RSS Feed

diciembre, 2012

  1. Si crees y quieres, entonces puedes

    diciembre 30, 2012 by Ana López Guzmán

    Cuando era pequeña me tocó con la revista SuperPop una tarjeta para tomar decisiones. Tenías que poner el dedo encima y, según el color que te saliese, el consejo era uno u otro. El caso es que a mí siempre me decía lo mismo: “Ideal, ¡lánzate!”. Creo que en parte eso era positivo porque me animaba a hacer cosas. Además, si salía mal, siempre podía culpar a la tarjeta.

    Tom Hanks en una escena de la película 'Big' (1988)

    Tom Hanks en una escena de la película ‘Big’ (1988)

    Algo parecido le ocurría a Tom Hanks en ‘Big’ (Penny Marshall, 1988) con su bola de ‘El ocho’. Esa que según la agitas te da también un consejo. Para la suerte del protagonista, el resultado no siempre era el mismo. Creo que con cosas como éstas te ayudas a ti mismo a justificar las decisiones que ya has tomado, pero… ¿A quién no le viene mal un refuerzo positivo?

    El caso es que el año pasado estaba trabajando con mi prima en Brighton y me acerqué un día a su mesa para charlar con ella. Entonces vi que tenía una bola de ‘El ocho’ exactamente igual que la de ‘Big’. Quise saber cómo la había conseguido, pero para mi desgracia se la había regalado su amigo invisible. ¿Cómo iba a enterarme de cómo hacerme con una?

    –         Pregúntale al italiano.

    –         ¿Te la ha regalado él?

    –         Bueno, cuando abrí el regalo no paraba de preguntar si me había gustado…

    –         Me temo que tu amigo invisible es bastante visible…

    El caso es que moví cielo y tierra para descubrir que vendían la bola en Amazon. Imaginaos. Toda mi vida mirando en cada tienda, preguntando a la gente… Y no se me había ocurrido mirar en Internet. O supongo que hacerlo hubiera hecho que se perdiera parte del encanto de encontrar algo que llevaba tanto tiempo esperando. Os aseguro que el día que la recibí fue uno de los que he vivido con mayor ilusión.

    Supongo que es lo que ocurre cuando deseas algo con muchísima fuerza. Cuando estás seguro de que va a llegar. El problema es que hay cosas que nunca sabes si pasarán y por el camino te entretienes. Lo mejor es no perder el tiempo porque al fin y al cabo sólo tenemos una vida.

    Ahora ya tengo mi bola. Simplemente me gusta hacer preguntas sin demasiada trascendencia, agitarla y ver lo que sale porque tiene el don de decirme siempre que haga lo contrario a lo que quiero hacer. Tal vez debería empezar a hacer caso a ese cacharrito… Y es que tengo la sensación de que por más que llegue puntual a todas mis citas, siempre llego tarde a las más importantes.

    Al final todo es elegir un camino, coger carrerilla y seguir adelante. Lo mejor es no plantearte si estás haciendo lo correcto. No dudar. Y eso es algo que he aprendido últimamente de algunas personas que ven la luz y la siguen firmemente. No hay vuelta atrás.

    A mí me cuesta ser así, pero también me cuesta mucho pasar del todo al nada. Si lo doy todo, lo doy con todas las consecuencias. Y no me importa equivocarme, porque forma parte de la vida. Entonces un día cancelas todas tus citas. Pones tu vida del revés. Te llevas la contraria, sólo por intentar algo diferente. Porque piensas que tal vez así aciertes.

    Te encuentras con unas escaleras y decides subir. No te cansas porque tienes la motivación de descubrir qué encontrarás al final. Y ahí está. Todo es paz y tranquilidad. Te animas a disfrutar del paisaje. Tocas lo que te encuentras. Quieres sentirlo. Estás decidiendo vivir.

    Y pasas allí un tiempo. Te pierdes porque quieres hacerlo. Darías lo que fuera porque nadie te encontrase. Entonces caes en un sueño muy profundo. Has colmado tus ansias de conocimiento. Has resuelto tus dudas y ahora lo ves todo un poquito más claro. Te has ganado ese descanso. ¡Lo necesitabas tanto!

    Pero nadie puede permanecer allí eternamente. La vida continúa abajo, pero tú quieres quedarte. O tal vez no. Tal vez sea mejor seguir con tu decisión. ¡Somos tan cabezotas! Y en vez de coger las escaleras, tomas la vía rápida, y de un salto vuelves al punto donde lo dejaste.

    Ahora todo es distinto porque tienes un nuevo recuerdo. Sigues adelante, pero teniendo en mente que hay un lugar donde uno puede sentirse vivo. El lugar de la luz. Es un sitio donde no existía el miedo. Donde podías relajarte sin pararte a pensar.

    Sería absurdo cerrar esa puerta. La vida no se acaba donde empieza una nueva. Sólo son caminos diferentes. Y es bueno saber que siempre hay vías alternativas. E incluso si lo necesitas, un camino de vuelta.

    Estoy en mi jardín y me veo reflejada en el agua. Juego con ella con los dedos. Hago dibujos. Está fría, pero eso me gusta. He decidido quedarme ahí un poco más. Es pronto para volver a mi punto. Quiero seguir sintiendo esa tranquilidad y que nadie me baje de golpe y porrazo. No valgo para eso. Nunca me gustaron demasiado los cambios.

    Me seguiré preguntando si tú que me lees también querrás pasarte por aquí. Escuchar las cosas que digo. Pararte a pensar en lo que te cuento cuando abro la boca y no puedo callar. Si escucharás tu melodía, tu banda sonora. Si te perderás en los folios de una historia mágica o si te dormirás viendo tu película favorita.

    Dustin Hoffman en 'Hook' (1991)

    Dustin Hoffman en ‘Hook’ (1991)

    No hay caminos equivocados ni decisiones incorrectas porque hay puertas que no se cierran ni momentos que nunca olvidaremos. Son los que nos hacen fuertes. Son los que te dan alas. Da palmadas fuertes, como decían en ‘Hook’ (Steven Spielberg, 1991). Si crees, entonces puedes.

    PD. Dedico esta canción de Luis Ramiro a todos los que estáis empezando de cero. Ese amor sin estrenar puedes ser tú mismo. Párate a pensar en ello ;)

    Un amor sin estrenar (Luis Ramiro)

    Ahora que te vas y estoy por fin soltero lo voy a celebrar
    me visto de guerrero, primero iré a cenar
    Apunte, camarero, de entrantes me da igual
    de postre quiero el mundo entero
    Te vas y te juro que no estoy tan mal
    aunque quizás, si digo la verdad,
    tendría que afrontar al triste evidencia
    y decir que nuestros cuerpos encajaban igual
    que dos piezas de Tetris lanzadas al azar
    entre millones de seres de toda la ciudad
    Pero es el momento de empezarte a olvidar…

    Y quiero caminar sonriendo entre la gente,
    basta de llorar, de arreglar cuentas pendientes,
    Lo hecho, hecho está
    Me merezco un amor sin estrenar…

    Ahora que te vas y estoy por fin soltero
    me voy a concentrar, mejor me desconecto,
    Me empeño en escalar el muro de tu Facebook
    No voy a estrellarme en el abismo de los celos
    Venga, ya está, hoy quemaré los bares,
    hoy voy a disparar frases antitanque
    Tengo que ligar para que te me pases,
    bórrate de mi mente con una chica puente
    Es el momento de empezarte a olvidar…

    Y quiero caminar sonriendo entre la gente,
    basta de llorar, de arreglar cuentas pendientes,
    lo hecho, hecho está, me merezco un amor sin estrenar

    Ya me he dado cuenta de que el tiempo no para
    y hay que subirse en marcha en el primer vagón
    ya me he dado cuenta de que el tiempo no regresa, corazón

    Y quiero caminar sonriendo entre la gente,
    Basta de llorar, de arreglar cuentas pendientes,
    lo hecho, hecho está, me merezco un amor sin estrenar…

    Sin estrenar…

    Imagen de previsualización de YouTube


  2. Siempre tendremos Madrid

    diciembre 25, 2012 by Ana López Guzmán

    ¿Sabes ese momento de la película en el que alguno de los protagonistas está haciendo algo realmente estúpido y no puedes hacer nada por evitarlo? Gritas a la tele y dices: “¿Pero qué haces? ¡Vuelve!”. Entonces ocurren una serie de cosas que hacen que todo sea mucho más complicado de lo que en realidad debería ser. Después llega el final. A veces nos deja con un sabor agridulce. Otras nos decepciona de forma indescriptible. Y otras te quedas sonriendo con cara de tonto y pensando: “Me la pondría otra vez desde el principio”.

    Eso me pasa a mí con ‘Casablanca’ (Michael Curtiz, 1942). Dos personas que se conocen en una situación poco convencional. Lo poco que saben el uno del otro les gusta lo suficiente como para seguir adelante “sin preguntas”. Viven su historia ajenos a lo que les rodea: “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”. Supongo que es cierto aquello de que nadie elige a quién quiere. El amor no entiende de razones.

    En ocasiones lo que ocurre es que no se dan las circunstancias más idóneas. Se trata de personas que vienen de mundos muy distintos, como les ocurría a Baby y Johnny en ‘Dirty Dancing’ (1987, Emile Ardolino). Pero tanto él como Rick en ‘Casablanca’ dan esa imagen de seguridad y protección que hacen que no tengas miedo a nada. Pero, ¿quién no tiene miedo alguna vez? Incluso a ellos les pasó:

    Johnny – ¡Creo que no te asusta nada!

    Baby – ¿A mí? ¡A mí me da miedo todo! Me da miedo lo que vi. Me da miedo lo que hice. Quién soy Y especialmente tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo…

    Johnny y Baby en 'Dirty Dancing'

    Johnny y Baby en ‘Dirty Dancing’

    Dicen que “decisión tomada, decisión acertada”, pero a veces cuesta mucho dar ese paso. Preguntas a unos y a otros. Abres debates. Pides opiniones que no siempre estás dispuesto a aceptar. Al final los consejos te resbalan porque sabes de sobra qué es lo que quieres hacer. Lo único que esperas es que refuercen tu decisión, aunque no todo el mundo piense lo mismo que tú. Pues eso… Que cuando haces “demasiadas preguntas” corres el riesgo de recibir “demasiadas respuestas”.

    Yo siempre digo que hay cosas que es mejor no saber, pero ahora me doy cuenta de que no siempre es bueno. Al final es necesario saciar tu hambre de respuestas porque un buen día te das cuenta de que no conoces a alguien de quien creías saberlo todo. Pensabas que era de una forma y descubres que estabas claramente equivocado. Hay veces que incluso te pasa contigo mismo. Crees que sabrás cómo actuar en cada situación, pero te sorprendes dándote un golpe de realidad y de pronto cada cosa se pone en su sitio. Las piezas encajan. Meditas con una sonrisa. Meditas con el alma… Y te sientes bien. Despiertas con una sonrisa, pero esos batacazos eran necesarios.

    ¿Por qué es tan difícil? Supongo que en el fondo no lo es tanto, pero nos gusta complicar las cosas, sea de forma consciente o no. Y un buen día ves un gesto amable con sabor a chocolate o alguien que mete la pata y coge un tren para rectificar porque dicen que nunca es demasiado tarde… “Tienes que coger ese avión o te arrepentirás. Quizá hoy no, ni mañana tampoco, pero pronto y para el resto de tu vida”.

    Imagen de previsualización de YouTube
    Y es que las despedidas son muy duras y cada vez nos cuestan más. Es más fácil coger nuestras cosas y marcharnos sin mirar atrás. Sin preguntarte si te has equivocado. Pero siempre es reconfortante saber que tienes apoyo. Que habrá alguien esperándote por si decides cambiar de opinión. Y si no es así, recarga tu maleta de recuerdos: “Siempre tendremos París”.

    A veces esos recuerdos se tiñen borrosos. Se te vienen a la mente cosas que ocurrieron hace lo que ahora parecen siglos. Y aparecen otros nuevos. Momentos de confesiones y un montón de puntos suspensivos. Y es que el punto final se pone cuando todo está claro. Hay personas que son luces blancas y personas que tienen un halo gris, esperando a ser desempolvados para volver a resplandecer. La vida es así y te va disponiendo a personas mágicas por el camino que lo único que quieren es sacarte una sonrisa.

    Cometemos locuras. Especialmente por amor. En ‘Una proposición indecente’ (Adrian Lyne, 1993), Diana y David llegaban a un trato con ‘el diablo’. Algo que se suponía que iba a ser la solución a sus problemas abre una caja de Pandora que cuesta mucho volver a cerrar.  “Creí que éramos invencibles. Ahora sé que las cosas que hacemos a la gente que amamos no se olvidan y para seguir juntos, no hay que olvidar, sino perdonar”, decía David. Pero nos cuesta tanto… Y al final de la película te muestras un poco escéptico. Al menos yo no terminaba de creérmelo. Supongo que todo es cuestión de tiempo.

    Y un buen día estás sentado pensando en tus cosas, enlazando una idea con otra. Entonces alguien se acerca y te dice: “¡Un penique por tus pensamientos!”. Otra gran frase de Ilsa… Y empiezas a hablar. Lo haces sin parar. Pero no a todo el mundo le molesta que hagas eso. Hay quien piensa que todas esas cosas que te estabas comiendo son interesantes. Que tienes una  curiosa forma de relatar las cosas.

    Es Navidad. Corre, escribe tu carta de Reyes, que aún estás a tiempo. Yo ya escribí la mía. Así como la lista de objetivos para el año que viene.

    - ¿Qué quieres ser de mayor?

    - Feliz.

    Y esto no es de ninguna película… Hoy he dicho a Elo que sé que este año será mejor. Al fin y al cabo, prefiero afrontar la vida con una actitud positiva. Todo lo que proyectas te será devuelto porque “la vida es así de caprichosa”.

    Rick e Ilsa en 'Casablanca' (1942)

    Rick e Ilsa en ‘Casablanca’ (1942)

    Entonces, ¿qué pasa con el miedo? ¿Con el vértigo? Pues… Yo creo que somos humanos. Que aunque vayamos de duros todos tenemos dudas. Lo mejor es mirar hacia adelante. Mirar al pasado no tiene ningún sentido. Lo único que hace es generarnos más miedos. “Poco a poco”, “despacito y con buena letra”… O, como aquella canción que ella no termina de entender, la que hablaba de comparaciones, es mejor darse cuenta de que tú no te pareces a nadie. Eres único. Ya sabes lo que digo siempre: el amor más grande y puro es el que debes tener hacia ti mismo. Ese es el verdadero principio de la historia más pura que podrás contar jamás.

    -¿Dónde estabas esta mañana?

    - No recuerdo, hace demasiado tiempo de eso.

    – ¿Qué harás esta noche?

    – Nunca hago planes con tanta antelación.

    ¿O acaso nunca te ha pasado que las mejores noches son aquellas en las que no habías planeado nada? ¿Quién sabe cuándo puede ocurrir algo inesperado? Son esos finales que te sorprenden. Los que te hacen aplaudir cuando termina la película. Los que hacen que te plantees qué pasó después…

    Sin preguntas ni despedidas. Eres capaz de eso y mucho más. Una foto en blanco y negro. Un texto de su puño y letra… And so much more… Buenas noches y buena suerte. Creo que sin duda este es el comienzo de una gran amistad… Puntos suspensivos…


© Zoom Ediciones, S. L. | Todos los derechos reservados