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marzo, 2013

  1. Buscando el lado bueno de las cosas

    marzo 29, 2013 by Ana López Guzmán

    Hay personas que son especiales. Tienen magia a su alrededor y sólo su presencia te contagia de alegría y de otras cosas bonitas, como dirían las Supernenas. También hay quienes presumen de ser “diferentes”, pero están a años luz de serlo. El protagonista de ‘El lado bueno de las cosas’ (dirigida por David O. Russell, 2012) pertenece al primer grupo.

    Os pongo un poco en situación. Pat (Bradley Cooper, brillante) acaba de salir de una institución mental. ¿El motivo de su ingreso? Un trastorno bipolar que le fue diagnosticado tras agredir al amante de su mujer. Tras ocho meses de reflexión, Pat tiene una nueva forma de ver la vida: Excelsior, algo así como aspirar siempre a más y buscar el lado bueno de las cosas.

    Esta frase de la película lo resume bien: “¿Sabes que haré, papá? Voy a tomar toda esa negatividad y la usaré como combustible para encontrar el lado positivo”. Y así, casi sin querer, empieza a rehacer su vida y a trazar planes para recuperar a su mujer. Pero no contaba con conocer a Tiffany (Jennifer Lawrence, más brillante todavía, merecedora del Oscar que se llevó por este papel), otro bicho raro que tiene bastante con sus propios problemas mentales (aquí debo decir que los bichos raros son personas especiales; eso te ayudará a distinguirlos).

    Escena de 'El lado bueno de las cosas', con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper

    Escena de ‘El lado bueno de las cosas’, con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper

    David O. Russell, director y guionista del film, se basó en la novela ‘Un final feliz’ de Mathew Quick. ¿Qué por qué quiero hablaros de esta película? Porque tú también te mereces un final feliz. Ellos también se lo habían ganado a pulso. Llevaban una vida normal hasta que ciertos acontecimientos de los que no tienen la culpa la arruinaron por completo.

    En una escena de la película, Pat se enfada muchísimo tras leer el final de la novela ‘Adios a las armas’ de Ernest Hemingway. Irrumpe en la habitación de sus padres de madrugada y les grita: “¡Ya está el mundo lo suficientemente jodido como para darle a la gente historias que acaban mal!”. Estoy de acuerdo con él. Mi amigo Alberto dice que “somos guionistas de nuestra propia vida”. Yo creo que nos debemos ese final made in nosotros mismos.

    Otro de mis momentos favoritos de la película tiene lugar cuando el padre de Pat (Robert De Niro) le da este consejo: “Presta atención a las señales. Cuando la vida te brinda un momento como éste es un pecado no aprovecharlo. La vida te está retando justo ahora y justo aquí. Esa chica te ama, sabes que te quiere. Yo no sé si Nikki lo hizo, pero ella lo hace ahora. Te aviso, ¡no lo jodas!”.

     

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    Yo sé de uno al que su hermana le dijo: “Trata bien a esa chica”. A él le obsesionaba la idea de hacer daño a alguien que consideraba que no se lo merecía. De hecho, para él, esta persona siempre había sido especial. Entonces decidió hacer caso a su hermana y la trató bien: se alejó de su vida. Ella estuvo de acuerdo porque quería un final feliz que él no podía construir a su lado. Y es que “lo que hace daño a corto plazo, es bueno a largo plazo” (‘Anatomía de Grey’).

    La vida te pone trabas, sí, y cada uno tiene su manera de sobreponerse. Llámalo Excelsior o como más te guste. Cierra el WhatsApp, es el peor invento del mundo. Párate a pensar y retoma tu guión donde lo dejaste. Pregúntate si estás donde quieres estar y cómo has llegado hasta aquí. Deja de perder el tiempo y deja de entretenerte.

    Si quieres escribir un libro, empieza de una vez. Si siempre te gustó la fotografía, ¡cómprate una cámara! ¿Por qué dejarlo todo para más adelante? Vete a una granja de Suiza si es lo que quieres, pero hazlo. Y haz también caso a Pat: “Estoy convencido. Tienes que hacer todo lo que puedas y esforzarte al máximo. Y si mantienes el optimismo, siempre te queda el lado bueno de las cosas”.

    Y cuando estés bien o si ahora estás en ese momento en el que por fin has salido de tu bucle de autodestrucción, entonces visualízate como estabas antes. Esa imagen te recordará que no quieres volver a ese punto.

    Es hora de empezar a tomar decisiones y, como dice este vídeo (muy, muy recomendable): “Quienes se adaptan mejor, pueden evolucionar con los cambios. ¿Estás haciendo lo que te apasiona? ¡Pues empieza!”.

     

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    Dedico este post a Patri Espada, que me hizo reflexionar con uno de sus tuits. También al chico que hizo caso a su hermana, a la amiga que colgó el cartel de ‘Cerrado temporalmente’ en su WhatsApp, al chico que lo va a dejar todo por irse a esa granja (¡buen viaje, Ángel!), a la amiga que no volverá a vivir una historia que nunca debió protagonizar, a Eva F. (una persona muy especial que necesita encontrar su Excelsior para poder brillar con toda su intensidad, que es abrumadora), a mi compi-friend Jesús, por soportarme todos los días y regalarme la mejor terapia: la risa.

    Y para despedirme, os dejo una canción de Luis Ramiro. Se llama ‘Mariposas imposibles’ y pertenece a su último disco, ‘El monstruo del armario’. También os escribo la letra, que hace tiempo que no lo hago y esta canción merece la pena:

     

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    ‘MARIPOSAS IMPOSIBLES’ (LUIS RAMIRO)

    Ya lo sé, las cosas imposibles nunca salen bien

    Cuando era sólo un niño lo empecé a entender

    Esguinces en el alma y las rodillas de tanto correr detrás de mariposas imposibles

    Poniéndole a las nubes imperdibles

    Fabricando un cielo a mi medida en la pared

    Crecer es aprender a convivir con el miedo a envejecer

    Y sé que aunque por fuera todo cambie al final…

    Seguiremos siendo eternos, eternos, confía en que todo salga bien

    Seguiremos siendo eternos, eternos mientras moje la lluvia nuestra piel

    Seguiremos siendo eternos, eternos, eternos, mientras sigamos en pie

    Quisimos correr detrás de mariposas imposibles

    Igual que superhéroes invencibles

    Somos el reflejo de aquello que quisimos ser

    Y sé que aunque por fuera todo cambie al final

    Seguiremos siendo eternos, eternos, confía en que todo salga bien

    Seguiremos siendo eternos, eternos mientras moje la lluvia nuestra piel

    Seguiremos siendo eternos, eternos, eternos, mientras sigamos en pie

    No me voy a quedar en un banco a esperar la llegada de Dios ni mi Juicio Final

    Ni a que arda París, ni alguien para dormir

    Es mejor disfrutar solos la soledad

    Voy a guardar cada sello de todas las cartas que no escribiremos

    Voy a mandarlas al cielo, a enviar el mundo por correo

    Cuando llegue al buzón de tu casa, nunca tuerzas la cara ni preguntes qué pasa, no…

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo para que caces en sueños

    Son mariposas al vuelo

    Y si te quedas con ganas de más: @echalefantasia


  2. Miedo son sólo cinco letras

    marzo 13, 2013 by Ana López Guzmán

    Intento poner orden en mi mente para poder hacer una lista de todas las cosas de las que quiero hablaros. Han sido muchas las conversaciones que últimamente me han hecho ir recopilando ideas, sensaciones y conclusiones que ahora necesito compartir contigo.

    Cuando sales del trabajo un poco bloqueado mentalmente y vas a marchas forzadas arrastrando tus pies hacia la boca de metro más cercana, sólo hay algo que puede aligerar tus pasos: hacerlo en compañía. Entonces fue cuando mi compi me dijo: “¿Tú crees que el amor hay que buscarlo o que te busca él a ti?”.

    Vaya… Creo que mi respuesta sonó bastante más convincente de lo que yo tengo interiorizado sobre el tema, pero eso no significa que no haya dado miles de vueltas al asunto. Le dije que mi experiencia me había demostrado que cuando más tranquilo estás y aprendes a quererte y a valorar el tiempo que pasas contigo mismo, es cuando atraes a alguien que está en la misma frecuencia. Básicamente mi mensaje era: si te quieres, te querrán. Nada que no sepas, y ya sabes por dónde empezar…

    Entonces me dijo que eso era algo muy difícil de hacer. Y ese mismo día, al llegar a casa, una lectora del blog que se ha transformado ya en una amiga, me contó lo mucho que a ella le había costado llegar al punto donde estaba ahora. Pero lo decía feliz. ¡Sonaba tan sincero! Y es que creo que cuando por fin te quieres de verdad es cuando sientes esa felicidad que te empuja a comerte el mundo entero.

    Ellen Pompeo y Patrick Dempsey en una escena de 'Anatomía de Grey' (ABC/SCOTT GARFIELD)

    Ellen Pompeo y Patrick Dempsey en una escena de ‘Anatomía de Grey’ (ABC/SCOTT GARFIELD)

    Ayer vi cuatro episodios seguidos de ‘Anatomía de Grey’ (los martes en @divinity_es). Como veis, iba con retraso, pero me encantan esas noches en las que vas encadenando un episodio con otro sin importarte la hora que es. Veía a Meredith (Ellen Pompeo) y a Dereck (Patrick Dempsey) y pensaba en lo bien que estaban ahora, pero lo mucho que les había costado llegar a ese punto, prácticamente por culpa de Meredith que tenía un miedo enorme a enamorarse (entre otras cosas).

    Hoy leí en Internet que el miedo son sólo cinco letras. Nada más. Entonces, ¿por qué te hace dar vueltas en la cama? ¿Por qué te tiene durante días el corazón encogido? ¿Por qué te cierra el estómago o todo lo contrario? ¿Por qué sientes un alivio tan inmenso cuando desaparece? Y lo peor… ¿Por qué a veces lo necesitamos?

    Creo que el miedo nos mantiene en alerta. Es el que te dice: “Oye, no te relajes… Mira a ver si estás seguro de que quieres hacer eso… ¿Estás convencido de que esa persona no te importa?”. Ese es el miedo con el que hay trabajar. Ya sabes, el que te da dos buenas tortas y te devuelve a la realidad. No tengas miedo al miedo. En el fondo te está haciendo un favor.

    Si hay algo que me gusta de ‘Anatomía de Grey’ es la voz en off de Meredith al final de cada episodio. No hay día que no te deje pensando en algo. Pero la serie está cargada de mensajes y consejos. Uno de los que rescaté fue este: “Dudar demasiado es un problema; dudar un poco es sólo un ejercicio de inteligencia”. ¿Alguien en contra? Lo dudo. Dudar es sano. Es necesario.

    Pero, ¿qué ocurre cuando se empeñan en meterte miedo? Si alguien no para de advertirte sobre lo malo que sería que te engancharas a él/ella, entonces párate a pensar que igual tiene razón. A menudo ignoramos las señales (conscientemente aunque no lo creas, ojo). Pero es que cuando te las ponen delante cada día, sería un suicidio no hacer caso.

    Te paras a pensar y dices: con lo fácil que puede ser todo. Con lo bonito que es estar cenando, viendo una peli, yéndote a dormir y sentir que alguien respira a tu lado y que ese alguien está tranquilo porque tú estás ahí… ¿Quién iba a querer estropear todo eso? ¿El miedo? ¿Miedo a qué? ¿A vivir sin montañas rusas? ¿Quién quiere adrenalina cuando se puede vivir tranquilo y feliz? Supongo que es más complicado de lo que parece. A Meredith le costó aprender esa lección y ahora si su cuerpo dice corre, no huye, corre en el sentido adecuado, allá donde se siente más segura.

    En otra escena de la serie, Arizona le cuenta a Torres que ha tenido un incidente con su pierna ortopédica (la serie es muy dramática, lo sé, pero merece la pena verla, os lo aseguro). La primera reacción de Torres es asustarse, pero Arizona por primera vez parece tranquila:

    -         Me caí.

    -         ¡¿Y qué pasó?!

    -         Me levanté.

    De eso se trata. De seguir levantándote. De plantarte cuando no estás donde quieres estar y seguir adelante. Hace poco alguien también me escribió para decirme que si siempre hablaba de levantarme era porque muchas veces me había caído. Pues sí, pero no tiene sentido que te anime a quedarte ahí, regodeándote en tu sufrimiento. Eso sólo serviría para perder el tiempo, que es algo muy valioso: “Disfruta de la vida porque nunca sabes cuándo te van a dar la mala noticia”, terminaba otro episodio.

    Creo que todo es mucho más sencillo. Si estás bien, no te salgas de la línea. No hagas cosas raras. Sí, he dicho “cosas raras”. Cada uno que lo interprete como quiera. Valora lo que es importante para el otro, porque así podrás disfrutarlo en compañía. Y si estás en casa, no pienses cosas como: “Qué rollo, qué hago, estoy solo”. ¡Con la de cosas que hay por hacer! Yo misma haría los días más largos si pudiera… Pero para eso tienes que quitarte ese miedo de encima. Sentirte libre. Y cuando te quieras, te querrán tanto como tú, o casi.

    PD. Este post se lo dedico a mi Tía Mari, fan del blog y a los casi 360 que me seguís ya en Facebook y en Twitter (@echalefantasia). ¡¡Gracias!!


  3. Todos somos como Jenny Lee

    marzo 8, 2013 by Ana López Guzmán

    Cuando llegas nuevo a un sitio siempre es difícil arrancar. El mundo te parece un lugar desconocido. Es como si todos tuvieran muy claro dónde van y sólo tú fueras caminando asustado, intentando avanzar sin tener muy claro dónde te llevan tus pasos.

    Yo he tenido esa sensación muchas veces cuando viajaba sola por trabajo al extranjero o cuando comenzaba en una empresa nueva. Parece que todo el mundo llevara allí toda la vida (puede que así sea), así que tú tienes que ponerte las pilas, conocer a los compañeros, dominar en poco tiempo tu nuevo empleo… Resulta emocionante, ¿no crees?

    Hoy tuve la suerte de visitar la sede de Telecinco donde estuve trabajado hace ya bastante tiempo. Era como volver a casa. Algunas cosas habían cambiado, pero en parte tenía la sensación de no haberme ido nunca de allí. Dicen que es mejor no volver allá donde fuiste feliz, pero en este caso no me arrepiento para nada.

    Una vez allí, asistí al visionado de los dos primeros capítulos de la serie ‘Llama a la comadrona’ (estreno el domingo). Poco tardamos los bloggeros invitados en crear el hashtag en Twitter #LlamaALaComadrona, un éxito de la BBC inspirado en las memorias de Jennifer Worth.

    'Llama a la comadrona'

    ‘Llama a la comadrona’

    Cuando Jenny Lee (Jessica Raine) llega al East End de principios de los años 50, se da cuenta de lo equivocada que estaba respecto a la vida. Pasa de vivir en una familia acomodada en París al barrio más deprimente de Londres, donde se entrega en cuerpo y alma a salvar la vida de muchas mujeres y bebés que intentan llegar a este mundo en las condiciones más lamentables.

    Entonces ves estas cosas y piensas que realmente ocurrían y que, lamentablemente, siguen ocurriendo. Te sientes fatal. Piensas cómo alguien puede dar a luz a un niño en unas condiciones tan pobres. Se te encoge el corazón. Te paras a valorar lo que tienes y a dar gracias por esas cosas que muchas veces se te olvidan. Es una de esas series que te tocan la fibra y quieres saber más.

    Cuando Jenny Lee llega al convento Nonnatus House, donde empieza a trabajar como comadrona, siente esa sensación de la que hablaba antes. Es como si fuera la única pieza del rompecabezas que no encaja, pero se hace fuerte. Es una heroína, como ella misma dice de sus compañeras de profesión en la serie.

    Los cambios son estimulantes y creo que te obligan a sacar lo mejor de ti mismo. Pones todo tu empeño en encajar, en aprender, en sentir que perteneces a algo (al menos así me siento yo). Otros cambios nos dan miedo porque siempre “asusta” salir de tu círculo de seguridad, pero si no arriesgas puede que no pierdas, pero seguro que no ganarás nada.

    Y en ese ir y venir te vas cruzando con gente. Hablas con ellos, te implicas en sus vidas y ellos en la tuya. Compartes sentimientos, pensamientos, sensaciones… Y un día te das cuenta de que hay quien tiene más miedo que tú. Mal de muchos… Ya se sabe, pero en parte alivia saber que hasta quien parece más fuerte tiene sus debilidades.

    Creo que uno de los miedos más poderosos es el miedo a querer a alguien. ¿Sorprendido? Digo poderoso porque es uno de los más extendidos. Si lo piensas fríamente es absurdo porque, ¿qué hay de malo en amar o ser amado? Sin embargo no veo más que corazas a mi alrededor y eso me provoca mucha tristeza. Pero como le decía a una de las lectoras del blog el otro día, todas las murallas se pueden romper… Si tú quieres.

    No hay fórmulas mágicas. Pienso que la clave es no meterte presión, darte tu tiempo. La vida es un continuo cambio y estás preparado para todo, aunque creas que no. Otra cosa es que ese cambio no te guste, pero si te sientes bien es mejor olvidarte del miedo, dejarte llevar y pensar lo menos posible.

    Hay muchas Jenny Lee en la vida. Muchas heroínas y muchos héroes. Tienes la capacidad de reinventarte. Tómatelo como un reto, como un juego. Míralo siempre desde todas las perspectivas. No hay nadie demasiado bueno para ti, ni tampoco demasiado malo. Da oportunidades. Más de una vez te sorprenderás. Estoy segura.

    Dedico este post a mis ex compañeras de prensa de Telecinco. A los cracks de #BirraSeries. Gracias a Paolo Vasile por habernos concedido su tiempo y atención. Y cómo no, a todos los bloggers. También a Arantxa, que fue mi compi de batallas, y a Jesús y los chicos de ‘Ana Rosa’.


  4. Espejo, espejito mágico…

    marzo 5, 2013 by Ana López Guzmán

    Hace mucho, mucho tiempo (bueno, no tanto), había una niña que no se podía dormir (yo). Su hermana cogió un libro grande de la estantería de los cuentos y dijo en voz alta: “Hoy te leeré la historia de Blancanieves”.

    Lo que ella no sabía es que yo me había aprendido ese cuento de memoria, así que cuando decidió inventarse una historia sobre la marcha, yo dejé que ella siguiera para comprobar su capacidad creativa. Creo que lo que realmente pensé fue: “Esta tía me está tomando el pelo, ¡se está inventando el cuento! Pero su versión me gusta más”. Supongo que simplemente por el hecho de que fuera suya.

    Maribel Verdú en 'Blancanieves' (Pablo Berger)

    Maribel Verdú en ‘Blancanieves’ (Pablo Berger)

    No sé en qué momento a Pablo Berger se le presentaría la idea de hacer una versión tan a la española del mismo cuento. Vamos, que su Blancanieves se llama Carmencita, tiene de mascota al gallo Pepe y lleva sangre torera en sus venas. La versión de mi hermana era menos radical. Siempre digo aquello de “No me cuentes películas”, pero sí historias. ¡Las que quieras!

    Y precisamente de historias iba hablando con Elo camino al cine, para la reentré de la Blancanieves de Berger. Y es que una peli que se ha llevado 10 Goyas merece ser vista. Y encima muda. ¡Ole! Es de esas veces que dices: “Me quito el sombrero”, expresión que, por cierto, mi amiga odia (sorry).

    No te voy a destripar nada, pero sí te pongo en situación: la pobre Carmencita vive una infancia atormentada por una madrastra mala, mala: Encarna (Maribel Verdú). Tras algún que otro traspié, la joven termina rehaciendo su vida con una troupe de enanos toreros en la España de los años 20. No te lo esperabas, ¿verdad? Yo tampoco.

    La Blancanieves animada que todos conocemos fue el primer largo de Disney, allá por 1937. Una obra maestra, por supuesto, ya que entonces todo era “hecho a mano”. Yo creo que siempre fui más de ‘La bella durmiente’. Ambas se quedaban fritas y necesitaban un beso para despertar. Hoy en día las princesas necesitamos más bien un jarro de agua fría, pero a la larga te quedas con Brave, Mulan, Ariel o Rapunzel, que tienen un par y desafían a quien se ponga delante por cumplir un sueño.

    Kristen Stewart en la piel de Blancanieves

    Kristen Stewart en la piel de Blancanieves

    Esta es un poco la línea que defendía ‘Blancanieves y la leyenda del Cazador’ (2012, Rupert Sanders), con una valiente Kristen Stewart en la piel de la heroína de esta adaptación. Ella está guapísima (de la interpretación, nada que no hubiéramos visto antes), pero seguía arrastrando ese aire apesadumbrado que se labró durante toda la saga ‘Crepúsculo’. Siempre he pensado que Stewart es un poco la versión femenina de Edward Furlong (‘Terminator 2’, ‘American History X’), pero menos rebelde por mucho que se ponga vestidos de gala con Converse.

    Lo mejor de esta versión era ver a la que realmente tiene una cara dulce, Charlize Theron, muy, pero que muy cabreada. Pero fíjate si cambia la historia, que aquí no hay un beso de película (al menos no lo que yo esperaba). Son ganas de cargarse el cuento, pero me gustó que se diera tanta importancia al cazador (Chris Hemsworth), aunque no tuviera derecho a un nombre salvo ese, ‘Cazador’.

    Respecto a la versión protagonizada por Lily Collins y Julia Roberts también en 2012 (‘Mirror, Mirror’, de Tarsem Singh) no puedo hablar mucho porque no la he visto, pero digo yo que si no ha habido tiempo para hacer ‘remakes’ de Blancanieves, ¿cómo es que se han puesto de acuerdo todos en el mismo año?

    Lili Collins en 'Mirror, mirror'

    Lili Collins en ‘Mirror, mirror’

    Pero volvamos al día B (de Blancanieves, claro). Cuando llegamos a la sala estaba hasta arriba y tuvimos que verla casi en primera fila y para más inri, de lado (también me pasó con ‘Django desencadenado’, a ver si empiezo a llegar antes al cine). En la entrada nos habían dado un pañuelo blanco y una tarjeta que decía: “Disfruta del cuento como nunca te lo habían contado… Y después, cuando termine la película, agita el pañuelo si te ha gustado”. Si lo hacías, algo mágico pasaría: un sueño se cumpliría. Entonces ella me preguntó:

    - Y a ti, ¿qué te gustaría que ocurriera?

    Buena pregunta. Si realmente los sueños de toda la gente que estaba en la sala se hubieran materializado en ese momento hubiera sido una auténtica locura. Creo que ese día mi sueño era verla feliz.

    Hace poco leí en Twitter que como el cine siguiera trabajando tanto el realismo, iban a terminar inventando el teatro. Pues bien, cuando dos de los personajes de la película “salen” de la pantalla yo desde luego no pienso quejarme. Y si puedo hacerme una foto con ellos, con mi amiga y con un Goya, mejor que mejor.

    En la reentré de 'Blancanieves'

    En la reentré de ‘Blancanieves’

    Dedico este post a todas las princesas que se arman de valor y son capaces de reescribir su historia. A las que no pierden la esperanza y luchan. A las que siguen mirando al cielo y pidiendo a las estrellas que alguien llene su vida de amor. A las que no necesitan príncipes porque ellas solas ya son pura magia. A las que se merecen ser tratadas como reinas. Y en especial a Elo, por compartir conmigo lo que ahora llamaríamos #momentosinolvidables. Esta, amigos míos, es para mí la verdadera magia del cine.


  5. Camarero, una de MeMe

    marzo 1, 2013 by Ana López Guzmán

    Yo pensaba que esto del MeMe se había extinguido, pero mi amiga la periodista Arantxa Naranjo no deja de sorprenderme y me ha hecho ganadora de un Liebster Blog Award. Ale, ya he puesto mi medallita. Ahora toca responder a algunas preguntas.

    Era la época de LaotracaradeBarbie (de Susana), y otros grandes bloggers a los que seguí mucho tiempo (Meguxxx o Sergio G.), ¡qué tiempos aquellos! Mi amiga Isa (alias F, de Faith) fue la que me introdujo en el maravilloso mundo de los blogs, allá por el 2004. No ha llovido ni ná…

    Y recuerdo aquella época de la Uni, cuando David, Isa y yo nos quedábamos trasteando en la sala de redacción de la Carlos III, mientras Medea y Marta me reñían por no irme a la cafetería. Y es que cuando algo engancha, engancha.

    Liebster Blog Award

    Y aquí estoy, tanto tiempo después, con esta medatilla, y me dicen que tengo que contar 11 cosas sobre mí, contestar a un cuestionario que me ha enviado mi nominadora y proponer otros blogs que yo considere merecedores de este premio y que tienen que hacer lo mismo que estoy haciendo yo. ¿Preparados? ¿Listos? ¡¡¡Ya!!!

    ¿Qué cómo soy? ¿En 11 palabras?

    Pequeñita, tímida, charlatana, adicta al chocolate, fóbica a los insectos, tengo miedo al miedo, si no escribo me apago y hago fotos sin parar, adicta a las buenas compañías, fiel a mi gente y enamorada (del amor, del cine, de Instagram, de Photoshop, de mi Nikon…) y de ti, que lees esto.

    ¿Cuál es tu prenda de vestir favorita?

    Últimamente mis sneakers marrones… ¡¡Son tan cómodas!! Ahora entiendo a Sara Carbonero o Paula Echevarría…

    Si tuvieras que escoger un color sería…

    Para vestir, el negro. Para la vida, el azul. Me encanta que la gente desee conocer estas cosas tan fascinantes sobre mí… ¿Nada de cómo cambiar el mundo? ¿En serio?

    La última película que has visto en el cine y con la que has llorado es…

    Ayer vi ‘Blancanieves’, me gustó muchísimo, pero no lloré, aunque con la escena del pobre Pepe lo pasé realmente mal…

    ¿Perfume o aroma que mas te gusta?

    Mis fieles son Narciso Rodriguez for her, Chlóe y Happy de Clinique, pero donde esté el olor del césped húmedo… Ayyyy… También me encanta cómo huele la leche caliente, pero nunca me la tomaría sola.

    ¿Qué les pides a tus amigos?

    ¿RT en Twitter? ¿Comentarios en el blog? ¿Que se hagan fans de este Blog? Sí, eso también, pero les pido que sigan queriéndome como lo han hecho hasta ahora: sin pedir nada a cambio, aceptando mi forma de ser y sabiendo que les querré siempre. Su sinceridad y su apoyo incondicional me da mucha seguridad y saben que yo haría lo mismo por ellos. Os quiero. 

    ¿Cuáles son tus hobbies?

    Lo que más me gusta es pasar tiempo con los míos. Las escapadas a Gandía o a cualquier lugar del mundo. Mi gran pasión es viajar, pero estoy canina. No puedo vivir sin escribir ni hacer fotos. Y siempre, siempre, siempre que puedo voy al cine. 

    ¿Producto de maquillaje favorito?

    Me encantan los pintauñas rojo sangre y no puedo pasar sin rímel, kohl negro ni colorete. ¿Quién ha elegido estas preguntas? 

    ¿Accesorio de vestir preferido?

    Me encantan los gorritos y sombreros, las pulseras, los brazaletes y últimamente también los collares. Para los pendientes soy más vaga.

    ¿Falda o pantalón? 

    Pantalón el 90 por ciento de las veces, pero en todas sus variantes: shorts, vaqueros, pitillos, rectos, baggies… Las faldas me encantan, pero las reservo para los fines de semana.

    ¿Qué blog te inspira?

    Me inspiran muchos blogs. Sería difícil decantarme por uno solo. Hubo uno, el de Meguxxx, que fue mi favorito. Jamás he estado tan enganchada a las palabras de nadie. 

     

    Y mis nominados son… (redoble de tambores):

    María D. Valderrama, por Jackie Gloves

    María Huete Guzmán, por La piel que habitas

    Eduardo Prádanos, por El blog de Eduardo Prádanos

     Gracias a todos los que empezasteis con mi primer blog, echalefantasia (en blogdrive). Ahora podéis seguirme en http://blogs.revistacuore.com/peliculista/ o  Twitter (@echalefantasia). Pasarán los años, pero seguiremos siendo los mismos :)

    ¡¡¡FELIZ DÍA A TODOS!!!


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