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junio, 2012

  1. Origen

    junio 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Estaba sentada en un carrito. Avanzaba en zig zag muy lentamente. Y mientras lo hacía una voz iba explicando lo que había ocurrido en aquel hotel encantado. Un rayo había caído muchos años atrás sobre el edificio, acabando con la vida de las personas que estaban en el ascensor en aquel momento.

    De pronto el carrito se paraba en seco y se escuchaba un ‘clic’. Supe que algo, una especie de arnés, nos había enganchado. Entonces el carrito empezó a elevarse como si fuera un ascensor. Al llegar a la segunda planta, recuerdo que pude ver candelabros suspendidos en el aire, como si un fantasma nos estuviera advirtiendo. Entonces el ascensor caía. La sensación de vacío era horrible.

    De nuevo volvía a ocurrir lo mismo al llegar al cuarto piso. Y así hasta llegar a la planta más alta. Entonces unas puertas se abrían y podías ver todo el parque. Después se cerraban y sabías que llegaría la caída final. Si hubiera sido un sueño habrías despertado antes de chocar contra el suelo porque en los sueños no puedes morirte, como explican en la peli ‘Origen’ (Christopher Nolan, 2010).

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Leonardo DiCaprio en la película 'Origen' (2010)

    Esto no era más que una atracción inspirada en ‘La Torre del Terror’ (D.J. MacHale, 1997), pero me recordó a muchas situaciones que vivimos. Nos dejamos llevar, nos enganchamos. No hacemos caso a las señales. Y te vas dando pequeños sustos, hasta que llega el golpe final y vuelves a la realidad. ¡Qué absurdo! ¿Verdad? ¿No sería más fácil disfrutar del momento y no atormentarnos por cosas que nos están impidiendo ver el sol?

    De pronto el escenario cambia. Estoy en un parque muy frondoso. Voy siguiendo a otra persona que conoce el camino. Aparto ramas a mi paso y voy descubriendo un paisaje maravilloso. Y me dejo envolver por la paz que lo invade. Poco a poco yo también voy formando parte de él.

    Escogemos un huequito apartado. Me descalzo y empiezo a seguir instrucciones. Entonces me tumbo sobre el césped, miro al cielo y escucho la música de fondo. “La canción de mi alma”, me dice. Esa misma que me hizo llorar de emoción hace algunos meses. Entonces recuerdo a mi amiga E y cómo solíamos quedar para ver las nubes. Podíamos pasarnos la tarde entera reconociendo formas en el cielo. Entonces alguna lágrima recorre mi mejilla, pero son de las buenas. Las que provocan situaciones que nunca olvidarás.

    Ese momento me hace recordar quién fui hace mucho tiempo. Y me pregunto en qué momento aparté toda esa inocencia. Todo aquel despertar que hacía que agradeciera cada minuto que podía disfrutar de las cosas más sencillas. “Tú más que nadie tendrías que saber valorar la vida”, me dicen. ¡Olvidamos tan pronto!

    Hablamos de sueños. De los que vemos por las noches como si se tratase de una película, y de otro tipo de sueños. De unos en los que todo lo que observas se puede tocar y sentir. Y quiero saber más. Y ese rato me da mucha paz. “Cuando entres por esa puerta descubrirás un mundo nuevo, un paraíso”, escuché al llegar. Al salir la pregunta era inevitable: “¿Qué te ha parecido?”. Que es cierto. Que todo es tan grave como tú quieras tomártelo y que si apuestas por vivir, entonces podrás apreciar las cosas que te sorprendieron cuando eras un bebé y viste por primera vez el mundo.

    Nunca, nunca dejes de aprender. Déjate maravillar.

    La canción de hoy va por todos esos ratitos que te marcan y que no olvidarás jamás. Gracias por todos los momentos que me das. Por leer este blog. Por formar parte de mi vida.

    PARA QUE ME QUIERAS (Alejandro Sanz)

    De cualquier manera no va a ser
    Esa cantinela de esa voz, de esa mujer.
    Si alguien me pregunta yo le diré
    Que detrás de un nuevo adiós siempre cuesta despertar
    Y que esas cosas pasan, por querer saber
    Sin saber querer, sin querer te amé
    Y son esos ratitos que me das en los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar que si se va el corazón
    Que si se va que se vaya, no lo echaremos en falta
    Quién puede perderse pensando en el alma…
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Esos ratitos que me das,
    Y ahora dime sólo que estás bien
    Si alguien te pregunta, quiéreme, quiéreme
    Que me queda en estas manos,
    Pa’ saber querer
    Acaríciame, una y otra vez
    Una y otra vez
    Y son esos ratitos que me das,
    En los que es mucho mejor
    No hacer más fuerza y dejar,
    Que si se va el corazón,
    Que si se va que se vaya,
    No lo hecharemos en falta,
    ¿Quién puede quererse pensando en el alma?
    Y para que me quieras te daré un año entero que te haré sólo de primaveras
    Y lo prenderé en tu pelo con un alfiler
    Y para que me quieras, te querré con un cariño que esta vez
    Quiero quedarme, niña, quiero estar presente en mi propia vida
    Y son esos ratitos que me das
    Esos ratitos que me das…


  2. Tres deseos

    junio 6, 2012 by Ana López Guzmán

    La historia que os voy a contar ocurrió hace ya algún tiempo. Mucho menos del que parece, pero tiempo al fin y al cabo. De ese que se nos escapa sin saber cómo. Y esa noche hacía frío. Ellos estaban hablando, como lo hacían siempre, desde que se levantaban hasta que se acostaban.

    –          Si tuvieras que pedir tres deseos, ¿cuáles serían?

    Esa pregunta le hizo pararse un momento a pensar. Se esforzó por encontrar una respuesta que sonase sincera. Una de sus frases perfectas. Tres deseos… Parecen pocos, pero si te paras a pensar que es más bien poco probable que alguien pueda concederte al menos uno, entonces tres te parece algo digno de agradecer. No obstante, tienes que ser selectivo, elegir bien, como dice mi madre.

    Su respuesta hizo que ella esbozase una sonrisa. Conseguía quitarle hierro a los asuntos serios y que las cosas bonitas parecieran más tiernas. Seis meses después, ella recordó aquella conversación y se dio cuenta de que el deseo que parecía más complicado por aquel entonces se había cumplido y que las cosas ahora eran muy diferentes. Parecía que se habían intercambiado los papeles. Así de complicada es la vida. Así de complicada la hacemos nosotros.

    Cartel de la película 'Tres deseos'

    Cartel de la película 'Tres deseos'

    Esa noche puso la televisión y, paradójicamente, estaban emitiendo ‘Tres deseos’ (Martha Coolidge, 1995). En ella, Patrick Swayze es una especie de genio que hace realidad los sueños de una familia que decide acogerle en su casa tras un pequeño incidente. Y esos deseos cambian su vida para siempre. Les devuelve la sonrisa. Nada material.

    Dicen que hay que tener cuidado con lo que se desea. Bueno, yo creo que depende de cada uno. En ‘Jóvenes y Brujas’ (Andrew Fleming, 1996) también te hacían pensar que lo que deseas no debe ser nunca en beneficio propio ya que eso podría volverse contra ti. Y en ‘Aladdín’ (Walt Disney Pictures, 1992) el Genio le ponía tres condiciones a su amo: “No matar a nadie, no hacer que un alguien se enamore de otro alguien y no resucitar a los muertos”.

    Hace un tiempo  una persona me dijo: “Este año voy a pedir un deseo para ti”. Pese a que en ‘Cenicienta’ (Disney, 1950) dejaban muy claro que los deseos no hay que decirlos en alto porque si lo haces no se cumplen, me contó cuál era. No sabría decir si se ha vuelto realidad, pero sí estoy segura de que voy por el buen camino.

    Mi reflexión del día, tras dar un paseo por las reglas que nos ha dejado el cine, es la siguiente: si deseas algo lucha por conseguirlo. Si te quedas sentado esperando que ocurra ten por seguro que no pasará nada. Y si te esfuerzas de verdad tu empeño se verá recompensado. Si tienes que soplar una vela acuérdate de los demás.

    Anoche miré a la Luna y pedí mis mejores deseos para todos :) Para ti. Os dejo una canción que habla de la Luna llena y de un amor a escondidas:

    S.P.N.B. (Iván Ferreiro)

    Para que la Luna llena
    nunca choque contra el suelo
    hemos de encontrarnos siempre
    a las afueras del pueblo
    Con todos los besos nuestros…
    Son preciosos nuestros besos
    a las afueras del pueblo.

    ¿Qué pueden tener de malo
    si es lo que mejor hacemos?
    ¿Por qué han de ser escondidos
    los secretos y los sueños?

    Son preciosos nuestros besos…
    Pero nadie debe verlos
    y es lo que mejor hacemos…

    Para que la Luna llena
    nunca choque contra el suelo
    para que siempre podamos
    conocidos encontrarnos
    alargarnos la sonrisa,
    sacudirnos la distancia
    y poder burlar al tiempo…
    Para que la Luna llena
    nunca choque contra el suelo..

    Al final de la partida,
    que siempre empiezo ganando
    a las afueras del pueblo
    tú me sigues abrigando
    y te marchas caminando…
    Y aunque todo ha teminado
    de hecho todo está empezando

    Y en la procesión del Cristo
    engañaremos hasta al viento
    somos los únicos miembros
    de una sociedad secreta…

    Son preciosos nuestros besos
    Son preciosos nuestros besos
    Son preciosos nuestros besos
    Aunque nadie pueda verlos…
    Son preciosos nuestros besos…


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