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febrero, 2012

  1. ¿Y si…?

    febrero 24, 2012 by Ana López Guzmán

    Estoy convencida. Estoy totalmente segura de que más de una vez te has parado a pensar: “¿Y si en vez de esto hubiera hecho esto otro?”. O algo como: “Menos mal que hice esto, porque si no hubiera sido muy desgraciad@”.

    Lo confieso. A mí me ocurre con bastante frecuencia. Soy la chica del “¿Y si…?”. Siempre intetando ver la de veces que me he “salvado” de distintas situaciones. Muchas veces me ha llevado tiempo llevar a cabo una decisión que ya estaba tomada. Pero al final la espera siempre ha valido la pena.

    'Dos vidas en un instante'Ayer empecé a ver ‘Dos vidas en un instante’ (Peter Howitt, 1998). Una peli en la que Gwyneth Paltrow interpreta a Helen, una mujer cuya vida da un giro inesperado a raiz de ser despedida de la empresa donde trabajaba. Abatida, vuelve a casa, pero en trayecto pierde el metro, la roban el bolso y termina en el hospital. Cuando llega a su apartamento su novio está allí, pero ¿y si hubiera cogido el metro a tiempo? Se habría sentado al lado de un desconocido muy atractivo y, al llegar a casa, se hubiera encontrado a su novio en la cama con su ex.

    A partir de ahí, ves cómo hubiera evolucionado la vida de Helen en cada una de las dos alternativas. Es una de esas películas que te hacen plantearte si hubieras sido más o menos feliz si hubieras estudiado otra carrera, si hubieras tenido otros amigos, otras parejas… Y en ese momento te paras a valorar tus decisiones. Te alegras de algunas y de otras no tanto. Supongo que es inevitable.

    Lo malo es cuando hay cosas que no dependen de ti. Cuando tú luchas por algo con todas tus ganas. Cuando te entregas hasta que ya no te quedan fuerzas. En esos momentos siempre va a haber personas que se den cuenta de todo lo que te has esforzado porque algo saliera bien y otras que, sin embargo, ni siquiera han reparado en ello. Que continúan sus vidas sin pararse a pensar en todas las energías que has empleado inútilmente.

    Últimamente estoy reflexionando mucho sobre qué quiero hacer con mi vida de ahora en adelante. Al fin y al cabo estoy en el mejor momento para decidir. Para valorar. Para incluso arriesgarme. Y también he llegado ya a algunas conclusiones y estoy deseando que cobren forma porque entonces me sentiré realizada. Es como un molde de barro al que tienes que convertir en un bonito jarrón.

    ¿Y si no hubiera estudiado Periodismo? Nunca hubiera conocido a mis grandes amigos. A esas personas que están ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad… Ya sabes… ¿Y si no hubiera cogido el teléfono el día que llamaron de la Agencia EFE? Nunca hubiera mi cumplido mi sueño de trabajar allí. No hubiera vivido la fotografía como la vivo ahora. ¿Y si aquel día hubiera llegado a casa antes? No tendría que haber hecho un montón de cajas y tal vez ahora todo sería distinto. Pero Dios, sé que no sería mejor…

    Hay cosas que voy dejando para más adelante. Creo que todos lo hacemos. Pero yo estoy segura también de esto: antes o después las haré. ¿Que no tengo dinero para ir a Bali? ¿Que no puedo alquilar mi casa porque le falta la cocina? ¿Que parece que nunca encontraré la forma de ahorrar para que esté completa? No pasa nada, antes o después lo conseguiré.

    Entonces recibo un SMS de mi hermana diciéndome que escuche una canción de ‘Pocahontas’. Sí, he dicho, de ‘Pocahontas’. Primero esbozo una sonrisa recordando el día que fuimos a verla. Llegamos con la peli empezada y no paramos de reír. Al principio pensé que mi hermana se refería a la canción de la Abuela Sauce. Aquella que decía algo como: “Cui, cui, natura, y lo entenderás, abre el corazón y lo entenderás…”. Pero no, ella me hablaba de otra: ‘Río abajo’. Motivadora, llena de fuerza, haciéndote ver que el camino puede ser emocionante. Que no tienes por qué trazar las líneas que te habían marcado. A veces hay que arriesgar, como en una partida de Póker.

    Eso me hizo penasr no sólo en lo que mi hermana quería decirme a mí, sino en lo mucho que me gustaría poder ayudar a algunas personas que en este momento lo están pasando tan mal como yo. Porque al fin y al cabo uno siempre sabe que hay personas que le necesitan y si puedes hacer algo por estas personas, entonces merece la pena hacerles ver que estás ahí. En mi caso, son nada más y nada menos que cinco mujercitas maravillosas que están atravesando un mal momento, pero estoy segura de que con su fuerza conseguirán salir adelante y, es más, recuperarán la sonrisa. Sólo tienen que centrarse en lo que realmente vale la pena. En aquello que de verdad hará que sean felices. Sí, me aplico el cuento.

    Lina siempre dice, citando a alguien que no recuerdo, que “el amor es como un pájaro en la punta de una rama, nunca sabes cuándo va a echar a volar”. Pero, ¿sabes qué? Yo creo que el amor verdadero es el que permanece a tu lado y no escapa. El amor incondicional de ciertas personas que sabes que te querrán sin pedir nada a cambio. Que te dejarán llorar si es lo que necesitas, pero no permitirán que te hundas en tu pozo sin fondo, porque están ahí para recordarte que precisamente sí hay un fondo. Que, de hecho, haces pie. Que puedes salir de él y correr, dejarte envolver por el sol o por la calidez de las personas que eligen estar a tu lado.

    Tal vez la clave será dejar de preguntarnos “¿Y si…?” y empezar a hacer más efectivos nuestros deseos, sueños y aspiraciones. Al fin y al cabo eres lo que eliges ser. Y yo elijo ser feliz. ¿Y tú?


  2. Montañas rusas

    febrero 6, 2012 by Ana López Guzmán

    ¿Has tenido alguna vez la sensación de estar viviendo una sucesión de puntos de inflexión? Es como si cada vez que algo empieza a funcionar, llegara otra cosa que me descoloca por completo y entonces…. Vuelta a empezar. Es agotador. Otras, te da fuerza, esperanza. Te hace más duro, quieras o no, porque de todo se aprende, si es que estás dispuesto a dejar que todo lo que te ocurra te aporte algo.

    No es tan fácilEl otro día estuve viendo ‘No es tan fácil’ (Nancy Meyers), una comedia protagonizada por Meryl Streep y Alec Baldwin. Interpretan a los miembos de una pareja que se rompió hace muchos años, dejando tres hijos. Al cabo del tiempo, él ya ha formado una nueva familia con otra mujer mucho más joven que él. Sin embargo, un día se da cuenta de que en su vida anterior se sentía mucho más feliz. Entonces hace todo lo posible por intentar recuperar a su ex mujer. Al principio todo resulta bonito, emocionante. La pasión vuelve a sus vidas… Pero la cruda realidad es que hay cosas que han ocurrido y que no se puden borran. Cosas que te impiden continuar tu vida como si nada. Realmente “no es tan fácil”.

    Unos días después, haciendo zapping con mi padre, estaba empezando ‘Como la vida misma’ (Greg Berlanti), protagonizada por Katherine Heigl y Josh Duhamel. Es una de esas pelis que hace que te plantees cómo sería tu vida si de pronto ocurriera algo que cambiase absolutamente todas tus rutinas.

    A mí últimamente me ha pasado de todo. Primero reventé una rueda con el coche y casi ni lo cuento. Por suerte todo salió bien. Me temblaban todo el cuerpo cuando llegué a casa esa noche. Estaba deseando estar en un lugar tranquilo que no se moviera. Sólo unos días antes me habían anunciado que, de momento, no iba a poder continuar con mi trabajo. Eso me puso muy triste. Casi lo que más me dolía era el hecho de no poder pasar la mañana con mis compañeras, que están como una cabra y hacen que todo parezca más fácil, entre risas y buen rollo.

    Así que decidí no hundirme y ponerme manos a la obra. Mi amigo y ex compañero de trabajo, Alvarito, me había propuesto echarles una mano en un proyecto que están desarrollando, así que me pareció el mejor momento para hacerlo. Ellos me recibieron con los brazos abiertos, carteles de bienvenida e incluso me hicieron un ‘book’ de fotos para que recordase siempre mi primer día con ellos. La verdad es que nunca nadie se había tomado tantas molestias en hacer que me sintiera bien en mi primer día. Son esos detalles los que hacen que valores cosas que, por el motivo que fuera, un día dejaste de apreciar.

    Así que después de bajar una empinadísima cuesta, montada en el carrito de esta enrevesada montaña rusa, cogí fuerza y volví a subir hasta lo más alto. Yo lo llamo ‘El pico de la ilusión’. Cargada de optimismo, me puse a trabajar. Y así llegamos al viernes 3. Día de mi cumpleaños. 30 primaveras, ni más ni menos. No pude evitar recordar la depresión que se cogía Ally McBeal en el episodio en el que cumplía esa edad. Y es que te paras a pensar en todo lo que has luchado y piensas si realmente has conseguido las metas que te habías planteado. No sólo las profesionales, sino todo lo demás.

    Supongo que cualquier persona que me viera desde fuera me daría una palmadita en la espalda. Estoy muy orgullosa de mis logros y me siento muy afortunada por tener a ciertas personas en mi entorno que hacen que mi vida sea más fácil y las subidas y bajadas de esta montaña rusa se lleven con una sonrisa en la cara.

    Celebraciones íntimas, celebraciones en familia e incluso en masa. Más de 35 amigos reunidos bajo el mismo techo. Y de pronto, cierro los ojos (más bien, me obligan a hacerlo). Silencio. Y ese silencio pasa a un primer acorde de guitarra. Entonces lo tuve claro. ¡Luis Ramiro está aquí! Me giro, abro los ojos, y ahí está, cantando ‘El reloj’ para mí, mi canción preferida. Esa que habré escuchado mil veces antes de acostarme. “Soy tu regalo”, me dice.

    Supongo que al fin y al cabo los 30 no están tan mal. Como Luis Ramiro me dijo: “Entras en la mejor década”. Le haré caso. Pienso disfrutarla. ¿Que hay nuevos retos? Prometo hacer frente a todo lo que venga. Y si no, tengo la bola del Ocho para tomar decisiones que Pit y Vero me regalaron. “Pensamos que te hace falta”. Y es que si no tomo las decisiones ahora, no sé cuándo voy a hacerlas.

    Todo depende de ti, sólo que a veces se nos olvida que tenemos el poder de elegir lo que queremos mantener en nuestra vida y lo que no. Lo que nos hace sentir que estamos vivos. Lo que nos da fuerza para seguir nuestro viaje. En realidad no todo es tan complicado. Nosotros lo hacemos difícil. Le damos demasiadas vueltas a cosas que ya están claras. Cosas que todos los demás ven y que en el fondo nosotros también. Pero nos falta valor. Tenemos demasiados sentimientos encontrados.

    ¿Qué tal si, como dice mi amiga M, le echamos un par de tacones?

    Gracias. Entre todos habéis hecho que éste sea el mejor cumpleaños de toda mi vida.

    Aquí os dejo la canción que me cantó Luis Ramiro y con la que los Ángeles de Annie me hicieron tan feliz. Esa que dice: “La solución más simple es la correcta, dije la Navaja de Ockham”

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