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¿Capaz o incapaz?

30/06/2013 by Ana López Guzmán

¿La vida es un juego? Y el amor… ¿También es eso? ¿Jugar a capaz o incapaz? Proponerse retos, superarlos juntos. Estar ahí cuando el otro consigue el fin propuesto. Ser capaz de todo por la otra persona, incluso de estropearle el día de su boda o esperar diez años sólo por una promesa… ¿Y el fin? ¡Qué más da! Puedes terminar convirtiéndote en un bloque de cemento…

Cuando ves películas como ‘Quiéreme si te atreves’ (Yann Samuell, 2003), te crees capaz de cualquier cosa. Y mira que la vida no es fácil, pero si tienes a alguien a tu lado que está ahí, pese a todo, entonces es más llevadera, más divertida. “Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente, pero se rayan enseguida y no veas si cansan… Afortunadamente, a veces uno encuentra gafas que molan. Yo tengo a Sophie”, dice Julien (Guillaume Canet). Al fin y al cabo, tú puedes elegir: aceptar que alguien se ha ido como lo haría un adulto, o imaginar que está volando por el cielo con una sonrisa.

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Hay momentos que tienen un olor determinado. Cuando vuelven a ti, te transportan a otro momento de tu vida. El olor del cloro es el olor del verano (al menos para mí; llámame loca). El chocolate de las tortitas me recuerda a la Navidad. El anís a aquel bizcocho que hace mi madre desde que yo era pequeña. Recuerdo que me dejaba participar en todo el proceso… Hoy en día es una de las pocas cosas que realmente me salen bien en la cocina.

Mi hermana también lo convertía todo en un juego. Por ejemplo, hubo una vez que mi madre repartió las tareas a la hora de poner la mesa. Laura se las ingenió para que pudiéramos llevarlo todo de una vez. Cogió un carrito de bebé que yo tenía para pasear a mis muñecos. Metíamos los cubiertos, las servilletas y lo que hiciera falta dentro, y en un solo viaje teníamos la mesa lista. Lo divertido era que mi madre no se enterara. Y así fue durante años. “¿Un juego de idiotas? Tal vez. Pero era nuestro juego”.

Recuerdo que lloré el día que vi aquel carrito en el cubo de la basura. Se había roto y ese era uno de los juguetes que mi madre no me iba a dejar conservar de mi infancia. Tengo grabada aquella imagen: el carrito rosa, roto, en la basura… Si él hubiera podido hablar… ¡La de historias que podría haber contado! Pero era un secreto. Y de estos teníamos unos cuantos.

Elo y yo nos hicimos amigas cuando teníamos tres años. El día que llegó a casa le dijo a su madre que había conocido a una chica que se llamaba “Ana López Guzmán, que era más alta que ella y que tenía el pelo blanco”. Supongo que nunca había visto a una niña tan rubia. Las dos nos quedamos pequeñitas, supongo que para poder afrontar la vida a la misma altura. Ella también hace fácil lo difícil.

Cuando teníamos doce años, nos inventamos un lenguaje secreto. Fue muy útil a la hora de hacerse chuletas en los exámenes o para intercambiarnos notitas en clase. Si el profesor nos pillaba, nunca sabría qué era lo que aquel trocito de papel escondía. Era un misterio. Sólo nuestro. También nos inventamos un juego para aprendernos la tabla periódica. Estoy segura de que entre las dos podríamos escribirla entera a día de hoy sin necesidad de repasarla.

“¡Y por fin hubo que crecer! Cuando eres un crío, eres tan ingenuo que crees que se crece poco a poco… ¡Y una mierda! Es como un tortazo, ¡zas! Como el golpe de la rama de un árbol cuando alguien camina delante de ti por el bosque”.

Aun así, hay cosas que se te escapan. Un día estaba jugando con mis muñecos de goma, como tantas veces. Los tenía a todos: los de ‘Dragones y Mazmorras’, ‘Los diminutos’, los ‘Muppets’… Y de pronto me di cuenta de que no me estaba divirtiendo. Sé que sonará raro, pero pensé: “¿Me estoy haciendo mayor?”. O, como decían las madres en mi familia: “Ya eres una mujer”. ¿Y qué narices significaba eso?

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Otras veces, lloraba porque tenía un examen y me angustiaba ver cómo iban pasando las horas y no me sentía preparada para afrontarlo. Sí, era la típica empollona, no os lo voy a negar. Pero entonces mi madre me decía: “¡Ay, Ana, si lloras por esto, verás cuando seas mayor!”. No era muy alentador. Mi madre ahí no estaba del todo acertada… Pero tenía razón.

Y un buen día, después de un año de mucho trabajo, estaba preparando mis vacaciones con mucha ilusión. Me las había ganado a pulso. ¿Quién me iba a decir aquel día que esa noche terminaría en un hospital del que no saldría hasta mucho tiempo después? Creo que fue allí, en esa camilla, cuando me convertí en una observadora de la vida.

Por las noches, cuando no podía dormir, escribía mentalmente las cosas que había escuchado durante el día. La gente que venía a verme me contaba sus historias. Todos parecían tener algo que contar. Y yo disfrutaba escuchando. Ellos me traían un poquito de vida y creo que entre todos, hicieron que me curara. Algunos hablaban de milagros. Yo no podía creer en eso. Ya no. Para mí el milagro eran ellos. Y también las segundas oportunidades y yo tenía una. Esta vez podía escribir mi historia desde cero.

No fue fácil. Cuando te pasa algo así, te marca para siempre. Un día, Elo vino a verme con un vestido amarillo. Estaba tan guapa como siempre. Parecía tan tranquila… Me dijo: “Sé que mucha gente se pondrá a llorar, pero yo no, Ana. Sé que te vas a poner bien, así que no tengas miedo”. Sus palabras me dieron fuerza. Me las creí. Ese fue para mí el verdadero milagro.

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Han pasado muchos años. Ahora estoy perfectamente. Y, ¿sabéis qué? Que sigo jugando. Me gusta dar a la palanca de la silla que sube o baja el asiento de Jesús en trabajo cuando está hablando por teléfono con algún cliente. O dejo a Elo pegatinas en su agenda para que no se olvide de que cada día cuenta. Sigo escribiendo en lenguaje secreto, mandando chistes tontos o publicándolos en el Facebook de este blog que un día me permitieron tener.

Todo en esta vida es superable. En serio. Incluso cuando crees que no. Con el tiempo me he dado cuenta de que a veces necesitamos hundirnos, pero sólo es para coger impulso. ¿Qué necesitas darte cuatro veces con la misma piedra? ¡Genial! Pero no te encariñes con ella. Siempre tienes a una Sophie o a un Julien que te ayudarán a mantener los pies en el suelo. Que te dirán la manera más fácil de poner le mesa o te enseñarán a cómo dar el biberón a un bebecito tan diminuto que te cabe en un brazo.

¡Tan pequeñita! Así es Little Mery, la hija de mi prima María. Sólo tiene unas semanas, ¡pero yo veo tanta vida en ella! Tal vez es porque lleva en su sangre la magia de una mujer que me sacó a bailar en una terraza, una noche de verano. Son esos momentos que uno nunca olvida, como lo del vestido amarillo o el carrito rosa: “Cállate, tápate los oídos fuerte, fuerte, fuerte… Muy fuerte. ¿Oyes lo mucho que te quiero?”.

Si la vida está hecha a base de momentos, entonces yo quiero que todos estén llenos de recuerdos co

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mo estos. Estancarse en el pasado nunca te ayuda a mirar al futuro. Dedica tiempo a tu gente y tómate otro tanto en conocer a las personas que se van cruzando por tu camino. Tienen hermosas historias que contar. Sólo tienes que ser un observador, un oyente. Y puede que entonces alguien te diga llorando que nunca nadie le dedicó tanta atención y te des cuenta de lo maravillosa que es la amistad.

Las lágrimas, si son de felicidad, entonces están permitidas. ¡Venga, te reto! ¡Quiéreme si te atreves! ¿Capaz o incapaz?

PD. Para cerrar este post, os dejo uno de los mejores monólogos del cine, al menos para mí, que pertenecen a la maravillosa película de la que os he hablado hoy. Una preciosa declaración de amor por parte de Sophie (Marion Cotillard), ¿no creéis?

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“No, no digas nada. Yo hablaré. ¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho. Eres un verdadero tirano, ¿sabes? Me cuesta estar enfadada contigo, pero esta te la guardo. No te hagas ilusiones. Me gustaría hablar pasando del juego… por una vez. ¿Te gusta mi vestido? Se lo he birlado a mi hermana. Tenía éste y otro rojo tipo bomba nuclear o algo así… Debí ponerme ese… Lo sé. He debido pasarme más o menos tres horas frente al espejo. ¡Pero ha merecido la pena, estoy guapa! Y espero gustarte, si no, te meto un tortazo. ¡Espera! Shhhh… ¿Por dónde iba? El problema es que si me dijeras “me encantas” no podría creérmelo. Julien, ya no sé cuándo es un juego y cuándo es verdad. Estoy perdida. ¡Espera, espera! No he terminado. Dime que me quieres. Dímelo porque yo jamás me atreveré a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego. Sálvame, te lo suplico” (‘Quiéreme si te atreves’).

Y también os dejo el tráiler de la película. Maravillosa :)

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12 comentarios »

  1. avatar Alexandra dice:

    Me ha gustado mucho tu publicación, la vida está llena de recuerdos, y a veces no somos capaces de mirar el lado bueno de las cosas. Gracias por recordármelo hoy :)

    • Gracias a ti por tomarte el tiempo de dejar un comentario que diga algo tan bonito. Si sólo ves lo malo, no avanzas. Tienes que ver lo bueno para coger fuerzas y poder hacer frente a todo lo que te pase. La vida es maravillosa, pero tienes que poner de tu parte, porque fácil no es. Un beso y mil gracias!!

  2. avatar Garbancito. dice:

    La vida está lleno de momentos,tanto buenos como malos. Los buenos merecen la pena recordarlos;los malos también. También para evitar volver a pisar la senda que conducía hasta esas situaciones feas y/o conflictivas. Una preciosa publicación y,respondiendo a tu pregunta final… ¡Ytq! Bikiños.PD: Ya lo decía los romanos…”tempus fugit,carpe diem”.

    • Gracias por tus palabras. Todas muy acertadas. Yo siempre digo que todo pasa por algo y que las cosas malas son experiencias. Cada uno elige cómo afrontarlas. Puedes hundirte o aprovecharlas como dices tú. A veces son un recordatorio de lo que no quieres volver a vivir. Veo que te atreves. Un Garbancito muy valiente :) Mil besos… A domani!

  3. avatar Tony Pola dice:

    Una de mis pelis favoritas…buen post

  4. avatar alguien con un niño dentro dice:

    Muy bueno pero que muy bueno y con un recuerdo increible de la infacia y de todaa esas cosas que haciamos y jugabamos y que jamas debemos perder. Que bonitos recuerdos… y que bien que de algo malo tus recuerdos sean positivos como las historias que te contaba la gente. Enhorabuena por el blog!!!!

  5. avatar Susana dice:

    Mi objetivo en la vida de unos años acá es “CAPAZ”, intentar ser capaz de ser feliz a pesar de todo. Lo que no me gusta, intento que no exista, los malos recuerdos intento borrarlos porque me da la gana… Me gustaría dentro de unos años mirar atrás y ver que he sido capaz de hacer de mi vida algo maravilloso, con sus piedras y sus grises, pero maravillosa al fin y al cabo.

    Un besín Ana

  6. avatar Josep ( CARDEDEU ) dice:

    Me gusta la Pregunta si la vida es un juego , creo que si porque hay los que salen ganando unos mas que otros . Luego estamos los que salimos perdiendo siempre unos mas que otros , algunos pierden hasta la vida . Cuando PIERDES el Trabajo Cuando un parado entra en una casa Los Amigos ,, Familiares y el Amor sale todo por la ventana para no volver nunca mas . Ho los parados siguen teniendo los mismos amigos de antes de hir al paro . LA Vida es un amargo juego en el que algunos no hemos sabido jugar bien y haora nos toca sufrir solos Los Parados y Perros son iguales a los dos nos abandonan y nadie quiere saber nada de nosotros .

  7. avatar almu dice:

    Hola Ana

    Cada vez que leo un post tuyo acabo llorando como una magdalena, es tan real todo lo que escribes, lo malo que no queremos darnos cuenta…. me encanta este, el de abajo, el de más abajo…. en especial el de MIedo…. tenemos tanto miedo a enamorarnos y que no haya montañas rusas, que acabamos haciendo cosas raras y estropeandolo… aunque si la otra persona tp ayuda mucho no es complicado que se estropee…… Estoy muy de acuerdo con lo de Anatomía de Grey…. yo soy fan absoluta y aún me quedan los 4 últimos capitulos poprque luego no se que voy a hacer, quizás nuevamente el miedo… no quiero que acabe porque me gusta tenerlos allí y oir sus consejos y moralejas.

    Ains…. leyendote me he vuelto a dar cuenta de lo torpe que soy esperando un pasado que no va a volver, y a un chico que le doy absolutamente igual… porque si un chico quiere verte o saber de ti hace que ocurra si.

    Perdón por la parrafada pero esque una vez que empiezo :)

    Muchas gracias por tus post! son increibles, igual que tu y las historias que cuentas.

    un beso grande y feliz verano

  8. avatar maria dice:

    Hola, muchas felicidades por el blog es muy bueno. Pero hace tiempo q no publicas nada nuevo. Espero que pronto escribas mas cosas. =)

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