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mayo, 2012

  1. Nunca es demasiado tarde o demasiado pronto

    mayo 25, 2012 by Ana López Guzmán

    “Últimamente ando algo perdido. Me han vencido viejos fantasmas, nuevas rutinas. Y en cada esquina acecha un ratero para robarme las apara robarme las alhajas, los recuerdos, las felicidades. De un tiempo a esta parte llego siempre tarde a todas mis citas. Y la vida me parece una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme. De un tiempo a esta parte me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte, no amarte”.

    Así empieza la canción ‘Últimamente’ de Ismael Serrano. Seguro que tú también te has sentido así alguna vez. Incluso puede que ahora mismo. Pero, ¿sabes? Creo que cuando te identificas con estas frases es porque has permitido que algo que no debería haber ocurrido tuviera lugar. No puedes quejarte de no hacer nunca nada, por ejemplo, si cuando te proponen algo no aceptas por sistema.

    Cuando decides empezar a hacer cosas, es como si fuera un motor que te va dando cada vez más y más fuerza para seguir adelante. Pero lo primero que tienes que hacer es dar ese paso. Y el resto se arreglará solo. Con la actitud adecuada puedes hacer que el mismo mundo que ves cada día sea un lugar placentero donde disfrutar de la vida o una prisión de la que sientes que no puedes escapar.

    Escena de 'La boda de mi mejor amigo'

    Dermot Mulroney y Julia Roberts en una escena de 'La boda de mi mejor amigo' (1997)

    Él me preguntó si había visto ‘La boda de mi mejor amigo’ (P. J. Hogan, 1997). Por supuesto que sí. Eso me hizo pensar en mis mejores amigos y amigas. Y es que hay que ser muy buenos amigos para llegar a hacer un pacto como el de Julia Roberts y Dermot Mulroney en esa película. Algo así como: “Si a los X años no nos hemos casado, nos casaremos nosotros”.

    Hace poco hice un pacto con mi amiga Eva. Creo que si hubiera estado en juego el futuro de la otra lo habríamos conseguido, pero se trataba de hacer algo para nosotras mismas. Creo que lo mejor será plantearle a Eva el pacto de otra manera. Y es que a veces es muy difícil seguir las recomendaciones de los demás, por mucho que todos te digan lo mismo. Ayer Mr. T me dijo: “Eres única. Todo el mundo te dice que hagas una cosa y haces lo que te da la gana”. Pero, ¿no le pasa a todo el mundo? Supongo que a unos nos cuesta más que a otros.

    Otra peli de Julia Roberts que se me vino a la cabeza fue ‘Novia a la fuga’ (Garry Marshall , 1999). La protagonista se escapa cada vez que va camino al altar. Esos hombres que la esperan son aparentemente perfectos para ella y están dispuestos a convertirla en la mujer más feliz del mundo. ¿El error? Roberts intenta convertirse en la persona también aparentemente perfecta para ellos, pero olvida algo. Encajar con una persona no significa convertirse en el otro. Para amar hay que ser fiel a uno mismo.

    Julia Roberts en 'Novia a la Fuga' (1999)

    Julia Roberts en 'Novia a la Fuga' (1999)

    Lina dice muchas veces que da igual que una llave y una cerradura sean de oro. Que si no encajan, no encajan. En la película, Richard Gere hace a todos los ex de Roberts la misma pregunta: “¿Cómo toma ella los huevos?”, y ellos responden: “Fritos, como a mí”; “Escalfados, como a mí”; “A la plancha, como a mí”. Parece una tontería, pero ella no sabe cuáles son sus huevos preferidos porque lleva tanto tiempo adaptándose a otros que ya no sabe ni quién es. Y cuando se relaja, cuando deja de buscar, cuando es ella misma… Es cuando “esa persona maravillosa que está creando el Universo” por fin aparece.

    Esta última frase me la dijo Raquel el día que estuvimos haciendo la sesión de fotos en el estudio. Se lo dije a E y ahora ella la ha acuñado como propia, con esperanza e ilusión. Son lo que nosotros empezamos a llamar sin darnos cuenta “frases para colgar en el cabecero de la cama”. ¿Recuerdas? Tal vez sea hora de volver a leer aquellas citas que tan ciertas nos parecieron cuando las escuchamos por primera vez. Tal vez también sea ahora el momento de hacer caso a todo lo que nos dicen, a todas esas películas, canciones, citas célebres o consejos de nuestros amigos y familiares.

    Si te dicen que estás en un agujero, lo primero que hacer es reconocerlo e intentar salir de él. Dejar de castigarte, perdonarte y volver a empezar, porque como decía Benjamin Button, “nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para empezar de nuevo”, ¿te acuerdas? Te deseo muchísima buena suerte en tu camino. No dudes que yo estaré ahí para tenderte la mano incluso cuando me digas que no la necesitas.

     

     


  2. Desde cuándo

    mayo 18, 2012 by Ana López Guzmán

    Imagina por un momento que eres una princesa. Que tus deseos son órdenes. Que puedes tener todo cuanto deseas con sólo pedirlo. Imagina que eso que anhelas no es más que cuanto todos ansiamos conseguir: la felicidad. Imagina que la encuentras…

    El otro día hablaba con V sobre esto: ¿Cuánto dura la felicidad? ¿Nos cansamos de aquello que hemos logrado, después de haber luchado tanto? Supongo que hay cosas que pierden intensidad. “Una oposición”, me dijo, por poner un ejemplo. Pero el amor no debería ser una de ellas, ¿no crees?

    Hoy he estado viendo ‘Érase una vez’. Estoy enganchadísima a esta serie que mezcla los cuentos de siempre con la vida real. ¡Me encanta! Supongo que aunque, como dice V, “Hollywood ha hecho mucho daño” (yo añadí que “Disney lo había hecho aún más”), no tenemos que esperar que nuestro príncipe azul sea perfecto, porque nadie lo es (ni tú ni yo tampoco).

    Ginnifer Goodwin en 'Érase una vez...'

    Ginnifer Goodwin es Blancanieves en 'Érase una vez...'

    Idealizamos a las personas. Tengo una amiga que ahora mismo está empezando una relación y me da mucho miedo pensar que puedan romper su corazón. Parece fuerte, pero es delicado… E intento que ella le ame “con los ojos abiertos”, como enseña ese gran libro de Jorge Bucay. Creo que es la única manera de no llevarte una decepción irremediable.

    Venga, voy a cerrar los ojos. Voy a contarte lo que veo cuando lo hago… Estoy sentada en la Pradera de San Isidro con Toni, Vanesa y Fran. Ella saca un cuadernito de su bolso. Tiene en su portada un dibujo de ‘El principito’ y eso me encanta. Parece un diario. Una imagen así sólo puede esconder palabras bonitas en su interior.

    Entonces Vanesa empieza a leernos algo que ha escrito. Y yo la miro mientras lo hace. También les miro a ellos, que están escuchando atentamente. Y cada palabra que ella pronuncia se va colando en mis oídos, traspasa mi mente, remueve recuerdos y después sentimientos. Uy. ¿Qué es eso? ¿Una lagrimita? Corre, tonta, que no te vean. ¿Qué va a pensar Vanesa?

    Pero lo cierto es que sus palabras son un montón de verdades que se suceden unas a otras. Me identifico demasiado con ellas. De hecho llego a pensar que he utilizado esas mismas palabras en alguna ocasión, como “genio loco”. Y es que cuando te cruzas con alguien que el único fin que tiene es ayudarte a ti y a los demás, es imposible que nadie diga nada malo de esa “personita tan especial”.

    Jennifer Morrison protagoniza 'Erase una vez...'

    Jennifer Morrison en 'Erase una vez...'

    Cuando Vanesa termina de leer su cuadernito, me ve emocionada y me abraza y yo me siento profundamente agradecida. Estoy en paz. Me siento protegida por personas que conocen la importancia de un abrazo sin que tengas que pedirlo.

    Y entonces es la hora de ir al aeropuerto a por mi padre. ¡Estoy tan ilusionada! Pero cuando meto la tarjeta en el coche, éste no funciona. Ni siquiera se enciende. Nada. Pero hay también alguien me ha enseñado que cuando las cosas se ponen feas, las soluciones están ahí. Y que, al igual que con los abrazos, no es malo pedir ayuda si la necesitas. “Ni tampoco es malo ser escéptica, Ana. Pero no te pongas una coraza”, me había dicho Lina.

    Entonces un ángel hace que todo se arregle, que parezca más fácil. Que el hecho de que también haya perdido las llaves (cayeron por el hueco del ascensor), se me haya roto la calefacción (aunque con este calor, prefiero ducharme con agua fría), me haya llegado una factura del teléfono que no me puedo permitir y bueno, un sinfín de cosas que no entiendo, el mundo y sus problemas parecen más sencillos si te das cuenta de que todo lo material tiene arreglo.

    Entonces, ¿qué pasa si ese ángel no puede hacer magia? ¿No puede arreglar las cosas emocionales? ¿Por qué? Me parece terriblemente injusto. Las hadas madrinas, los duendes, las brujas perversas de ‘Érase…’ tienen poderes que hacen que sea más fácil, pero nadie dijo que la vida lo fuera, ¿verdad?

    Así que intento mantener la mente fría y recordar que los momentos buenos hay que vivirlos con intensidad. O desde el centro, como dice Lina, para que así puedan pasar de largo. De modo que si yo siento rabia o rencor hacia alguien, lo mejor es vivir esos sentimientos para que de esa manera puedan dejar de hacerte sentir mal. Es el consejo que he dado a una amiga que lo está sufriendo. ¡Son tantos los corazones rotos que tengo a mi alrededor! Pero te aseguro que todo aquel que pase cerca de mí, al menos puede contar con mi apoyo. Y es que si nosotros no estamos con aquellos a los que queremos cuando más nos necesitan, ¿qué podemos esperar? Entonces Lina me formula la pregunta: “Y tú, ¿te has perdonado?”. Mi respuesta es clara: “No”. “Entonces empieza por ahí”, me dice.

    Mensaje captado. La vida es muy dura, pero voy a hacer como aquel día en la Pradera. Voy a vivir ese momento de paz, pero en cada cosa que haga. Intentaré no montar un drama si la situación no es tan grave. Tendré los pies en la tierra, pero también pediré ayuda si la necesito y me dejaré abrazar si no soy capaz de pedir que lo hagan.

    Puede que la vida no sea un cuento ni una película, pero todas están basadas en algo que no nos resulta tan ajeno. ¿Mi consejo? Trata de encontrar a esos ángeles que tienes a tu alrededor. Es fácil identificarlos. Acuden sin ser llamados. Yo tengo uno que me salva constantemente, así que no es tan complicado imaginarme como una princesa.

    A mí el relato de Vanesa me impresionó porque vi unos sentimientos que yo había tenido. A los miedos hay que dejarlos ir. Hay que ponerles alas para que se vayan. Es mejor acercarse a las personas mágicas que pueden enseñarnos un mundo diferente, sea bajo tierra, agua o… Bueno, ¡donde sea! Eso da igual. Lo que importa es que esos momentos de felicidad se alimenten para que no sea sólo algo puntual, sino un sentimiento que perdure y se convierta en un estado. En algo que esté siempre dentro de ti y no se te escape. Si no eres feliz tienes las herramientas necesarias para cambiar las cosas y si lo eres, también las tienes para hacer que esa situación no cambie. Es como una flor muy delicada, pero que con las cosas más básicas se convierte en las más bonita de todas.

    PD. Gracias a todas las personas que han cuidado de mí en este día de perros.

    PD1. Esta vez os dejo una canción de Alejandro Sanz. La primera vez que la escuché lloré, pero sólo un poquito, ¿eh?

    DESDE CUÁNDO (Alejandro Sanz)

    Ya no duele porque al fin ya te encontré 
    Hoy te miro y siento mil cosas a la vez 
    Mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto que aprender 
    Todo lo que tengo es tu mirar 
    De mis recuerdos salen brisas a bordar 
    Las locuras que tú me quieras regalar 
    Y mira si busqué, mira si busqué 
    Tengo tanto para dar 
    Reconozco puertas que yo sé 
    Se abren solamente alguna vez 
    ¡Así de poco! 
    Desde cuándo te estaré esperando 
    Desde cuándo estoy buscando 
    Tu mirada en el firmamento, 
    Estás temblando 
    Te he buscado en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora como tú, ¿sabes? 
    Y me he dado cuenta ahora 
    Puede parecer atrevimiento 
    Pero es puro sentimiento 
    Dime por favor tu nombre 
    Yo te llevo por las calles a correr 
    Vamos lejos más allá de lo que crees 
    Y si pregunto bien, si pregunto mal 
    Tengo tanto que ofrecer 
    Abro puertas que alguien me cerró 
    Y no busco más sentido a mi dolor 
    Mira no me vuelvas loco 
    Te he buscando en un millón de auroras 
    Y ninguna me enamora 
    Y al final cuando te encuentro... Estabas sola


  3. Quítate las telarañas

    mayo 11, 2012 by Ana López Guzmán

    Hay días en los que ya solamente el hecho de abrir un ojo cuesta un mundo. Estás en la cama y una fuerza superior te empuja hacia abajo y suplicas: “Cinco minutos, sólo cinco minutos más…”. Pero tienes que salir de ahí porque, cuando decides hacerlo, es cuando empiezan a pasar cosas buenas.

    Ayer me pasé el día entero con mi madre. Estuvimos hablando de todas esas cosas que quieres cambiar pero que, por unas cosas u otras, se han quedado estancadas y has dejado para más adelante. Quieres salir de un agujero que tú mismo has cavado, pero estás tan angustiado por salir que no ves la luz al final, ¡pero está ahí!

    Entonces decidí ponerme manos a la obra y ser yo quien hiciera algo por cambiar la situación. Empecé a escribir e-mails que tenía pendientes. Esos que siempre dejo “para cuando tenga tiempo”. Y esta mañana, al abrir primero un ojito y después el otro, he arrastrado los pies hacia el ordenador y lo he encendido. Aún estaba prácticamente dormida cuando he visto que tenía un montón de correos nuevos. ¡Todos con buenas noticias!

    Kim Novak en 'Me enamoré de una bruja'

    Kim Novak en 'Me enamoré de una bruja'

    Así que recordé la Ley de la atracción. Seguro que ya te han hablado antes de ella. Puede que incluso yo misma lo haya hecho en este blog, pero es que estoy plenamente convencida de que es cierta y que si uno tiene una actitud positiva, todo lo que atrae a su vida son cosas buenas. Es en momentos como ese cuando recuerdo frases como: “Deja de buscar. Cuando lo hagas y más tranquila estés, llegará”. Y eso sirve para todo: el amor, el trabajo, esa oportunidad que nadie te ha dado todavía…

    Pero está claro que conseguir encontrar esa actitud positiva cuando las cosas van mal es realmente complicado y que cuanto más te dicen: “Cambia el chip” o “¡Deja de lamentarte y haz algo por cambiar!”, más te empeñas tú en seguir lamentándote de lo miserable que es tu existencia. ¡No lo es! Siempre tienes la opción de elegir. Siempre. Si algo no te gusta, si no te hace feliz, ¿por qué vas a estancarte?

    Tienes que luchar por ti. Por tu felicidad. Porque lo que pasa de largo no vuelve. Porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Porque no debemos conformarnos con menos si podemos aspirar a más. Y créeme, podemos. Porque cuando decides recuperar el control es cuando empiezas a quitarte todas esas cargas que has ido acumulando. Ese ‘rucu-rucu’ del que hablaba en el anterior post.

    Puede que me digas que hay veces que no puedes hacer nada. Está claro. No tenemos una varita mágica que pueda convertir una situación desagradable, dolorosa o tensa en perfecta y maravillosa, pero sí que tenemos la opción de contemplarlo desde otro punto de vista. Total, si las cosas no funcionan de una manera, ¿por qué no probar de otra diferente? ¿Qué es lo peor que puede pasar?

    Ayer estuve viendo ‘Me enamoré de una bruja’ (Richard Quine, 1958). Una película maravillosa que me conquistó cuando era pequeña. Desde entonces la habré visto como un millón de veces. Yo no tengo un gato al que utilizar para hacer hechizos mágicos ni pierdo mis poderes si derramo una lágrima. Sí, lloro cuando las cosas van mal, cuando me agobio o me angustio por algo. Pero como a Kim Novak en el papel de Gillian en esa película, al final resulta que “soy humana”, y los humanos tenemos debilidades. Derramamos lágrimas. Sufrimos. Pero, ¿sabes qué? Que llorar no es malo. Que nadie te intente convencer de lo contrario. Lo malo es no parar de hacerlo y estancarse en la autocompasión. Y cuando digo llorar también digo quejarse, lamentarse o recordar tus tiempos de gloria.

    Por eso al final Gillian consigue lo que quiere (a James Stewart) sin hechizos, ni encantamientos. Porque es algo puro. Algo que ha deseado con todas sus fuerzas. La vida es así. Está llena de trampas que hacen que te tambalees. Está repleta de personas que te ponen a prueba. Que quieren ver cómo reaccionarás ante esto o lo otro. Que quieren que estalles. Que incluso te provocan “por tu bien”. A veces funciona, a veces no. No todos reaccionamos igual ante las presiones.

    ¿Mi consejo? Si me lo permites, te diré que no dejes que tu felicidad dependa de otras personas. Que la vida es muy corta y cuando quieres darte cuenta ya es demasiado tarde. Piensa en lo que no quieres convertirte y lucha por ser aquello que te haga sentir bien, porque cada día cuenta y puede ser excepcional y único.

    A veces estás hecho un lío y te sientes tan perdido como en esta escena entre Alicia y la oruga: “He sido tantas cosas que yo ya no sé lo que soy yo”, dice ella; y la oruga lo resume todo diciendo: “Te has enredado” (‘Alicia en el País de las Maravillas’).

    Hoy os dejo la letra de una canción de Bebe:

    ‘Ella’

    Ella sa cansao de tirar la toalla
    se va quitando poco a poco telarañas
    no ha dormido esta noche, pero no esta cansada
    no mira ningún espejo pero se siente to’ guapa

    Hoy ella sa puesto color en las pestañas
    hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
    hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
    hoy es una mujer que se da cuenta de su alma

    Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
    que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
    Hoy vas a comprender
    que el miedo te puede romper con un sólo portazo.
    Hoy vas a hacer reír
    porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto…
    Hoy vas a conseguir
    reírte hasta de ti y ver que lo has logrado que……

    Hoy vas a ser la mujer
    que te dé la gana de ser
    Hoy te vas a querer
    como nadie ta sabio querer
    Hoy vas a mirar pa’lante
    que pa’ atrás ya te doy yo bastante
    una mujer valiente, una mujer sonriente
    ¡mira cómo pasa!

    No ha sido la mujer perfecta que esperaban
    ha roto sin pudores las reglas marcadas
    Hoy ha calzado tacones para hacer sonar sus pasos
    Hoy sabe que su vida nunca mas será un fracaso

    Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
    que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
    Hoy vas conquistar el cielo
    sin mirar lo alto que queda del suelo
    Hoy vas a ser feliz
    aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo…
    Hoy vas a conseguir
    reírte hasta de ti y ver que lo has logrado…


  4. Me paso el día rucu rucu

    mayo 9, 2012 by Ana López Guzmán

    Cuando alguien te pregunta qué es lo que te atormenta y no sabes qué responder, una de dos: o son tantas cosas que no tienes ni idea de por dónde empezar o es que sientes tal confusión que no tienes ganas ni de hablar del tema. Al menos así lo veo yo. Después de charlar con Toni sobre todas estas cosas, me dijo: “La verdad es que escuchándote me relajo. Si eso es lo que te preocupa…”, me respondió. Supongo me ayudó a relativizar las cosas y pensar: “Vale, puede que no sea tan importante”.

    Entonces te justificas con los típicos: “Pero es que además bla bla bla”. Quieres dar motivos de peso a tu estado, dejando claro que no se trata sólo de eso, sino de mucho más. El problema es cuando no está en tu mano solucionar ese problema. Supongo que la impotencia es directamente proporcional a esas situaciones en las que no puedes hacer nada salvo esperar. Y si el tiempo pasa y lo único que pasa es la vida, te estás equivocando.

    Hace un par de días estaba sentada charlando con Lina y me hablaba de personas “garrapata”. Me decía que son aquellas que se aferran a ti y que no te quieren soltar. Que te dirían: “Déjame un poquito más, que siento mucho placer ante este dolor”. Entonces se me vienen a la cabeza mis charlas con Medea hablando sobre esas personas “tóxicas” que son un lastre. Y es escalofriante ver la de gente que permitimos que siga en nuestras vidas absorbiendo nuestras energías. ¿Es que acaso nos sobran? Por supuesto que no. Lo estamos canalizando mal.

    Anoche soñé que estaba en Bali, que es un lugar al que sueño con ir. Estaba en la playa mirando el mar cuando de pronto una gran ola se transformaba en tsunami y lo arrasaba todo. Lograba sobrevivir. Empecé a correr en todas direcciones y de pronto encontré a una niña que estaba llorando, sola. La cogía en brazos y después giraba la esquina de una casa destruida cuando volvía a ver que otra enorme ola se acercaba hacia nosotras. Entonces me desperté.

    No sé que interpretación daría Lina a este sueño, pero supongo que me diría que mi gran bola se estaba haciendo cada vez más grande y que yo sabía que aunque a veces lograra escapar, al final iba a terminar aplastándome, por mucho que yo intentara huir de ella. La niña tal vez sea esa dignidad que a veces, como ella, llora pidiendo auxilio.  O tal vez, simplemente, debería dejar de ver pelis como ‘Más allá de la vida’, ‘Deep Impact’, ‘Independence Day’, etc.

    Estoy cansada de sorpresas. Entonces me pongo a escuchar canciones y es como si todas quisieran decirme algo. “No hagas más carnicería y un día será otro día”, decía Rubén Pozo. “Las victorias nunca pasan por mi lado. Las promesas y las dudas en el mismo trago. Necesito acertar, aunque sea un rato. Ponte en mi lugar…”, de Leiva. O “Si tú ardes yo me quemo”, “Me paso el día rucu rucu, rucu rucu haciendo bola… Mirando cómo pasa el tiempo a todas horas”, o “Mi corazón ardía como el Windsor”. Creo que estoy enganchadísima a todo lo que tenga que ver con Pereza.

    Entonces me visto, cojo mis cosas y me voy al estudio. He descubierto que es un lugar donde me siento segura. Donde sé que nada malo puede ocurrirme. Donde da igual si suena el teléfono, porque no iré corriendo a mirarlo. Es mi momento. Mi espacio. El lugar donde puedo crear y divertirme con mi cámara.

    Hay cosas que tengo dentro que deseo sacar. Personas que me ponen a prueba. En ese momento se me viene a la memoria una escena de la serie ‘Anatomía de Grey’ cuando Christina se va a casar. Está con Meredith con el vestido puesto y se da cuenta de que no quiere hacerlo. Se empieza a ahogar, a ahogar… No puede respirar: “¡Quítamelo, quítamelo!”, pide. Está claro que cuando no quieres hacer algo y sigues la corriente al final te falta el aire.

    Ojalá pudiera ayudar a todas las personas que están en una situación así. Lina me dijo que no debo ocuparme de personas que no se están ocupando de sí mismas. Como dice Elo, ¡es tan sabia! Pero, ¿qué hago con aquellas que lo pasan mal? ¿Puedo hacer algo por sanar sus heridas? ¿O es que me refugio en los problemas de otros para no pensar en los míos? ¿Es una conducta evasiva? Probablemente.

    Noviembre Dulce, 2001

    Keanu Reeves y Charlize Theron en 'Noviembre Dulce'

    No sé si has visto ‘Noviembre dulce’ (dirigida por Pat O’Connor en 2001). Es una peli que me marcó en su momento. La clave es el final y no quiero destriparla, así que te contaré la esencia. La protagonista, Charlize Theron, busca cada mes una “víctima” a la que salvar. Acoge en su casa a personas distintas e intenta que, pasado un mes, su vida haya cambiado… A mejor, claro. Keanu Reeves es su Noviembre.

    Hubo alguien que hace mucho tiempo intentó salvarme a mí y cuando estuve bien desapareció. En su momento no lo comprendí, pero ahora sé que lo que quería era que mi felicidad no dependiera de otra persona, sino de mí. Supongo que fui su Noviembre. Ahora es mi turno. Hay muchas historias que escuchar y de las que aprender. Hacer que cada día cuente. Puedes perderlo todo en un minuto y cuando quieras darte cuenta tal vez sea demasiado tarde.

    Os dejo un trocito de la letra de una canción de Rubén Pozo. Se llama ‘Mañana será otro día’ y viene muy bien para este post. Creo que el mensaje es muy positivo. Al final todo pasa, aunque duela mucho:

    Tras los truenos, la calma,

    Tras la pena la alegríaa,

    Todo pasa… Mañana sera otro día

    Lo llevaste hasta el final, aunque no lo has conseguido

    Déjalo ya… Ya no tiene sentido

    Tanta noche en blanco, tanta vida en vela

    Todos los intentos tirados por tierra

    Espera aquellos vientos vuelvan a echar la vela

    Deja paso al invierno, espera a que suceda

    No hagas mas carnicería, y un día sera otro día…


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