que una atracción inspirada en ‘La Torre del Terror’ (D.J. MacHale, 1997), pero me recordó a muchas situaciones que vivimos. Nos dejamos llevar, nos enganchamos. No hacemos caso a las señales. Y te vas dando pequeños sustos, hasta que llega el golpe final y vuelves a la realidad. ¡Qué absurdo! ¿Verdad? ¿No sería más fácil disfrutar del momento y no atormentarnos por cosas que nos están impidiendo ver el sol?

    De pronto el escenario cambia. Estoy en un parque muy frondoso. Voy siguiendo a otra persona que conoce el camino. Aparto ramas a mi paso y voy descubriendo un paisaje maravilloso. Y me dejo envolver por la paz que lo invade. Poco a poco yo también voy formando parte de él.

    Escogemos un huequito apartado. Me descalzo y empiezo a seguir instrucciones. Entonces me tumbo sobre el césped, miro al cielo y escucho la música de fondo. “La canción de mi alma”, me dice. Esa misma que me hizo llorar de emoción hace algunos meses. Entonces recuerdo a mi amiga E y cómo solíamos quedar para ver las nubes. Podíamos pasarnos la tarde entera reconociendo formas en el cielo. Entonces alguna lágrima recorre mi mejilla, pero son de las buenas. Las que provocan situaciones que nunca olvidarás.

    Ese momento me hace recordar quién fui hace mucho tiempo. Y me pregunto en qué momento aparté toda esa inocencia. Todo aquel despertar que hacía que agradeciera cada minuto que podía disfrutar de las cosas más sencillas. “Tú más que nadie tendrías que saber valorar la vida”, me dicen. ¡Olvidamos tan pronto!

    Hablamos de sueños. De los que vemos por las noches como si se tratase de una película, y de otro tipo de sueños. De unos en los que todo lo que observas se puede tocar y sentir. Y quiero saber más. Y ese rato me da mucha paz. “Cuando entres por esa puerta descubrirás un mundo nuevo, un paraíso”, escuché al llegar. Al salir la pregunta era inevitable: “¿Qué te ha parecido?”. Que es cierto. Que todo es tan grave como tú quieras tomártelo y que si apuestas por vivir, entonces podrás apreciar las cosas que te sorprendieron cuando eras un bebé y viste por primera vez el mundo.

    Nunca, nunca dejes de aprender. Déjate maravillar.

    La canción de hoy va por todos esos ratitos que te marcan y que no olvidarás jamás. Gracias por todos los momentos que me das. Por leer este blog. Por formar parte de mi vida.

    PARA QUE ME QUIERAS (Alejandro Sanz)

    De cualquier manera no va a ser
    Esa cantinela de esa voz, de esa mujer.
    Si alguien me pregunta yo le diré
    Que detrás de un nuevo adiós siempre cuesta despertar
    Y que esas cosas pasan, por querer saber
    Sin saber querer, sin querer te amé
    Y son esos ratitos que me das en los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar que si se va el corazón
    Que si se va que se vaya, no lo echaremos en falta
    Quién puede perderse pensando en el alma…
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Y ahora dime sólo que estás bien
    Si alguien te pregunta, quiéreme, quiéreme
    Que me queda en estas manos,
    Pa’ saber querer
    Acaríciame, una y otra vez
    Una y otra vez
    Y son esos ratitos que me das,
    En los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar,
    Que si se va el corazón,
    Que si se va que se vaya,
    No lo hecharemos en falta,
    ¿Quién puede quererse pensando en el alma?
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das
    Esos ratitos que me das…


  4. El miedo

    noviembre 12, 2011 by Ana López Guzmán

    [slideshow custom=true]Al poco de conocer a Jose le di una lista con diez películas que debería ver. Una era ‘Durmiendo con su enemigo’ (Joseph Ruben). Debió flipar porque le dije que si la veía me entendería un poco más. Consideré que era importante en aquel momento que estaba viviendo.

    Ya sabes, siempre se me da mejor explicar las cosas a través del cine. Encuentro la manera de decir lo que yo no soy capaz de explicar con palabras. Por eso me enrollo (aunque no soy de las que destripan finales) y por eso también me costaba tanto hacer sinopsis de películas cuando trabajaba en la Agencia Efe.

    Volviendo a la película, te contaré que la protagonista, interpretada por Julia Roberts, finge su propia muerte, escapa y cambia de vida. Todo para alejarse de su marido. Sin embargo comete un error y él sabe que está viva. Sólo es cuestión de tiempo que la encuentre. Y aunque llega a sentirse a salvo, el miedo está presente de alguna manera. Nunca termina de desaparecer.

    Creo que las personas que nunca han sentido ese miedo no saben lo que realmente es. Tomar decisiones en una situación así es desesperante. Es muy fácil ver los toros desde la barrera, como diría mi padre. Ya sabes, cuando la gente te dice “yo hubiera hecho esto”. Sin embargo, cuando lo vives no hay tiempo de reacción.

    Después de la tormenta llega la calma. Pero aunque pasen muchos meses o incluso años, resulta difícil hablar del tema. Te callas cosas que no deberías guardarte. Intentas solucionar las cosas sin que nadie se entere. Pero esa no es la solución. Cuando tienes miedo tienes que hablar.

    Y cuando tienes pena, dolor o sientes que algo es injusto, también debes hacerlo. Todo sería más fácil si no nos guardáramos nada. Hay quien prefiere ponerse la armadura, pero a mí eso no me vale porque sólo te protege por fuera. Lo de dentro no cambia. Los sentimientos siguen siendo los mismos.

    Somos humanos. Sentimos. Y no hay nada malo en hacerlo saber. Por algo estamos vivos.


© Zoom Ediciones, S. L. | Todos los derechos reservados