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‘Suspense’ Category

  1. Un universo de series para ver este otoño

    octubre 23, 2015 by Ana López Guzmán

    En un momento en el que todos veis ‘Juego de tronos’, ‘House of cards’ o ‘True detective’, voy a hablar de otras series que a lo mejor no son tan seguidas como éstas, pero a mí me han enganchado por una cosa o por otra. Ya sabéis que siempre le busco tres pies al gato o la forma de aprender algo de cada cosa que veo en la pantalla grande o en la pequeña que pueda aplicar a mi vida personal… Pues a ello voy y así entenderéis por qué cada noche me planteo la misma pregunta: ¿Hoy qué vemos?

    1. Empezaré por ‘Arrow’. Voy por la cuarta temporada, que se está emitiendo ahora. Empecé a verla por recomendación de mi madre. “Es sobre un justiciero con muy mala leche, pero el chico tiene sus motivos”, me decía. En fin, ¿quién no tiene una black list? Ya en el instituto jugaba con mi amiga Beatriz al: “Si pudieras desterrar a tres personas de tu vida, ¿quiénes serían?”. Y eso que me tengo por una persona tranquila y civilizada. Lo cierto es que yo nunca cogí un arco y me puse a tirar flechas a nadie, pero me hubiera gustado, así que no soy tan diferente a Oliver Queen, ¿no?… Según avanza la serie, va cambiando su causa, que no está mal. Si tú también le has fallado a esta ciudad (se me pone la piel de gallina cada vez que dice esa frase), échale un vistazo.

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    2. De ‘Arrow’ nació el spin-off ‘The Flash’. ¿Qué deciros? Me encanta Barry. Es como Peter Parker, te inspira ternura porque es un chico normal con un don especial: corre más rápido que nadie. Al principio yo me preguntaba cómo iba a ayudar a tanta gente simplemente por ser rápido, pero puede incluso detener un tsunami si se lo propone…  Y entre que salva a unos y otros tiene tiempo para ir descifrando cabos sueltos de su pasado. Personalmente opino que está enamorado de una petarda y que le iría mucho mejor con Felicity (de ‘Arrow’), pero Felicity ya está cogida, como le advierte Oliver Queen a Barry… ¡Ay, l’amore! ¡Cómo gustan los triángulos amorosos en las series!

    3. Y hablando de triángulos, mi favorito es el de ‘Crónicas Vampíricas’. Esta me la recomendaba mi amiga Berta: “¡Cómo puedes vivir sin verla!”, me reñía. Y mira por dónde tenía razón… Va por la séptima temporada. Yo me las he visto todas este año del tirón. Ya sabes, uno de esos momentos en los que te das cuenta de que estás enganchado porque puedes verte cinco episodios seguidos, pero quieres más y más… Mis personajes favoritos son Damon y Caroline, que no son pareja, y espero que no lo sean nunca. Damon es hermano de Stefan, y ambos están enamorados de Elena durante muchas temporadas. Y ella se debate constantemente entre uno y otro hasta que al final se decide… No os diré por quién por si os decidís a verla desde el primer capítulo como hice yo.

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    4. La última en llegar a mi salón ha sido ‘Suits’. Me gusta porque no es la típica serie de abogados. Ves la evolución de los personajes y te toca la fibra sensible. Como sólo llevo seis episodios no puedo contar mucho más, salvo que uno de los protas salía en una peli de la que os hablé hace un tiempo, ‘¡Porque lo digo yo!’ (Michael Lehmann, 2007). Su personaje era completamente distinto al de la serie, pero ambos me encantan.

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    5. Cuando te pasas meses escuchando hablar a tus compañeras de quién es A, al final te pica la curiosidad y terminas viendo ‘Pequeñas mentirosas’ (gracias de nuevo a Berta y también a Pau). ¿Lo malo? Es una de esas series que deseas que terminen de una vez para descubrir quién es el malo, pero a la vez que no quieres que se acabe nunca… Mi favorita es Hannah. También tuvo su spin-off, ‘Ravenswood’, que protagonizó precisamente Caleb, el novio de Hannah, pero tras la primera temporada se canceló.

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    6. ¿Te has planteado alguna vez qué pasaría si de pronto todos los animales tomaran conciencia y empezaran a vengarse de los humanos con el propósito de exterminarlos? Pues es lo que ocurre en la serie ‘Zoo’. Advertencia: no querrás ir a un safari, ni al zoológico nunca más. A James Wolk, que interpreta a Jackson Oz alias ‘Rafiki’, le vimos en ‘The crazy ones’, una comedia sobre publicistas que protagonizaban mi querida Sarah Michelle Gellar (‘Buffy cazavampiros’) junto al gran Robin Williams, que en paz descanse :(

    First Blood

    7. Y ya que hablamos de animales, me he planteado muchas veces qué pasaría si ellos también se convirtieran en zombies en ‘The walking dead’. Pero de momento, parece que sólo corren peligro los humanos. Para mí, el mejor es Daryl, que puede ir tranquilamente en moto sin que los zombies le tosan. ¡Qué tío más grande! Reconozco que esta serie me ha hecho plantearme muchas cosas. Cada vez que me doy una ducha, pienso en lo afortunada que soy, jeje… Y también estoy montando mi kit de supervivencia zombie (por si acaso). Le pedí a Nacho que me regalara una katana por nuestro aniversario, pero no lo hizo… Ya se lamentará si nos encontramos a algún caminante en el descansillo…

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    8. ‘Fear the walking dead’ muestra cómo empezó todo este rollo de los muertos vivientes, desde la perspectiva de una familia. Todavía no sé si me gusta o no… Es extraño. En parte, no soporto a ninguno de sus personajes porque a veces parecen idiotas. ¡Cómo puedes no asumir lo que estás viendo delante de tus narices! Aunque bueno, supongo que eso nos puede pasar con otras realidades que nos dan de golpe en la cara… En fin, que aún así la he visto y la seguiré viendo si hacen una segunda temporada, cosa que no he investigado por ahora. ¿Alguien lo sabe?

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    9. Con ‘Orange is the new black’ tengo un dilema… Me gusta, pero últimamente me aburre. La última temporada es muy floja comparada con las anteriores y a veces no me importaría que se llevaran a Pipper a ‘The walking dead’. Para mí lo mejor de esta serie es conocer la historia de cada personaje (¡de todos! Hasta del que pensabas que no era interesante), como hacían en ‘Lost’. Me gusta saber qué llevó a todas a estar en prisión o por qué se comportan de una manera o de otra.

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    10. Uy, pensaba escribir sólo sobre diez… ¿Y ahora cuál elijo? Mmmmmm… Ya sabéis que ‘Big Bang Theory’ y ‘Modern Family’ son geniales. Venga, voy a poner 11 para poder hablaros de ‘Scandal’. Kerry Washington tiene un don para que toda mujer que ve esta serie (al menos las que yo conozco) deseen en algún momento ser Olivia Pope, ya no sólo por su armario, sino por su decisión y seguridad en sí misma, que ya la quisiera yo… De nuevo triángulos amorosos y mil enredos políticos  de todo tipo que Olive tiene que resolver con su equipo. Tony Goldwyn, quien hiciera del malvado amigo de Sam en ‘Ghost’, da vida al Presidente de los Estados Unidos. Empezarás a quitarte el odio que despertaba en la película y te encantará, aunque no tanto como a Olivia Pope…

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    11. La última serie de la que os voy a hablar es… Tachán, tachán… ¡‘Teen wolf’! ¿Por qué? Pues porque uno de los protas es Dylan O’Brien, que es también el protagonista de la trilogía ‘El corredor del laberinto’ (la segunda parte, ‘Las pruebas’, la podéis ver todavía en cines). Ya sólo por su interpretación, que le ha llevado a ganarse premios sin ser el protagonista principal, merece la pena verla. Es una de esas series de adolescentes donde al principio sólo uno tenía un poder y al final todos acaban siendo algo especiales. Si te gustan las series adolescentes, como es mi caso (y no me avergüenzo de ello), ¡tienes que verla! PD. O’Brien es el segundo en la foto.

    TEEN WOLF

    En fin, peliculistas, espero que os haya gustado mi listado. Sé que muchos lo criticaréis, pero me da igual, porque es lo que me gusta a mí y para gustos los colores, ¿no? También se aceptan recomendaciones y comentarios varios. Total, opinar es gratis, y de eso en esta vida, poco hay…

    ¡Sed buenos!


  2. Thank you Alanis

    diciembre 11, 2014 by Ana López Guzmán

    Descubrí un poco tarde la música de Alanis Morissette, pero cuando lo hice, me identifiqué rápido con la letra de cada canción. Su rabia, su indignación… Con los chicos y con el mundo en general. Estaba dolida y desengañada y quería gritarlo a los cuatro vientos. Tras un viaje a La India, comenzó a encontrarse a sí misma (como tantos otros famosos, pero a esta se lo perdono por ser quién es). Y al final, pasó lo que tenía que pasar… Se enamoró y se puso a escribir un montón de canciones moñas y yo perdí el interés. Lo siento Alanis, supongo que no soy tu mejor fan.

    El caso es que a mí (salvando las distancias) me ha pasado algo parecido. Me sobraban temas de los que hablar porque estaba bastante decaída, no os voy a engañar. Y cuando el amor llegó a mi vida, perdí la inspiración. Y es que seamos sinceros, las mejores canciones son las de desamor y quienes escriben las más cursis son quienes sueñan con vivir esas emociones. Es algo parecido a lo que dicen en la película ‘Solo tú’ (Norman Jewison, 1994), donde la protagonista (Marisa Tomei) pierde la fe (curiosamente, ella se llama Faith) en encontrar a su media naranja, a la que lleva buscando desde que un tablero Ouija le dijo un nombre que marcó por siempre su destino.

    Robert Downey Jr y Marisa Tomei en 'Solo tú' (1994)

    Y así es, amigos míos. Somos tan rematadamente estúpidos que podemos pasarnos la vida persiguiendo un sueño. Supongo que eso es lo que nos da fuerzas. Es como un motor que nos empuja a seguir. Pero, ¿qué pasa cuando lo alcanzas? Hay que mantenerlo. En ‘Sexo en Nueva York 2′ (Michael Patrick King, 2010), Carrie le explica a Big que antes escribía sobre la búsqueda del amor y que ahora tenía que cambiar su perspectiva porque después de diez años esperando, al final lo ha encontrado. Y os aseguro que no es tan fácil…

    En fin, supongo que he atravesado una crisis creativa y ahora ya puedo volver a sentarme y escribir otra vez. Pero, ¿sobre qué? La verdad es que se me vienen un millón de ideas a la cabeza. Porque si lo piensas, nos pasan cosas cada día. Por mi parte, quiero hablaros de una chica que no soy yo, sino una personita a la que conocí hace mucho, mucho tiempo y que, por suerte, sigue formando parte de mi vida.

    Esta personita sufre innecesariamente muchas veces. Es como si fuera adicta al dolor. ¿Por qué somos así? Supongo que cuando te acostumbras a repetir una conducta, termina formando parte de ti y al final eres como eres y aunque no quieras, no lo puedes evitar o eso crees. En ‘Veronica Mars’ (la película, no la serie, de Rob Thomas, 2014), la protagonista (Kristen Bell) lleva años “rehabilitada”. Ha dejado la investigación y el peligro que conllevaba para convertirse en abogada, pero ella no es así y no está hecha para una vida tan aparentemente perfecta como la que tiene ahora. Por eso, no puede evitar la tentación de aceptar un caso en su Neptune natal para revivir las emociones de su antigua vida.

    Como aventura pase, pero ¿quién querría volver a una conducta dañina? Ni libros de autoayuda ni eternas sesiones de terapia. Si uno quiere cambiar, lo hace y punto. No pone excusas. Se centra en ello y le dedica todo su tiempo y atención y al final se sale, igual que se puede salir de Ikea.

    Kristen Bell en 'Veronica Mars', la película (2014)

    Mi mensaje es el siguiente: si no estás satisfecho con tu vida, actúa. No vale que te lamentes y sigas repitiendo continuamente el mismo patrón. Eso no te lleva nada más que al mismo principio. Céntrate en lo que quieres alcanzar y busca la manera de conseguirlo porque te aseguro que se puede. No es fácil, por supuesto que no, pero cuando lo haces, el resto de piezas van encajando solas como por arte de magia. Y entonces te das cuenta de que todo es más fácil de lo que parecía. Eras tú quien se empeñaba en hacerlo complicado.

    Así que ponte manos a la obra y traza tu estrategia. Ponte objetivos alcanzables y verás como paso a paso logras tus sueños. Deja de perder el tiempo enredándote en juegos imposibles. No malgastes energías con personas que te desgastan y céntrate en disfrutar la magia del día a día porque no sabes cuándo puedes volver a enamorarte, a encontrar el trabajo de tus sueños o escuchar una historia que puede cambiarte la vida… Pero empieza ahora.

    No te deseo suerte porque siempre digo que la suerte se la construye uno mismo. Encuentra el valor dentro de ti. Te aseguro que eres más fuerte de lo que crees. No persigas imposibles, como hacía Marisa Tomei en ‘Solo tú’ y céntrate en ver lo que tienes alrededor y dale la importancia y el lugar que se merece.

    Os dejo con el vídeo que cuenta el viaje que cambió la vida de Alanis. Por algo se empieza:
    Imagen de previsualización de YouTube.

     


  3. Los días de lluvia

    febrero 7, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando te pasas un año entero haciendo algo día tras día, es imposible no convertirte en un experto. Yo tenía siete años cuando empecé a ir a clase de guitarra. Era la más pequeña del grupo, así que el profesor me tenía entretenida haciendo punteo. Y yo me pasaba las horas muertas así… Totalmente aburrida, pero entregada.

    Un tiempo después, los que iban un curso por encima del mío empezaron a apuntarse a clase, así que admiraban con asombro mi destreza. Al fin y al cabo les llevaba algunos años de ventaja. Pero aquello seguía sin ser lo mío. Aun así, seguí yendo a clase, porque tenía otro motivo… Encontré una ilusión.

    Escena de la película 'El efecto mariposa'

    Escena de la película ‘El efecto mariposa’

    Y esa ilusión era mucho mejor que yo. Me había alcanzado rápido porque me había distraído por el camino. Pero era bonito seguir asistiendo a clase… Al año siguiente lo dejé y prácticamente me “olvidé” de mi ilusión. Empecé a llamarte Radikal por aquella bebida. En la etiqueta ponía “amor platánico” (que no platónico) y me resultó muy gracioso.

    El tiempo pasaba y no tenía valor de mirarte frente a frente. Jamás. Bastaba con observar a la pelota. Cuando eres un niño pocas cosas te hacen falta para ser feliz. Y que si el balón va, que si el balón viene… Y allí estábamos. Fieles a nuestra cita. Una cita que tú desconocías por completo.

    Pasaron los años y te perdí de vista. La inspiración siguió su camino y yo continué por el mío. Cambié mucho. Me volví una persona mucho más segura de mí misma. Empezaba a descubrir que si uno desea algo con todas sus fuerzas puede conseguirlo, pero requiere mucho trabajo y la capacidad de entrega no era algo que a mí me faltase. Y si no que se lo dijeran a mi profe de guitarra…

    Un día me propusieron ir a un sitio. Allá fui. Y… ¡Zas! ¡Te encontré! ¿Dónde habías estado todo este tiempo? ¿Por qué tenías que aparecer justo en ese momento? Bueno, supongo que era cuestión de paciencia. Pero todos somos lo que éramos en el patio del colegio y aquella niña me advertía que continuara por el camino que había iniciado.

    Tuve que darme algún que otro golpe de bruces para darme cuenta, pero a veces es necesario. Fue el segundo punto de inflexión. Creo que me hizo más fuerte. Era la época de las pelis de terror. Todos los viernes me iba a casa de mi amiga Bea. Incluso escribimos un libro del género entre las dos. Durante el día lo maquinábamos y por las noches yo lo escribía. Fue el año que empecé con el insomnio, así que encontré una manera productiva de rentabilizarlo.

    Quién me iba a decir que luego yo iba a vivir mi propio calvario… De pronto todo se volvió muy complicado y las cosas más sencillas, las del día a día que apenas valoraba, se volvieron difíciles de conseguir. Nunca me había visto en una situación tan complicada. Perdí la esperanza. Pero tuve que reponerme.

    Y en medio de todo aquel proceso, volviste a aparecer. Sinceramente, era algo que daba por perdido, pero tú siempre volvías. Es lo que tienen las inspiraciones, que van y vienen. Y por primera vez nos hicimos amigos. Empezamos a saber quiénes éramos. Hice las cosas mal, pero te aseguro que era yo al cien por cien. Nunca fui más yo que aquellos días. Sé que es difícil de creer.

    Momento de la película 'El efecto mariposa'

    Momento de la película ‘El efecto mariposa’

    Sin embargo, aquella situación de escritora encuentra a su musa no se podía extender para siempre. Tenía que decirte algo. No podía seguir así, aunque sabía que cuando lo hiciera perdería lo que tantos años me había costado conseguir. Y pese a eso, me diste la oportunidad de hablar… Dos veces.

    Desde entonces los días de lluvia nunca volvieron a ser lo mismo. Nunca. Ni tampoco las canciones. En especial algunas. Ha pasado mucho tiempo. Muchos años. No hemos vuelto a encontrarnos. Pero quién sabe… Si aquella bruja tenía razón, entonces antes o después llegará ese momento.

    Y yo te sigo imaginando con tu guitarra, en plan cantautor, dándolo todo en la intimidad. Yo sigo igual, escribiendo. Cojo mis ideas y las esparzo en este blog. Cojo la cámara y capturo momentos. A veces lo hago sólo con los ojos y me guardo esas imágenes para mí. Otras me hablas en sueños y me das mensajes. Y yo los guardo como un tesoro.

    Creo que cuando nos hacen daño, una parte de nosotros se va y no vuelve. Es esa parte consciente que te hace protegerte para que no vuelvan a herirte. Es la más orgullosa. Pero hay otra que es la que se queda con las cosas buenas y es la que te hace contestar a mi llamada, aunque a veces te tomes tu tiempo.

    Una vez mi inspiración me hizo una propuesta. Fue hace ya algunos años. Recuerdo que yo estaba trabajando en un periódico, corriendo de aquí para allá cuando oí sonar mi teléfono. No sé qué ocurrió con aquello. Se perdió por el camino y no me lo he perdonado. Es como dejar escapar el tren de las oportunidades. Como una llamada perdida.

    Pero, ¿sabes qué?  Que la vida nos pone del revés. Que yo tuve encendido un ordenador durante una semana para conseguir descargar una historia de un rey para una mujer que era muy importante y a la que ni siquiera conocía y me parece que eso os hizo felices.

    Que no creo en los puntos finales. Nunca lo he hecho. Así que voy a esperar a ver cómo sigue el siguiente capítulo. Y si esta historia fuera una película, sin duda sería una saga que contaría cómo una niña fue haciéndose mayor, esculpiendo sueños y masticando realidades.

    El actor Ashton Kutcher en 'El efecto mariposa'

    El actor Ashton Kutcher en ‘El efecto mariposa’

    Tal vez si alguien te preguntase harías una sinopsis muy distinta de esta peli. Sería mucho más breve. Pero ya sabes, yo soy de las que cuentan todos los detalles, pero porque para mí son fundamentales para entender el conjunto. Nadie conoce a nadie hasta que no se pone en su piel y elige saber cómo se siente el otro. Entonces es cuando empatizas y logras comprender lo que hasta ahora era una peli de autor demasiado complicada.

    ¿Recuerdas ‘El efecto mariposa’ (Eric Bress, 2004)? La teoría del Caos: “El aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”. Creo que yo provoqué uno bien grande, pero al igual que decían en la peli, “Si puedo hacer cicatrices, ¿tengo el poder de sanarlas?”.

    Si la teoría del caos nos habla de los cambios que se producen por un comportamiento aleatorio, imagina la repercusión que pueden tener tus decisiones y tu modo de ver la vida. Yo creo que cuando te conoces bien por dentro, es cuando tomas conciencia de lo que puedes llegar a ser. Creo en ti. ¿Y tú?


  4. Origen

    junio 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Estaba sentada en un carrito. Avanzaba en zig zag muy lentamente. Y mientras lo hacía una voz iba explicando lo que había ocurrido en aquel hotel encantado. Un rayo había caído muchos años atrás sobre el edificio, acabando con la vida de las personas que estaban en el ascensor en aquel momento.

    De pronto el carrito se paraba en seco y se escuchaba un ‘clic’. Supe que algo, una especie de arnés, nos había enganchado. Entonces el carrito empezó a elevarse como si fuera un ascensor. Al llegar a la segunda planta, recuerdo que pude ver candelabros suspendidos en el aire, como si un fantasma nos estuviera advirtiendo. Entonces el ascensor caía. La sensación de vacío era horrible.

    De nuevo volvía a ocurrir lo mismo al llegar al cuarto piso. Y así hasta llegar a la planta más alta. Entonces unas puertas se abrían y podías ver todo el parque. Después se cerraban y sabías que llegaría la caída final. Si hubiera sido un sueño habrías despertado antes de chocar contra el suelo porque en los sueños no puedes morirte, como explican en la peli ‘Origen’ (Christopher Nolan, 2010).

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Esto no era más que una atracción inspirada en ‘La Torre del Terror’ (D.J. MacHale, 1997), pero me recordó a muchas situaciones que vivimos. Nos dejamos llevar, nos enganchamos. No hacemos caso a las señales. Y te vas dando pequeños sustos, hasta que llega el golpe final y vuelves a la realidad. ¡Qué absurdo! ¿Verdad? ¿No sería más fácil disfrutar del momento y no atormentarnos por cosas que nos están impidiendo ver el sol?

    De pronto el escenario cambia. Estoy en un parque muy frondoso. Voy siguiendo a otra persona que conoce el camino. Aparto ramas a mi paso y voy descubriendo un paisaje maravilloso. Y me dejo envolver por la paz que lo invade. Poco a poco yo también voy formando parte de él.

    Escogemos un huequito apartado. Me descalzo y empiezo a seguir instrucciones. Entonces me tumbo sobre el césped, miro al cielo y escucho la música de fondo. “La canción de mi alma”, me dice. Esa misma que me hizo llorar de emoción hace algunos meses. Entonces recuerdo a mi amiga E y cómo solíamos quedar para ver las nubes. Podíamos pasarnos la tarde entera reconociendo formas en el cielo. Entonces alguna lágrima recorre mi mejilla, pero son de las buenas. Las que provocan situaciones que nunca olvidarás.

    Ese momento me hace recordar quién fui hace mucho tiempo. Y me pregunto en qué momento aparté toda esa inocencia. Todo aquel despertar que hacía que agradeciera cada minuto que podía disfrutar de las cosas más sencillas. “Tú más que nadie tendrías que saber valorar la vida”, me dicen. ¡Olvidamos tan pronto!

    Hablamos de sueños. De los que vemos por las noches como si se tratase de una película, y de otro tipo de sueños. De unos en los que todo lo que observas se puede tocar y sentir. Y quiero saber más. Y ese rato me da mucha paz. “Cuando entres por esa puerta descubrirás un mundo nuevo, un paraíso”, escuché al llegar. Al salir la pregunta era inevitable: “¿Qué te ha parecido?”. Que es cierto. Que todo es tan grave como tú quieras tomártelo y que si apuestas por vivir, entonces podrás apreciar las cosas que te sorprendieron cuando eras un bebé y viste por primera vez el mundo.

    Nunca, nunca dejes de aprender. Déjate maravillar.

    La canción de hoy va por todos esos ratitos que te marcan y que no olvidarás jamás. Gracias por todos los momentos que me das. Por leer este blog. Por formar parte de mi vida.

    PARA QUE ME QUIERAS (Alejandro Sanz)

    De cualquier manera no va a ser
    Esa cantinela de esa voz, de esa mujer.
    Si alguien me pregunta yo le diré
    Que detrás de un nuevo adiós siempre cuesta despertar
    Y que esas cosas pasan, por querer saber
    Sin saber querer, sin querer te amé
    Y son esos ratitos que me das en los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar que si se va el corazón
    Que si se va que se vaya, no lo echaremos en falta
    Quién puede perderse pensando en el alma…
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Y ahora dime sólo que estás bien
    Si alguien te pregunta, quiéreme, quiéreme
    Que me queda en estas manos,
    Pa’ saber querer
    Acaríciame, una y otra vez
    Una y otra vez
    Y son esos ratitos que me das,
    En los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar,
    Que si se va el corazón,
    Que si se va que se vaya,
    No lo hecharemos en falta,
    ¿Quién puede quererse pensando en el alma?
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das
    Esos ratitos que me das…


  5. El miedo

    noviembre 12, 2011 by Ana López Guzmán

    [slideshow custom=true]Al poco de conocer a Jose le di una lista con diez películas que debería ver. Una era ‘Durmiendo con su enemigo’ (Joseph Ruben). Debió flipar porque le dije que si la veía me entendería un poco más. Consideré que era importante en aquel momento que estaba viviendo.

    Ya sabes, siempre se me da mejor explicar las cosas a través del cine. Encuentro la manera de decir lo que yo no soy capaz de explicar con palabras. Por eso me enrollo (aunque no soy de las que destripan finales) y por eso también me costaba tanto hacer sinopsis de películas cuando trabajaba en la Agencia Efe.

    Volviendo a la película, te contaré que la protagonista, interpretada por Julia Roberts, finge su propia muerte, escapa y cambia de vida. Todo para alejarse de su marido. Sin embargo comete un error y él sabe que está viva. Sólo es cuestión de tiempo que la encuentre. Y aunque llega a sentirse a salvo, el miedo está presente de alguna manera. Nunca termina de desaparecer.

    Creo que las personas que nunca han sentido ese miedo no saben lo que realmente es. Tomar decisiones en una situación así es desesperante. Es muy fácil ver los toros desde la barrera, como diría mi padre. Ya sabes, cuando la gente te dice “yo hubiera hecho esto”. Sin embargo, cuando lo vives no hay tiempo de reacción.

    Después de la tormenta llega la calma. Pero aunque pasen muchos meses o incluso años, resulta difícil hablar del tema. Te callas cosas que no deberías guardarte. Intentas solucionar las cosas sin que nadie se entere. Pero esa no es la solución. Cuando tienes miedo tienes que hablar.

    Y cuando tienes pena, dolor o sientes que algo es injusto, también debes hacerlo. Todo sería más fácil si no nos guardáramos nada. Hay quien prefiere ponerse la armadura, pero a mí eso no me vale porque sólo te protege por fuera. Lo de dentro no cambia. Los sentimientos siguen siendo los mismos.

    Somos humanos. Sentimos. Y no hay nada malo en hacerlo saber. Por algo estamos vivos.


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