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julio, 2012

  1. Tardes negras, días rojos

    julio 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Cuando estamos mal no siempre queremos hablar de ello. Muchas no es una cuestión de querer, sino de poder. Tenemos tanto dolor dentro que no nos permite pronunciar palabra y sólo queremos estar solos. En esos momentos es cuando de alguna manera hay personas que nos hacen saber que están ahí y que seguirán estando cuando estemos preparados para soltarlo.

    ¿Qué te pasa?
    Nada
    Estás a oscuras tirada en la cama
    Intento dormir
    ¿Puedo?
    ¿Que si puedes qué?
    Dormir contigo


    Claro, papá

    ¿Estás dormido?
    No, ¿necesitas algo?
    Sólo quería decirte una cosa
    ¿Qué?
    Gracias
    … Descansa…

    Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes'

    Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes'

    A veces tenemos días rojos, como le ocurría a Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’ (Blake Edwards, 1961). Un miedo inexplicable… Otras sabemos perfectamente de dónde viene lo que sentimos, pero no podemos hacer nada por evitarlo, o eso creemos, porque en realidad PODEMOS.

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    Entonces lees algo que dice que puedes dejar que las cosas te afecten o dejarlas pasar. Que las emociones y los sentimientos no son lo mismo. Que tú eres dueño de tus emociones y nadie tiene control sobre ello. Al fin y al cabo: que todo depende de ti.

    También hay tardes negras, como aquéllas de las que hablaba Tiziano Ferro en su canción. Aquí os la dejo.

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    Tardes Negras (Tiziano Ferro)

    Y volverán los angeles
    A despertarse con tu cafè
    Pasará distraída la noticia de nosotros
    Y dicen que me servirá
    Lo que no mata fuerza te da
    Mientras pasa el sonido de tu voz por la tele
    Por la radio y el teléfono
    Resonará tu adiós

    De tardes negras
    Que no hay tiempo
    Ni espacio
    Y nadie nunca entenderá
    Quedarte puedes
    Porque la vida duele
    Duele demasiado aquí sin ti

    Aquí yo estoy y tu no estás
    Y me distrae la publicidad
    Entre horarios y el tráfico
    Trabajo y pienso en ti
    Entre puerta y telefóno
    Tu foto me hablará

    Y lucho contra el silencio hablando con él
    Y he limado tu ausencia sólo junto a mis brazos
    Y si me quieras, tú ya no me verás
    Si menos me quieras, yo más estaré allí
    Y si me quieras, tú ya no me verás
    Y menos me quieras, yo más estaré allí
    Y más estaré allí, allí, allí…
    Lo juro….

    De tardes negras
    Que no hay tiempo
    Ni espacio
    Y nadie nunca entenderá
    Quedarte puedes
    Porque la vida duele
    Duele demasiado aquí sin ti


  2. Sentir sin embargo

    julio 1, 2012 by Ana López Guzmán

    Cuando las cosas no salen como las habías planeado tienes dos opciones: hundirte con el barco o salir a flote. No sé tú, pero yo prefiero lo segundo. Por eso, cuando me dieron algunas malas noticias (las que me han tenido separada del blog las últimas semanas), cogí un lápiz y un papel y empecé a apuntar todas las cosas que dependían de mí y qué podía hacer para cambiarlas. Pienso que la clave para controlar tu vida es tomar las riendas.

    Otra de las listas que hice fue una donde escribí momentos recientes que había merecido la pena vivir. Disfrutar de un atardecer tomando un helado, tumbarme sobre el césped, escuchar un CD de música que mi vecina (y compañera de yoga) me había dejado en el buzón, la sensación protectora de un abrazo, una mirada que habló por sí sola, conversaciones de madrugada, alguien que adelanta un viaje para poder pasar unos días contigo, una niña que te hace un retrato, una foto hecha para ti, idear planes con una amiga que está lejos, programar un viaje…

    Son cosas que merece la pena no pasar por alto. Sobre las malas, las que me estaban cegando, pensé que era mejor dejar la puerta abierta para que se fueran ellas solas por donde habían venido. Al fin y al cabo, ¿de qué sirve torturarse? Ya te lo digo yo: de nada. Si sólo tenemos una vida, entonces tenemos que vivirla plenamente y no perder el tiempo machacándonos con cosas que no nos dejan disfrutar del día a día.

    Sí, lo sé. No es fácil. Cuesta desprenderse de ciertos pensamientos (y sentimientos) que a veces no podemos controlar. No se trata de poner una barrera ni de que todo te resbale. Somos humanos y a veces hay palabras o gestos que se te clavan y duelen. Intentas no pensar en ello, pero se te viene de vez en cuando a la cabeza y te preguntas por qué permitiste que te hicieran daño. Pero todas esas cosas son un aprendizaje. A veces es más importante saber lo que no quieres que te vuelva a ocurrir.

    'Perdona si te llamo amor'

    'Perdona si te llamo amor'

    Hace unos días estuve viendo con mi madre ‘Perdona si te llamo amor’ (Federico Moccia, 2009). Una peli protagonizada por Raoul Bova y Michela Quattrociocche, basada en un libro de Federico Moccia, escritor al que tuve la ocasión de entrevistar cuando trabajaba en el diario Qué! (que ha cerrado esta semana, muy a mi pesar y al de todos los que tuvimos la oportunidad de formar parte de él).

    Mientras hablaba con Moccia, me di cuenta de que estaba haciéndole preguntas como si él fuera un sabio del amor. Es lo que tiene hablar con un italiano especializado en novelas románticas. Cuando me iba le pedí que me dedicara su último libro (en aquel momento), ‘Perdona pero quiero casarme contigo’. Después de despedirme de él, abrí la primera página, donde había escrito: “Espero que encuentres lo que estás buscando. Gracias por esta bonita entrevista”.

    Meses después se estrenaba la película de la que os hablaba. Moccia vino a España para presentarla junto al protagonista de la cinta. Cuando vi clara la ocasión, me acerqué a él para saludarle sin tener demasiada confianza en que él recordara nuestra charla. Sin embargo, me reconoció al instante. Me sonrió y me dijo en voz baja: “Y bien, ¿lo encontraste?”.

    Creo que sí.

    Aquellos años de italiano merecieron la pena sólo por aquella entrevista. Os dejo una canción de una cantante con las mismas raíces que Moccia. Se llama Elisa y la canción es ‘Sentir sin embargo’. Este tema lo descubrí en otra película, ‘Manuale d’amore 2’.

    EPPURE SENTIRE (SENTIR SIN EMBARGO)

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    A un paso del “pudiera ser”
    A un paso de ti…
    Con miedo de qué decidir
    Con miedo de mí…
    De todo cuanto no sé yo
    De todo cuanto me faltó
    Sentir sin embargo la flor entre el asfalto
    El cielo de cobalto ver…
    Sentir sin embargo los sueños entre el llanto
    Los días de silencio ver…
    Sentidos de ti…

    Os dejo también el tráiler de la película:

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