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  1. Un universo de series para ver este otoño

    octubre 23, 2015 by Ana López Guzmán

    En un momento en el que todos veis ‘Juego de tronos’, ‘House of cards’ o ‘True detective’, voy a hablar de otras series que a lo mejor no son tan seguidas como éstas, pero a mí me han enganchado por una cosa o por otra. Ya sabéis que siempre le busco tres pies al gato o la forma de aprender algo de cada cosa que veo en la pantalla grande o en la pequeña que pueda aplicar a mi vida personal… Pues a ello voy y así entenderéis por qué cada noche me planteo la misma pregunta: ¿Hoy qué vemos?

    1. Empezaré por ‘Arrow’. Voy por la cuarta temporada, que se está emitiendo ahora. Empecé a verla por recomendación de mi madre. “Es sobre un justiciero con muy mala leche, pero el chico tiene sus motivos”, me decía. En fin, ¿quién no tiene una black list? Ya en el instituto jugaba con mi amiga Beatriz al: “Si pudieras desterrar a tres personas de tu vida, ¿quiénes serían?”. Y eso que me tengo por una persona tranquila y civilizada. Lo cierto es que yo nunca cogí un arco y me puse a tirar flechas a nadie, pero me hubiera gustado, así que no soy tan diferente a Oliver Queen, ¿no?… Según avanza la serie, va cambiando su causa, que no está mal. Si tú también le has fallado a esta ciudad (se me pone la piel de gallina cada vez que dice esa frase), échale un vistazo.

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    2. De ‘Arrow’ nació el spin-off ‘The Flash’. ¿Qué deciros? Me encanta Barry. Es como Peter Parker, te inspira ternura porque es un chico normal con un don especial: corre más rápido que nadie. Al principio yo me preguntaba cómo iba a ayudar a tanta gente simplemente por ser rápido, pero puede incluso detener un tsunami si se lo propone…  Y entre que salva a unos y otros tiene tiempo para ir descifrando cabos sueltos de su pasado. Personalmente opino que está enamorado de una petarda y que le iría mucho mejor con Felicity (de ‘Arrow’), pero Felicity ya está cogida, como le advierte Oliver Queen a Barry… ¡Ay, l’amore! ¡Cómo gustan los triángulos amorosos en las series!

    3. Y hablando de triángulos, mi favorito es el de ‘Crónicas Vampíricas’. Esta me la recomendaba mi amiga Berta: “¡Cómo puedes vivir sin verla!”, me reñía. Y mira por dónde tenía razón… Va por la séptima temporada. Yo me las he visto todas este año del tirón. Ya sabes, uno de esos momentos en los que te das cuenta de que estás enganchado porque puedes verte cinco episodios seguidos, pero quieres más y más… Mis personajes favoritos son Damon y Caroline, que no son pareja, y espero que no lo sean nunca. Damon es hermano de Stefan, y ambos están enamorados de Elena durante muchas temporadas. Y ella se debate constantemente entre uno y otro hasta que al final se decide… No os diré por quién por si os decidís a verla desde el primer capítulo como hice yo.

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    4. La última en llegar a mi salón ha sido ‘Suits’. Me gusta porque no es la típica serie de abogados. Ves la evolución de los personajes y te toca la fibra sensible. Como sólo llevo seis episodios no puedo contar mucho más, salvo que uno de los protas salía en una peli de la que os hablé hace un tiempo, ‘¡Porque lo digo yo!’ (Michael Lehmann, 2007). Su personaje era completamente distinto al de la serie, pero ambos me encantan.

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    5. Cuando te pasas meses escuchando hablar a tus compañeras de quién es A, al final te pica la curiosidad y terminas viendo ‘Pequeñas mentirosas’ (gracias de nuevo a Berta y también a Pau). ¿Lo malo? Es una de esas series que deseas que terminen de una vez para descubrir quién es el malo, pero a la vez que no quieres que se acabe nunca… Mi favorita es Hannah. También tuvo su spin-off, ‘Ravenswood’, que protagonizó precisamente Caleb, el novio de Hannah, pero tras la primera temporada se canceló.

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    6. ¿Te has planteado alguna vez qué pasaría si de pronto todos los animales tomaran conciencia y empezaran a vengarse de los humanos con el propósito de exterminarlos? Pues es lo que ocurre en la serie ‘Zoo’. Advertencia: no querrás ir a un safari, ni al zoológico nunca más. A James Wolk, que interpreta a Jackson Oz alias ‘Rafiki’, le vimos en ‘The crazy ones’, una comedia sobre publicistas que protagonizaban mi querida Sarah Michelle Gellar (‘Buffy cazavampiros’) junto al gran Robin Williams, que en paz descanse :(

    First Blood

    7. Y ya que hablamos de animales, me he planteado muchas veces qué pasaría si ellos también se convirtieran en zombies en ‘The walking dead’. Pero de momento, parece que sólo corren peligro los humanos. Para mí, el mejor es Daryl, que puede ir tranquilamente en moto sin que los zombies le tosan. ¡Qué tío más grande! Reconozco que esta serie me ha hecho plantearme muchas cosas. Cada vez que me doy una ducha, pienso en lo afortunada que soy, jeje… Y también estoy montando mi kit de supervivencia zombie (por si acaso). Le pedí a Nacho que me regalara una katana por nuestro aniversario, pero no lo hizo… Ya se lamentará si nos encontramos a algún caminante en el descansillo…

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    8. ‘Fear the walking dead’ muestra cómo empezó todo este rollo de los muertos vivientes, desde la perspectiva de una familia. Todavía no sé si me gusta o no… Es extraño. En parte, no soporto a ninguno de sus personajes porque a veces parecen idiotas. ¡Cómo puedes no asumir lo que estás viendo delante de tus narices! Aunque bueno, supongo que eso nos puede pasar con otras realidades que nos dan de golpe en la cara… En fin, que aún así la he visto y la seguiré viendo si hacen una segunda temporada, cosa que no he investigado por ahora. ¿Alguien lo sabe?

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    9. Con ‘Orange is the new black’ tengo un dilema… Me gusta, pero últimamente me aburre. La última temporada es muy floja comparada con las anteriores y a veces no me importaría que se llevaran a Pipper a ‘The walking dead’. Para mí lo mejor de esta serie es conocer la historia de cada personaje (¡de todos! Hasta del que pensabas que no era interesante), como hacían en ‘Lost’. Me gusta saber qué llevó a todas a estar en prisión o por qué se comportan de una manera o de otra.

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    10. Uy, pensaba escribir sólo sobre diez… ¿Y ahora cuál elijo? Mmmmmm… Ya sabéis que ‘Big Bang Theory’ y ‘Modern Family’ son geniales. Venga, voy a poner 11 para poder hablaros de ‘Scandal’. Kerry Washington tiene un don para que toda mujer que ve esta serie (al menos las que yo conozco) deseen en algún momento ser Olivia Pope, ya no sólo por su armario, sino por su decisión y seguridad en sí misma, que ya la quisiera yo… De nuevo triángulos amorosos y mil enredos políticos  de todo tipo que Olive tiene que resolver con su equipo. Tony Goldwyn, quien hiciera del malvado amigo de Sam en ‘Ghost’, da vida al Presidente de los Estados Unidos. Empezarás a quitarte el odio que despertaba en la película y te encantará, aunque no tanto como a Olivia Pope…

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    11. La última serie de la que os voy a hablar es… Tachán, tachán… ¡‘Teen wolf’! ¿Por qué? Pues porque uno de los protas es Dylan O’Brien, que es también el protagonista de la trilogía ‘El corredor del laberinto’ (la segunda parte, ‘Las pruebas’, la podéis ver todavía en cines). Ya sólo por su interpretación, que le ha llevado a ganarse premios sin ser el protagonista principal, merece la pena verla. Es una de esas series de adolescentes donde al principio sólo uno tenía un poder y al final todos acaban siendo algo especiales. Si te gustan las series adolescentes, como es mi caso (y no me avergüenzo de ello), ¡tienes que verla! PD. O’Brien es el segundo en la foto.

    TEEN WOLF

    En fin, peliculistas, espero que os haya gustado mi listado. Sé que muchos lo criticaréis, pero me da igual, porque es lo que me gusta a mí y para gustos los colores, ¿no? También se aceptan recomendaciones y comentarios varios. Total, opinar es gratis, y de eso en esta vida, poco hay…

    ¡Sed buenos!


  2. Quién soy VS quién quiero llegar a ser

    enero 4, 2015 by Ana López Guzmán

    Es inevitable empezar el año sin propósitos. Te sorprendería descubrir mi lista. No hay cosas como apuntarse al gimnasio o dejar de fumar, porque considero que ya hago bastante ejercicio y además, no fumo. Pero si hay algo que me gusta en esta vida es escribir, así que me he propuesto hacerlo con más frecuencia y no teneros tan abandonados como el año pasado.

    El 2015 apunta maneras. Siempre tuve grandes expectativas respecto a este año, ya que es al que Marty McFly viajaba en su DeLorean en ‘Regreso al futuro II’ (Robert Zemeckis, 1989), una peli que todos recordamos y que hoy podemos comparar con la actualidad: ni patines ni coches que vuelan, ni ropa autoajustable o que se seque sola, pero gracias a Dios tampoco llevamos sus modelitos…

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    Sin embargo, hemos conseguido muchas cosas, ¿verdad? No se trata solo de ver lo que quieres llegar a ser. También es conveniente pararse a pensar en nuestros logros. A lo mejor de primeras piensas: “¿Y qué he conseguido yo?”. No te deprimas y dedícate un tiempo a pensar en ello.

    Hace unos años, un psicólogo me dijo que un ejercicio positivo para cualquier persona era elaborar una lista con las cien cosas que has hecho de las que te sientes orgulloso y otras cien que quisieras hacer. Me pareció interesante y lo hice. A veces me bloqueaba pensando y otras empezaba a escribir como una loca. Me dijo que tuviera esa lista cerca de la cama, para que pudiera verla cada noche que me acostara estando de bajón: así me recordaría todo lo que había hecho bien y me motivaría a mí misma, viendo quién soy y en quién quiero llegar a ser.

    KERRY WASHINGTONSoy adicta a las series. A veces pienso que tengo un problema, ya que me engancho con gran facilidad y no paro hasta que veo del primer al último episodio. Pues bien, últimamente he descubierto muchos personajes que me han conquistado: mujeres poderosas o que luchan por serlo, desde Olivia Pope (Kerry Washington) de ‘Scandal’ (cien por cien recomendable) a las justicieras de ‘Arrow’ o la mente fría de Blair Waldorf en ‘Gossip Girl’ (sé que terminó hace tiempo, pero yo la he visto este año, ¿qué le voy a hacer?).

    Cuando analizo a esas mujeres, no sé por qué pero me animo a probarme. Me gusta vivir teniendo siempre una ilusión, pero es mucho mejor cuando esa ilusión se materializa. Eso me hace sentir plena y hace que tenga ganas de seguir conociendo un poquito más el mundo, pero también a mí misma.

    Hace unos meses, una mujer que me ha marcado mucho me dijo que no tuviera miedo a volar, que solo me faltaba un empujón para ser la crack que podía llegar a ser. Creo que todos podemos serlo, pero tenemos que cargarnos de energía y no tener miedo al fracaso. Como mucho, respeto. Yo me he puesto manos a la obra. Y tú, ¿te apuntas?


  3. Aprendiendo a aprender

    diciembre 31, 2014 by Ana López Guzmán

    Ya nos lo decían nuestros padres: en la vida, todo es cuestión de tiempo. Desde aprender a nadar o montar en bici, hasta aprender a amar o perdonar. Uno nunca deja de descubrir cosas. Se trata de sacar un partido a cada experiencia, porque si de algo estoy segura, es de que todo pasa por algo.

    Os dejo estas sabias palabras de Jorge Luis Borges. Merece la pena leerlas como reflexión para hoy, que estamos despidiendo el 2014, un año en el que, por lo menos a mí, me ha pasado de todo. Con sus momentos difíciles y sus momentos inolvidables, termino este calendario con la sensación de que soy un poquito más sabia que hace un año.

    ¡Feliz 2015 a todos los peliculistas!

    APRENDIENDO (Jorge Luis Borges)

    Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender…

    Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

    Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada día uno aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

    Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

    Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

    Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado. Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

    Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desafortunadamente, solo con el tiempo…

    Y para terminar, os dejo la escena final de ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (Rob Reiner, 1989), una de mis Nocheviejas favoritas del cine.

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  4. Thank you Alanis

    diciembre 11, 2014 by Ana López Guzmán

    Descubrí un poco tarde la música de Alanis Morissette, pero cuando lo hice, me identifiqué rápido con la letra de cada canción. Su rabia, su indignación… Con los chicos y con el mundo en general. Estaba dolida y desengañada y quería gritarlo a los cuatro vientos. Tras un viaje a La India, comenzó a encontrarse a sí misma (como tantos otros famosos, pero a esta se lo perdono por ser quién es). Y al final, pasó lo que tenía que pasar… Se enamoró y se puso a escribir un montón de canciones moñas y yo perdí el interés. Lo siento Alanis, supongo que no soy tu mejor fan.

    El caso es que a mí (salvando las distancias) me ha pasado algo parecido. Me sobraban temas de los que hablar porque estaba bastante decaída, no os voy a engañar. Y cuando el amor llegó a mi vida, perdí la inspiración. Y es que seamos sinceros, las mejores canciones son las de desamor y quienes escriben las más cursis son quienes sueñan con vivir esas emociones. Es algo parecido a lo que dicen en la película ‘Solo tú’ (Norman Jewison, 1994), donde la protagonista (Marisa Tomei) pierde la fe (curiosamente, ella se llama Faith) en encontrar a su media naranja, a la que lleva buscando desde que un tablero Ouija le dijo un nombre que marcó por siempre su destino.

    Robert Downey Jr y Marisa Tomei en 'Solo tú' (1994)

    Y así es, amigos míos. Somos tan rematadamente estúpidos que podemos pasarnos la vida persiguiendo un sueño. Supongo que eso es lo que nos da fuerzas. Es como un motor que nos empuja a seguir. Pero, ¿qué pasa cuando lo alcanzas? Hay que mantenerlo. En ‘Sexo en Nueva York 2′ (Michael Patrick King, 2010), Carrie le explica a Big que antes escribía sobre la búsqueda del amor y que ahora tenía que cambiar su perspectiva porque después de diez años esperando, al final lo ha encontrado. Y os aseguro que no es tan fácil…

    En fin, supongo que he atravesado una crisis creativa y ahora ya puedo volver a sentarme y escribir otra vez. Pero, ¿sobre qué? La verdad es que se me vienen un millón de ideas a la cabeza. Porque si lo piensas, nos pasan cosas cada día. Por mi parte, quiero hablaros de una chica que no soy yo, sino una personita a la que conocí hace mucho, mucho tiempo y que, por suerte, sigue formando parte de mi vida.

    Esta personita sufre innecesariamente muchas veces. Es como si fuera adicta al dolor. ¿Por qué somos así? Supongo que cuando te acostumbras a repetir una conducta, termina formando parte de ti y al final eres como eres y aunque no quieras, no lo puedes evitar o eso crees. En ‘Veronica Mars’ (la película, no la serie, de Rob Thomas, 2014), la protagonista (Kristen Bell) lleva años “rehabilitada”. Ha dejado la investigación y el peligro que conllevaba para convertirse en abogada, pero ella no es así y no está hecha para una vida tan aparentemente perfecta como la que tiene ahora. Por eso, no puede evitar la tentación de aceptar un caso en su Neptune natal para revivir las emociones de su antigua vida.

    Como aventura pase, pero ¿quién querría volver a una conducta dañina? Ni libros de autoayuda ni eternas sesiones de terapia. Si uno quiere cambiar, lo hace y punto. No pone excusas. Se centra en ello y le dedica todo su tiempo y atención y al final se sale, igual que se puede salir de Ikea.

    Kristen Bell en 'Veronica Mars', la película (2014)

    Mi mensaje es el siguiente: si no estás satisfecho con tu vida, actúa. No vale que te lamentes y sigas repitiendo continuamente el mismo patrón. Eso no te lleva nada más que al mismo principio. Céntrate en lo que quieres alcanzar y busca la manera de conseguirlo porque te aseguro que se puede. No es fácil, por supuesto que no, pero cuando lo haces, el resto de piezas van encajando solas como por arte de magia. Y entonces te das cuenta de que todo es más fácil de lo que parecía. Eras tú quien se empeñaba en hacerlo complicado.

    Así que ponte manos a la obra y traza tu estrategia. Ponte objetivos alcanzables y verás como paso a paso logras tus sueños. Deja de perder el tiempo enredándote en juegos imposibles. No malgastes energías con personas que te desgastan y céntrate en disfrutar la magia del día a día porque no sabes cuándo puedes volver a enamorarte, a encontrar el trabajo de tus sueños o escuchar una historia que puede cambiarte la vida… Pero empieza ahora.

    No te deseo suerte porque siempre digo que la suerte se la construye uno mismo. Encuentra el valor dentro de ti. Te aseguro que eres más fuerte de lo que crees. No persigas imposibles, como hacía Marisa Tomei en ‘Solo tú’ y céntrate en ver lo que tienes alrededor y dale la importancia y el lugar que se merece.

    Os dejo con el vídeo que cuenta el viaje que cambió la vida de Alanis. Por algo se empieza:
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  5. ¿Capaz o incapaz?

    junio 30, 2013 by Ana López Guzmán

    ¿La vida es un juego? Y el amor… ¿También es eso? ¿Jugar a capaz o incapaz? Proponerse retos, superarlos juntos. Estar ahí cuando el otro consigue el fin propuesto. Ser capaz de todo por la otra persona, incluso de estropearle el día de su boda o esperar diez años sólo por una promesa… ¿Y el fin? ¡Qué más da! Puedes terminar convirtiéndote en un bloque de cemento…

    Cuando ves películas como ‘Quiéreme si te atreves’ (Yann Samuell, 2003), te crees capaz de cualquier cosa. Y mira que la vida no es fácil, pero si tienes a alguien a tu lado que está ahí, pese a todo, entonces es más llevadera, más divertida. “Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente, pero se rayan enseguida y no veas si cansan… Afortunadamente, a veces uno encuentra gafas que molan. Yo tengo a Sophie”, dice Julien (Guillaume Canet). Al fin y al cabo, tú puedes elegir: aceptar que alguien se ha ido como lo haría un adulto, o imaginar que está volando por el cielo con una sonrisa.

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    Hay momentos que tienen un olor determinado. Cuando vuelven a ti, te transportan a otro momento de tu vida. El olor del cloro es el olor del verano (al menos para mí; llámame loca). El chocolate de las tortitas me recuerda a la Navidad. El anís a aquel bizcocho que hace mi madre desde que yo era pequeña. Recuerdo que me dejaba participar en todo el proceso… Hoy en día es una de las pocas cosas que realmente me salen bien en la cocina.

    Mi hermana también lo convertía todo en un juego. Por ejemplo, hubo una vez que mi madre repartió las tareas a la hora de poner la mesa. Laura se las ingenió para que pudiéramos llevarlo todo de una vez. Cogió un carrito de bebé que yo tenía para pasear a mis muñecos. Metíamos los cubiertos, las servilletas y lo que hiciera falta dentro, y en un solo viaje teníamos la mesa lista. Lo divertido era que mi madre no se enterara. Y así fue durante años. “¿Un juego de idiotas? Tal vez. Pero era nuestro juego”.

    Recuerdo que lloré el día que vi aquel carrito en el cubo de la basura. Se había roto y ese era uno de los juguetes que mi madre no me iba a dejar conservar de mi infancia. Tengo grabada aquella imagen: el carrito rosa, roto, en la basura… Si él hubiera podido hablar… ¡La de historias que podría haber contado! Pero era un secreto. Y de estos teníamos unos cuantos.

    Elo y yo nos hicimos amigas cuando teníamos tres años. El día que llegó a casa le dijo a su madre que había conocido a una chica que se llamaba “Ana López Guzmán, que era más alta que ella y que tenía el pelo blanco”. Supongo que nunca había visto a una niña tan rubia. Las dos nos quedamos pequeñitas, supongo que para poder afrontar la vida a la misma altura. Ella también hace fácil lo difícil.

    Cuando teníamos doce años, nos inventamos un lenguaje secreto. Fue muy útil a la hora de hacerse chuletas en los exámenes o para intercambiarnos notitas en clase. Si el profesor nos pillaba, nunca sabría qué era lo que aquel trocito de papel escondía. Era un misterio. Sólo nuestro. También nos inventamos un juego para aprendernos la tabla periódica. Estoy segura de que entre las dos podríamos escribirla entera a día de hoy sin necesidad de repasarla.

    “¡Y por fin hubo que crecer! Cuando eres un crío, eres tan ingenuo que crees que se crece poco a poco… ¡Y una mierda! Es como un tortazo, ¡zas! Como el golpe de la rama de un árbol cuando alguien camina delante de ti por el bosque”.

    Aun así, hay cosas que se te escapan. Un día estaba jugando con mis muñecos de goma, como tantas veces. Los tenía a todos: los de ‘Dragones y Mazmorras’, ‘Los diminutos’, los ‘Muppets’… Y de pronto me di cuenta de que no me estaba divirtiendo. Sé que sonará raro, pero pensé: “¿Me estoy haciendo mayor?”. O, como decían las madres en mi familia: “Ya eres una mujer”. ¿Y qué narices significaba eso?

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    Otras veces, lloraba porque tenía un examen y me angustiaba ver cómo iban pasando las horas y no me sentía preparada para afrontarlo. Sí, era la típica empollona, no os lo voy a negar. Pero entonces mi madre me decía: “¡Ay, Ana, si lloras por esto, verás cuando seas mayor!”. No era muy alentador. Mi madre ahí no estaba del todo acertada… Pero tenía razón.

    Y un buen día, después de un año de mucho trabajo, estaba preparando mis vacaciones con mucha ilusión. Me las había ganado a pulso. ¿Quién me iba a decir aquel día que esa noche terminaría en un hospital del que no saldría hasta mucho tiempo después? Creo que fue allí, en esa camilla, cuando me convertí en una observadora de la vida.

    Por las noches, cuando no podía dormir, escribía mentalmente las cosas que había escuchado durante el día. La gente que venía a verme me contaba sus historias. Todos parecían tener algo que contar. Y yo disfrutaba escuchando. Ellos me traían un poquito de vida y creo que entre todos, hicieron que me curara. Algunos hablaban de milagros. Yo no podía creer en eso. Ya no. Para mí el milagro eran ellos. Y también las segundas oportunidades y yo tenía una. Esta vez podía escribir mi historia desde cero.

    No fue fácil. Cuando te pasa algo así, te marca para siempre. Un día, Elo vino a verme con un vestido amarillo. Estaba tan guapa como siempre. Parecía tan tranquila… Me dijo: “Sé que mucha gente se pondrá a llorar, pero yo no, Ana. Sé que te vas a poner bien, así que no tengas miedo”. Sus palabras me dieron fuerza. Me las creí. Ese fue para mí el verdadero milagro.

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    Han pasado muchos años. Ahora estoy perfectamente. Y, ¿sabéis qué? Que sigo jugando. Me gusta dar a la palanca de la silla que sube o baja el asiento de Jesús en trabajo cuando está hablando por teléfono con algún cliente. O dejo a Elo pegatinas en su agenda para que no se olvide de que cada día cuenta. Sigo escribiendo en lenguaje secreto, mandando chistes tontos o publicándolos en el Facebook de este blog que un día me permitieron tener.

    Todo en esta vida es superable. En serio. Incluso cuando crees que no. Con el tiempo me he dado cuenta de que a veces necesitamos hundirnos, pero sólo es para coger impulso. ¿Qué necesitas darte cuatro veces con la misma piedra? ¡Genial! Pero no te encariñes con ella. Siempre tienes a una Sophie o a un Julien que te ayudarán a mantener los pies en el suelo. Que te dirán la manera más fácil de poner le mesa o te enseñarán a cómo dar el biberón a un bebecito tan diminuto que te cabe en un brazo.

    ¡Tan pequeñita! Así es Little Mery, la hija de mi prima María. Sólo tiene unas semanas, ¡pero yo veo tanta vida en ella! Tal vez es porque lleva en su sangre la magia de una mujer que me sacó a bailar en una terraza, una noche de verano. Son esos momentos que uno nunca olvida, como lo del vestido amarillo o el carrito rosa: “Cállate, tápate los oídos fuerte, fuerte, fuerte… Muy fuerte. ¿Oyes lo mucho que te quiero?”.

    Si la vida está hecha a base de momentos, entonces yo quiero que todos estén llenos de recuerdos co

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    mo estos. Estancarse en el pasado nunca te ayuda a mirar al futuro. Dedica tiempo a tu gente y tómate otro tanto en conocer a las personas que se van cruzando por tu camino. Tienen hermosas historias que contar. Sólo tienes que ser un observador, un oyente. Y puede que entonces alguien te diga llorando que nunca nadie le dedicó tanta atención y te des cuenta de lo maravillosa que es la amistad.

    Las lágrimas, si son de felicidad, entonces están permitidas. ¡Venga, te reto! ¡Quiéreme si te atreves! ¿Capaz o incapaz?

    PD. Para cerrar este post, os dejo uno de los mejores monólogos del cine, al menos para mí, que pertenecen a la maravillosa película de la que os he hablado hoy. Una preciosa declaración de amor por parte de Sophie (Marion Cotillard), ¿no creéis?

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    “No, no digas nada. Yo hablaré. ¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho. Eres un verdadero tirano, ¿sabes? Me cuesta estar enfadada contigo, pero esta te la guardo. No te hagas ilusiones. Me gustaría hablar pasando del juego… por una vez. ¿Te gusta mi vestido? Se lo he birlado a mi hermana. Tenía éste y otro rojo tipo bomba nuclear o algo así… Debí ponerme ese… Lo sé. He debido pasarme más o menos tres horas frente al espejo. ¡Pero ha merecido la pena, estoy guapa! Y espero gustarte, si no, te meto un tortazo. ¡Espera! Shhhh… ¿Por dónde iba? El problema es que si me dijeras “me encantas” no podría creérmelo. Julien, ya no sé cuándo es un juego y cuándo es verdad. Estoy perdida. ¡Espera, espera! No he terminado. Dime que me quieres. Dímelo porque yo jamás me atreveré a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego. Sálvame, te lo suplico” (‘Quiéreme si te atreves’).

    Y también os dejo el tráiler de la película. Maravillosa :)

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  6. Todos somos como Jenny Lee

    marzo 8, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando llegas nuevo a un sitio siempre es difícil arrancar. El mundo te parece un lugar desconocido. Es como si todos tuvieran muy claro dónde van y sólo tú fueras caminando asustado, intentando avanzar sin tener muy claro dónde te llevan tus pasos.

    Yo he tenido esa sensación muchas veces cuando viajaba sola por trabajo al extranjero o cuando comenzaba en una empresa nueva. Parece que todo el mundo llevara allí toda la vida (puede que así sea), así que tú tienes que ponerte las pilas, conocer a los compañeros, dominar en poco tiempo tu nuevo empleo… Resulta emocionante, ¿no crees?

    Hoy tuve la suerte de visitar la sede de Telecinco donde estuve trabajado hace ya bastante tiempo. Era como volver a casa. Algunas cosas habían cambiado, pero en parte tenía la sensación de no haberme ido nunca de allí. Dicen que es mejor no volver allá donde fuiste feliz, pero en este caso no me arrepiento para nada.

    Una vez allí, asistí al visionado de los dos primeros capítulos de la serie ‘Llama a la comadrona’ (estreno el domingo). Poco tardamos los bloggeros invitados en crear el hashtag en Twitter #LlamaALaComadrona, un éxito de la BBC inspirado en las memorias de Jennifer Worth.

    'Llama a la comadrona'

    ‘Llama a la comadrona’

    Cuando Jenny Lee (Jessica Raine) llega al East End de principios de los años 50, se da cuenta de lo equivocada que estaba respecto a la vida. Pasa de vivir en una familia acomodada en París al barrio más deprimente de Londres, donde se entrega en cuerpo y alma a salvar la vida de muchas mujeres y bebés que intentan llegar a este mundo en las condiciones más lamentables.

    Entonces ves estas cosas y piensas que realmente ocurrían y que, lamentablemente, siguen ocurriendo. Te sientes fatal. Piensas cómo alguien puede dar a luz a un niño en unas condiciones tan pobres. Se te encoge el corazón. Te paras a valorar lo que tienes y a dar gracias por esas cosas que muchas veces se te olvidan. Es una de esas series que te tocan la fibra y quieres saber más.

    Cuando Jenny Lee llega al convento Nonnatus House, donde empieza a trabajar como comadrona, siente esa sensación de la que hablaba antes. Es como si fuera la única pieza del rompecabezas que no encaja, pero se hace fuerte. Es una heroína, como ella misma dice de sus compañeras de profesión en la serie.

    Los cambios son estimulantes y creo que te obligan a sacar lo mejor de ti mismo. Pones todo tu empeño en encajar, en aprender, en sentir que perteneces a algo (al menos así me siento yo). Otros cambios nos dan miedo porque siempre “asusta” salir de tu círculo de seguridad, pero si no arriesgas puede que no pierdas, pero seguro que no ganarás nada.

    Y en ese ir y venir te vas cruzando con gente. Hablas con ellos, te implicas en sus vidas y ellos en la tuya. Compartes sentimientos, pensamientos, sensaciones… Y un día te das cuenta de que hay quien tiene más miedo que tú. Mal de muchos… Ya se sabe, pero en parte alivia saber que hasta quien parece más fuerte tiene sus debilidades.

    Creo que uno de los miedos más poderosos es el miedo a querer a alguien. ¿Sorprendido? Digo poderoso porque es uno de los más extendidos. Si lo piensas fríamente es absurdo porque, ¿qué hay de malo en amar o ser amado? Sin embargo no veo más que corazas a mi alrededor y eso me provoca mucha tristeza. Pero como le decía a una de las lectoras del blog el otro día, todas las murallas se pueden romper… Si tú quieres.

    No hay fórmulas mágicas. Pienso que la clave es no meterte presión, darte tu tiempo. La vida es un continuo cambio y estás preparado para todo, aunque creas que no. Otra cosa es que ese cambio no te guste, pero si te sientes bien es mejor olvidarte del miedo, dejarte llevar y pensar lo menos posible.

    Hay muchas Jenny Lee en la vida. Muchas heroínas y muchos héroes. Tienes la capacidad de reinventarte. Tómatelo como un reto, como un juego. Míralo siempre desde todas las perspectivas. No hay nadie demasiado bueno para ti, ni tampoco demasiado malo. Da oportunidades. Más de una vez te sorprenderás. Estoy segura.

    Dedico este post a mis ex compañeras de prensa de Telecinco. A los cracks de #BirraSeries. Gracias a Paolo Vasile por habernos concedido su tiempo y atención. Y cómo no, a todos los bloggers. También a Arantxa, que fue mi compi de batallas, y a Jesús y los chicos de ‘Ana Rosa’.


  7. Camarero, una de MeMe

    marzo 1, 2013 by Ana López Guzmán

    Yo pensaba que esto del MeMe se había extinguido, pero mi amiga la periodista Arantxa Naranjo no deja de sorprenderme y me ha hecho ganadora de un Liebster Blog Award. Ale, ya he puesto mi medallita. Ahora toca responder a algunas preguntas.

    Era la época de LaotracaradeBarbie (de Susana), y otros grandes bloggers a los que seguí mucho tiempo (Meguxxx o Sergio G.), ¡qué tiempos aquellos! Mi amiga Isa (alias F, de Faith) fue la que me introdujo en el maravilloso mundo de los blogs, allá por el 2004. No ha llovido ni ná…

    Y recuerdo aquella época de la Uni, cuando David, Isa y yo nos quedábamos trasteando en la sala de redacción de la Carlos III, mientras Medea y Marta me reñían por no irme a la cafetería. Y es que cuando algo engancha, engancha.

    Liebster Blog Award

    Y aquí estoy, tanto tiempo después, con esta medatilla, y me dicen que tengo que contar 11 cosas sobre mí, contestar a un cuestionario que me ha enviado mi nominadora y proponer otros blogs que yo considere merecedores de este premio y que tienen que hacer lo mismo que estoy haciendo yo. ¿Preparados? ¿Listos? ¡¡¡Ya!!!

    ¿Qué cómo soy? ¿En 11 palabras?

    Pequeñita, tímida, charlatana, adicta al chocolate, fóbica a los insectos, tengo miedo al miedo, si no escribo me apago y hago fotos sin parar, adicta a las buenas compañías, fiel a mi gente y enamorada (del amor, del cine, de Instagram, de Photoshop, de mi Nikon…) y de ti, que lees esto.

    ¿Cuál es tu prenda de vestir favorita?

    Últimamente mis sneakers marrones… ¡¡Son tan cómodas!! Ahora entiendo a Sara Carbonero o Paula Echevarría…

    Si tuvieras que escoger un color sería…

    Para vestir, el negro. Para la vida, el azul. Me encanta que la gente desee conocer estas cosas tan fascinantes sobre mí… ¿Nada de cómo cambiar el mundo? ¿En serio?

    La última película que has visto en el cine y con la que has llorado es…

    Ayer vi ‘Blancanieves’, me gustó muchísimo, pero no lloré, aunque con la escena del pobre Pepe lo pasé realmente mal…

    ¿Perfume o aroma que mas te gusta?

    Mis fieles son Narciso Rodriguez for her, Chlóe y Happy de Clinique, pero donde esté el olor del césped húmedo… Ayyyy… También me encanta cómo huele la leche caliente, pero nunca me la tomaría sola.

    ¿Qué les pides a tus amigos?

    ¿RT en Twitter? ¿Comentarios en el blog? ¿Que se hagan fans de este Blog? Sí, eso también, pero les pido que sigan queriéndome como lo han hecho hasta ahora: sin pedir nada a cambio, aceptando mi forma de ser y sabiendo que les querré siempre. Su sinceridad y su apoyo incondicional me da mucha seguridad y saben que yo haría lo mismo por ellos. Os quiero. 

    ¿Cuáles son tus hobbies?

    Lo que más me gusta es pasar tiempo con los míos. Las escapadas a Gandía o a cualquier lugar del mundo. Mi gran pasión es viajar, pero estoy canina. No puedo vivir sin escribir ni hacer fotos. Y siempre, siempre, siempre que puedo voy al cine. 

    ¿Producto de maquillaje favorito?

    Me encantan los pintauñas rojo sangre y no puedo pasar sin rímel, kohl negro ni colorete. ¿Quién ha elegido estas preguntas? 

    ¿Accesorio de vestir preferido?

    Me encantan los gorritos y sombreros, las pulseras, los brazaletes y últimamente también los collares. Para los pendientes soy más vaga.

    ¿Falda o pantalón? 

    Pantalón el 90 por ciento de las veces, pero en todas sus variantes: shorts, vaqueros, pitillos, rectos, baggies… Las faldas me encantan, pero las reservo para los fines de semana.

    ¿Qué blog te inspira?

    Me inspiran muchos blogs. Sería difícil decantarme por uno solo. Hubo uno, el de Meguxxx, que fue mi favorito. Jamás he estado tan enganchada a las palabras de nadie. 

     

    Y mis nominados son… (redoble de tambores):

    María D. Valderrama, por Jackie Gloves

    María Huete Guzmán, por La piel que habitas

    Eduardo Prádanos, por El blog de Eduardo Prádanos

     Gracias a todos los que empezasteis con mi primer blog, echalefantasia (en blogdrive). Ahora podéis seguirme en http://blogs.revistacuore.com/peliculista/ o  Twitter (@echalefantasia). Pasarán los años, pero seguiremos siendo los mismos :)

    ¡¡¡FELIZ DÍA A TODOS!!!


  8. ¿QUÉ ES LO MÍO?

    febrero 19, 2013 by Ana López Guzmán

    Todo en esta vida tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por ejemplo, ya sabes de sobra qué es lo bueno y lo malo de vivir solo: el ‘hazlo tú mismo’ saca tu lado creativo, pero también agota. En mi opinión, lo peor de la independencia es que si aparece un bichito indeseado por la casa y quieres deshacerte de él, no puedes mandar a nadie a que lo haga por ti. Y si no quieres matarlo, es todavía más complicado, pero potencias tu inteligencia e incluso tu lado malabarista, intentando que el bichito en cuestión salga por donde ha venido, haciendo uso de un folio, un periódico, un recogedor o lo que buenamente encuentres.

    Al final todo son decisiones. Desde que te levantas por la mañana y escoges qué ropa ponerte, cómo peinarte, qué desayunarás (si es que tienes tiempo de hacerlo)… Y así sigues decidiendo según avanza el día. Incluso hasta cuando te acuestas estás eligiendo que ese es el momento de hacerlo. Ayer Mercedes Milá dijo en ‘Gran Hermano’ que ella sonríe todas las noches. Por una vez estaba de acuerdo con ella. Es un ejercicio que es sano, gratis y tiene grandes beneficios para tu salud. ¿Has probado a hacerlo durante el día? Dios, ¡cuesta tan poco!

    Sarah Michelle Gellar en 'Buffy Cazavampiros'

    Sarah Michelle Gellar en ‘Buffy Cazavampiros’

    Tal vez sea porque estoy aprendiendo a desarrollar la ‘sonrisa telefónica’ para el trabajo. Y cuando te ves en esa situación, de vez en cuando la memoria te juega una mala pasada y te lleva a un momento en el que también tuviste que elegir y te preguntaste: ¿Qué es lo mío? Precisamente así se llamaba un episodio doble de una de mis series favoritas, ‘Buffy Cazavampiros’ (protagonizada por Sarah Michelle Gellar). Cuando Buffy cumple los 16 tiene trazado su destino: ser la Cazadora, la Elegida. Poco importan todos los trabajos que pudieran ser buenos para ella en la feria de oficios de aquel capítulo. Siente que no tiene opción de escoger, que su destino está marcado y que sólo queda la opción de aceptar lo que hay y seguir tirando.

    Ayer estaba en casa trasteando por internet cuando me topé por casualidad (vamos, cotilleando en Youtube) con un vídeo de mi amigo EP. Debo decir que su charla me llegó al alma. Su ponencia hablaba, entre otras cosas, de la libertad de hacer lo que uno quiere porque sólo así se alcanza la felicidad. Invitaba al público a cerrar los ojos y preguntarse: “¿Qué es lo más importante para ti?”. Él tenía la respuesta: ser feliz.

    También decía que cuando uno no se encuentra bien en un trabajo lo mejor es dejarlo. Aseguraba que, de hecho, un día se dio cuenta de que se aburría y simplemente se fue. “Y volvería a hacerlo”, aseguraba. Lamentablemente no es tan fácil, al menos para algunos. Pero sí que tiene razón en algo. Tienes que hacer las cosas que te gustan, no sólo laboralmente, y si te sientes obligado o haces algo por compromiso, mal vas. Siempre tienes la libertad de elegir, de quererte y de reconocer tus propios errores. Sí, en serio, ¡de todo eso!

    Ayer fue un día productivo, ya que el vídeo de EP motivó una conversación con una de mis mejores amigas sobre cómo uno se forja su carácter. Eres como eres. Puedes cambiar algunas cosas de ti, pero sólo si realmente quieres hacerlo. Por ejemplo, puedes y debes poner fin a conductas destructivas que lo único que hacen es hacerte daño. Pero la esencia de cada uno… Ay, ¡esa ni tocarla! Si hay alguien que no te acepta como eres, si esa persona desearía que fueras de otra manera, ¡fuera! Nunca dejes que nadie te juzgue. Está bien escuchar la opinión de los demás sobre ti y de hecho te recomiendo que lo hagas y te pares a pensar en ello. Pero una cosa es decir lo que piensas y otra poner a alguien en una mesa de disección y sacarle todos sus defectos (suponiendo que realmente los tenga).

    Cuando escribo para contaros estas cosas que se me pasan por la mente, muchas veces me escribís y me preguntáis cosas. Me contáis vuestras historias y yo me siento agradecida de poder ayudaros o, por lo menos de intentarlo. Resulta doblemente bueno, porque ayudas a alguien y te sientes bien contigo por haber hecho algo útil. Creo que si realmente quieres ayudar tienes que desarrollar ciertas habilidades como la empatía. Uno puede ser sincero, pero nunca maleducado.

    Mi compi Lorena dice que últimamente estoy muy zen. Tal vez sea porque ahora estoy donde quiero estar. He asumido que los baches son sólo eso, baches, y que las cosas malas tan pronto vienen como se van. Que puedes con todo. Sólo tienes que desear estar bien. Y que si sonríes y piensas cada día antes de acostarte en las cosas buenas que has vivido, y sonríes como hace Mercedes Milá (nunca pensé que la pondría como ejemplo), entonces ya habrás conseguido aprender algo y el día habrá merecido la pena. No te metas en bucles autodestructivos que no traen absolutamente nada bueno. ¡Sal de ahí, que ya estás tardando!

    Robert Pattinson y Reese Witherspoon en 'Agua para elefantes' (2011)

    Robert Pattinson y Reese Witherspoon en ‘Agua para elefantes’ (2011)

    El domingo estuve viendo ‘Agua para elefantes’ (Francis Lawrence, 2011). Pensé que sería una historia de amor como otra cualquiera, pero es una peli que va de mucho más. La protagonista, Marlena (Reese Witherspoon), estaba en una situación parecida a la de la pobre Buffy en la feria de empleo. Hacía tiempo que había aceptado con resignación su vida como la artista estrella de un circo, sometida a un marido (Christoph Waltz) que maltrataba a los animales y, por supuesto, a su propia esposa.

    Entonces aparece Jacob Jankowski (Robert Pattinson), quien hace ver a la artista que “una persona hermosa merece una vida hermosa” y que fuese a su lado o junto a otra persona, había una vida lejos del circo y de ese hombre. Están en un tren en marcha. Es la hora de elegir: ahora o nunca. Es el momento de saltar y escoger qué es lo que te hace feliz. ¡Ya lo sabes! Entonces, ¿qué te frena?

    Supongo que tenemos demasiados miedos arraigados en nuestra conducta desde niños. Los miedos van cambiando, pero la esencia, como decía antes, es la misma. Lo que tienes que hacer es pararte a pensar qué es lo que realmente te llevará a vivir la vida que quieres. Dedícale tiempo y busca el modo de conseguirlo, no como una meta a largo plazo, sino como algo que debe estar implícito en las 24 horas de tu día.

    Hace poco un amigo de mi infancia me contaba que hace unos años él dejó pasar un tren y que se arrepintió toda la vida. Los trenes no sólo son personas a las que podamos amar. Este post no va de eso. Habla de ser quien quieres ser. De decidir lo que será mejor para ti. Tú eres el titiritero de tu propia vida, tú manejas tus hilos, nadie más. Los otros sólo nos acompañan si tú quieres que lo hagan. Haz como Jacob en ‘Agua para elefantes’: arriésgate y coge ese tren, porque no sabes cuándo volverá a pasar, si es que vuelve a hacerlo.

    Robert Pattinson y Reese Witherspoon junto a Rose, en 'Agua para elefantes' (2011)

    Robert Pattinson y Reese Witherspoon junto a Rose, en ‘Agua para elefantes’ (2011)

    Aprende de los mayores. Aprende de la gente que tenga algo que decir, que contarte o incluso que criticarte (siempre desde el cariño y el respeto). ¡Aprende de ti! Y, sobre todo, escucha. Rodéate de gente que te quiere. Haz ese curso al que nunca te apuntaste. Deja de poner excusas. Hay tiempo para todo. Si no tienes dinero, busca en Internet. Ahora las respuestas son más fáciles de alcanzar. Hay cursos gratis, intercambios… Y ya sabes, sonríe todo lo que puedas y nunca olvides que eres dueño de tu vida y que sólo tú puedes responder a la pregunta: “¿Qué es lo mío?”. Estoy segura de que así todo irá bien.

    Dedico este post a mis compis Lorena, Cristina y Manu.

    Os dejo el tráiler de ‘Agua para elefantes':

    Imagen de previsualización de YouTube

     


  9. Sigue el camino de baldosas amarillas

    enero 17, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando éramos pequeñas, mi hermana era un poco trasto. La única forma de domar a la fierecilla era poniendo una peli en la tele, así que mi padre siempre nos traía los grandes éxitos del videoclub (¡Ay, Blockbuster, cuánto te echo de menos!). El caso es que gracias a ella o a mi padre o al del videoclub, me empapé de cine desde niña y me quedé con lo que para mí es lo mejor: la esencia de cada peli. Sus enseñanzas. Y es que de todas sacas algo, hasta de las más malas.

    'Regreso a Oz', (Walter Murch, 1985)

    ‘Regreso a Oz’, (Walter Murch, 1985)

    Un día mi padre apareció con ‘Regreso a Oz’, (Walter Murch, 1985), secuela de ‘El Mago de Oz’ (1939). Una peli que empiezo a pensar que sólo he visto yo (si me equivoco y tú la recuerdas, por favor, dímelo y formamos un club). En realidad poco tenía que ver con la primera. Era mucho más oscura y a veces daba bastante miedo, la verdad. Así de entrada, os diré que algunos de sus malvados protagonistas eran una princesa sin cabeza, unos rodadores que perseguían a Dorothy, un pantano de la muerte que te convertía en arena si lo pisabas y un rey gnomo con fobia a las gallinas.

    Sobre Oz había caído una especie de maldición que había convertido a todos sus habitantes en piedra. La misión de la heroína era devolverles a la vida. ¿Recordáis quiénes eran sus mejores amigos? Un Espantapájaros que deseaba tener cerebro, un León Miedica en busca de valor y un Hombre de Lata que quería un corazón para sentir.

    Yo no soy Dorothy ni tengo unos chapines de rubíes que me devuelvan a casa con tan sólo chasquear sus tacones tres veces mientras digo “No hay nada como estar en casa”, pero sí que tengo cosas en mi vida que son mágicas y personas por las que también me enfrentaría a un sinfín de peligros si su vida estuviera en juego. Y si tuviera que emprender un viaje a Oz, tengo claro quién se vendría conmigo.

    Uno de ellos es alguien a quien llamo cariñosamente Keru. Keru dice tener un corazón de madera, pero no es cierto. Tiene un corazón enorme, pero protegido por una coraza. Lo que no sabe es que las corazas de madera son más fáciles de tallar que las de piedra. Se pueden esculpir para hacer algo muy bello. Y si lo quieres, incluso puedes deshacerte de ellas y llegar hasta el final, donde habitan los sentimientos (incluidos aquellos que ya no crees ni tener).

    Un corazón que no vibra no está muerto. Sólo está congelado. Se trata de encontrar cosas que hagan que vuelva a manifestarse con todo su esplendor. Pero esas cosas llevan tiempo. ¡Ay! ¿A quién no le ha pasado? Y es que cuando uno sufre por amor, sus cicatrices sanan, pero dejan un recordatorio. Es como un papel arrugado: se puede volver a estirar, pero nunca volverá a ser lo mismo.

    Otro compañero sería un amigo que dice ser un pirata. Creo que es otra forma de reaccionar ante el desamor. Prefieres no entregarte a nadie. Tal vez, si acaso, a ratitos. En pequeñas dosis, ya sabes. Pero cualquier implicación encaminada a un compromiso haría que este pirata cogiera el primer barco que encontrase y se marchara huyendo lo más lejos posible. Mi amigo el pirata tenía otros motivos para lanzarse al mar. Quería vivir una aventura. Construir su propia historia. De hecho, si hubieran conocido a Keru-corazóndemadera, le hubiera dicho una de sus frases favoritas: “Sé el guionista de tu propia vida”.

    Así que de momento tenemos preparados para el viaje un corazón blindado y un alma libre que no quiere sentirse atada a ningún puerto. Mi tercer compañero a la tierra de Oz sería alguien a quien hice una promesa: enderezarle. Le guiaría hasta su camino de baldosas amarillas, pero sería una senda bien recta. Que fuera directa al castillo de la Ciudad Esmeralda sin desvíos ni entretenimientos. Ese sería sin duda El Camino. No sé qué necesitaría para conseguir que mi amigo no se perdiera en nuestra travesía, pero estoy segura de que con un poco de esfuerzo lo logaríamos. Juntos.

    Dorothy hacía su viaje con Toto, su perro. Las comparaciones son horrorosas y esta es aún más terrible, pero yo me llevaría a mi mejor amiga, que es el equivalente en confianza. Él no pedía nada al Gran Mago. De hecho, me parece un gesto un tanto grosero por parte de Dorothy no haber pensado en su pobre perro o no haber pedido nada para él. Quién sabe… A lo mejor ni se hubiera vuelto a Kansas. Lo que no sé es por qué él no hablaba si los animales podían hacerlo en Oz… El caso es que yo me llevaría a mi amiga para que el Gran Mago concediese alguno de sus deseos. Uno en concreto: el amor más grande, que es el que se merece.

    Y yo… ¿Qué pediría? Sólo ser feliz. Es cierto que han ocurrido muchas cosas malas con las que no contaba últimamente, pero he decidido no venirme abajo. Creo que siempre tienes opciones. Y yo me siento apoyadísima. Tengo mucha suerte. Me da igual dónde vaya a dar mi camino de baldosas amarillas porque sé que no estaré sola. Y que al final también me estará esperando algo tan resplandeciente como una esmeralda. Esa luz es mi motor y mi gente son mis compañeros de viaje, al igual que yo lo soy de los suyos.

    Voy a tomar ese último trago de Cola Cao con el trocito de chocolate que me has dado. Aquí no hay posos que mirar o interpretar. Tal vez tú puedas hacerlo en tu té rojo, ese que yo creo que me hace enfermar. O con tu don de mentalista puedas decirme lo que ves en mi castillo. No tengo miedo. Ya no. La cajita de música me relaja, tanto como las películas a mi hermana. Un regalo que siempre llevaré conmigo porque, como dice Keru, “toda buena historia merece tener una banda sonora”.

    Os dejo una canción de Miranda Warning que hace referencia, precisamente, a esta senda maravillosa de la tierra de Oz. Dentro de poco podremos ver la nueva versión que Sam Raimi ha hecho: ‘Oz, un mundo de fantasía’. ¡Qué ganas!

    'Oz, un mundo de fantasía', de Sam Raimi

    ‘Oz, un mundo de fantasía’, de Sam Raimi

    DESPIERTA (MIRANDA WARNING)             

    Ahora despierta
    Tu noche se acaba ya
    No quieres abandonar
    Dejar ese sueño atrás
    Sin duendes ni hadas
    Sin senda al País de Oz
    Mejor si es de tu color, tu mundo, tu creación 

    Nada es igual a la luz del día
    en sueños saldrás fuera de mi vida

    Escondes tu miedo a salvo en tu oscuridad
    detrás de tu máscara no ves que yo soy real

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos

    Ahora despierta, tu noche se acaba ya
    es hora de abandonar, dejar ese sueño atrás

    Nada es igual a la luz del día
    en sueños saldrás fuera de mi vida

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos

    Que lo frágil se hace fuerte, 
    ten valor 
    porque el tiempo también pasa en tu reloj, pasa en tu reloj…

    Y no tienes el valor,
    el valor
    de mirarme frente a frente,
    de romper tu escudo en dos


  10. Desvelados en Madrid

    enero 14, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando me dijo: “Meet me in the observatory”, lo confieso, me quedé en blanco. No porque no entendiera la frase, sino porque no me la esperaba en inglés. Estábamos jugando a adivinar de qué película eran las citas que se nos venían a la cabeza.

    –     ¡‘Sleepless in Seattle’!

    –     No caigo…

    –    ¡‘Algo para recordar’, Ani!

    Annie (Meg Ryan) es precisamente como se llamaba la protagonista de la cinta (‘Algo para recordar’,  Nora Ephron , 1993) quien, por cierto, también era periodista. En los créditos sonaba ‘As time goes by’, el tema de ‘Casablanca’. Supongo que es una de esas veces en las que estás viendo una peli y te empeñas en encontrar similitudes con tu vida. Deseas sentirte reflejado con el protagonista, tal vez porque sabes que habrá un final feliz y eso es lo que estás buscando.

    Así que anoche me puse a verla. Quise sentirme reflejada con Annie, pero también con Sam (Tom Hanks). O tal vez simplemente ocurrió sin darme cuenta. Fue cuando el ‘Desvelado de Seattle’ decía por teléfono a la presentadora de un programa de radio cómo se iba a plantear la vida:

    “Pues voy a levantarme cada mañana y respirar durante todo el día, y dentro de un tiempo, no tendré que recordarme que me tengo que levantar cada mañana y respirar. Y dentro de un tiempo, ya no tendré que pensar que hubo una época maravillosa y perfecta…”.

    Tom Hanks y Meg Ryan en 'Algo para recordar' (1993)

    Tom Hanks y Meg Ryan en ‘Algo para recordar’ (1993)

    Y es que un día estás llorando porque alguien se marcha de tu vida, y al poco tiempo eres tú quien está recogiendo sus cosas para empezar de cero… Otra vez. Os aseguro que es agotador y que muchas veces entran ganas de rendirse. Pero si Pi convivió con un tigre en una balsa y sobrevivió, ¿qué no podré hacer yo? (‘La vida de Pi’, Ang Lee, 2012).

    Entonces tu gente, tus amigos, tu familia, tus compañeros de trabajo, te escriben y te dicen que intentes ser positivo. Que todo ocurre por algo. Que tal vez esto ha pasado porque te espera otra cosa mejor. Y tú quieres pensar que todo eso no son frases hechas. Que tienen razón. Se te viene a la mente el libro de ‘El secreto’ que te estabas leyendo como calentamiento a un cambio que sabías que se avecinaba, pero que llega antes de lo previsto, y tú casi sin arreglar.

    Está claro que las cosas suceden cuando menos te las esperas y que por muy preparado que quieras estar, nunca lo estás del todo. Pero ya no hay vuelta atrás. Ya sabéis: “Decisión tomada, decisión acertada”. En este caso no era una decisión tomada por mí, pero sí podía optar por hundirme o por seguir adelante, y yo elegí lo segundo.

    –      Haz una lista. Después reorganízala. Prioriza.

    Es un buen consejo. Total, ¿quién no tiene un montón de cosas que hacer? Abrí un nuevo documento de Word y empecé a escribir todas las cosas que quería hacer profesional y personalmente. Y me di cuenta de que podría haber puesto un montón de cosas más, pero las más importantes ya estaban ahí.

    “Sí, sí… Seguir adelante. Eso es lo que haré. Y dentro de unos meses… ¡Boom! Me crecerá otro corazón… Verás, no suele ocurrir dos veces”, explicaba Sam en la película. Pero supongo que tenemos la capacidad de reconstruirnos por más palos que nos dé la vida. Supongo que debemos huir de ciertos pensamientos, como: “Se me ha juntado todo. A veces parece que el Universo conspira contra mí”. Pues sí, lo parece, pero ese pensamiento no te llevará a buen puerto, seguro.

    Y estás despierta a las dos de la mañana hablando de la película. Entonces otro desvelado te dice que tienes que dejar de ver esas pelis. “Son cosas irreales”, te asegura. Pero no es cierto. Nadie quiere un irreal. Quieres una historia de cine con un final ‘made in Hollywood’, pero para que eso ocurra, el principio de cada historia también tiene que ser de película. ¿No crees?

    Entonces te decides a ir al hospital. Estás hecha un asco. Ya sólo salir de la cama te ha costado un mundo, pero merece la pena vestir la mejor de tus sonrisas si es para cuidar de alguien que te importa mucho más que todo lo demás. Y encima lo haces con refuerzos. ¿Quién no puede superar una situación dolorosa contando con el apoyo de quienes te lo ofrecen sin pedir ni una sola cosa a cambio?

    “Hay mucho de lo que hablas ahí fuera”, me dice. “Pero ya no te lo crees”. Supongo que es otra elección que he tomado. No creérmelo. Pero sí, es mi decisión. Al menos por ahora. El tiempo me quitará la razón. Estoy segura. Pi no perdió la esperanza. ¿Por qué debería hacerlo yo?

    Escena de la película 'La vida de Pi' (Ang Lee, 2012)

    Escena de la película ‘La vida de Pi’ (Ang Lee, 2012)

    –     Tienes que volver a escribir. Es lo que te mantendrá viva.

    Esa siempre fue mi vía de escape. Cogeré ese libro incompleto y le daré el final que se merece. Y haré lo mismo con estos posts. “El blog debe continuar”. Y también lo haré con mi vida. “El invierno debe ser muy frío para aquellos que no tienen cálidos recuerdos”, decía la película. Y yo los tengo.

    ¿Sabes? En el momento de tu despedida sonaba una canción en la radio. Es curioso cómo recordamos ese tipo de cosas. Era la misma que habíamos destripado intentando entender. Y creo que en el fondo no era tan difícil, pero es que a veces lo complicamos todo. ¡Con lo fácil que es vivir!

    Distingue cuál es la mano que te ayuda a levantarte, y cuál la que te empuja hacia el suelo. Elige de qué genero quieres que sea la película de tu vida. Sam cogía la mano de Meg Ryan. Mientras lo hacía, decía: “Annie, es hora de irnos”.

    PD. Dedico esta canción a Elo, mi alma y mi suerte. Gracias por estar ahí siempre y por descubrirme este tema y el valor de la palabra amistad. El mundo ring, ring, despertó. ¿Jugamos? También se la dedico a todos mis compañeros del trabajo (siempre al pie del cañón y muy en especial a mis compis de isleta, Berta y Mary, y un poco más allá, Jorge, Mary Joe y Rosana), a Ilsa, a Uve y, cómo no, a Fluffy.

    No me compares (Alejandro Sanz)

    Ahora que crujen las patas de la mecedora
    Y hay nieve en el televisor
    Ahora que llueve en la sala y se apagan
    Las velas de un cielo que me iluminó

    Ahora que corren los lentos derramando trova
    y el mundo, ring, ring, despertó
    Ahora que truena un silencio feroz
    Ahora nos entra la tos.

    Ahora que hallamos el tiempo
    Podemos mirarnos detrás del rencor
    Ahora te enseño de dónde vengo
    Y las piezas rotas del motor
    Ahora que encuentro mi puerto
    Ahora me encuentro tu duda feroz
    Ahora te enseño de dónde vengo
    Y de qué tengo hecho el corazón.

    Vengo del aire
    Que te secaba a ti la piel, mi amor
    Soy de la calle,
    Donde te lo encontraste a él
    No me compares
    Bajé a la tierra en un pincel por ti
    Imperdonable,
    Que yo no me parezco a él…
    Ni a él, ni a nadie…

    Ahora que saltan los gatos
    Buscando las sobras, maúllas la triste canción
    Ahora que tú te has ‘quedao’ sin palabras
    Comparas, comparas, con tanta pasión.

    Ahora podemos mirarnos
    Sin miedo al reflejo en el retrovisor
    Ahora te enseño de dónde vengo
    Y las heridas que me dejó el amor
    Ahora no quiero aspavientos
    Tan sólo una charla tranquila entre nos.
    Si quieres te cuento por qué te quiero
    Y si quieres cuento por qué no.

    Que alguien me seque de tu piel, mi amor
    Que nos desclaven
    Y que te borren de mi sien
    Que no me hables
    Que alguien me seque de tu piel, mi amor
    Que nos desclaven
    Yo soy tu alma, tú eres mi aire…

    Que nos separen, si es que pueden
    Que nos separen, que lo intenten
    Que nos separen, que lo intenten
    Yo soy tu alma y tú mi suerte
    Que nos separen, si es que pueden
    Que nos desclaven, que lo intenten
    Que nos separen, que lo intenten
    Yo soy tu alma y tú mi suerte…


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