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enero, 2012

  1. Decisiones

    enero 10, 2012 by Ana López Guzmán

    Hoy es un día cualquiera de un año que está empezando. En la calle hace frío y las despedidas se hacen más duras. Sin embargo, cuando alguien se aleja es inevitable pensar en el reencuentro. En esa próxima vez. Al menos es lo que a mí me pasa y me ayuda a que esa espera sea más llevadera. Las despedidas más difíciles son aquellas que son para siempre. Eso las convierte en amargas, porque no hay ningún adiós que no sea para siempre. Por eso prefiero los ‘hasta luego’.

    Se abre el telón. Y no, esto no es un chiste, es un ejercicio de imaginación. Estás sobre el escenario. Los focos te ciegan y no puedes ver si la sala está repleta o si, por el contrario, no hay nadie que observe cada uno de tus movimientos. Tú tienes tu guión, tienes que interpretarlo. Da igual quién mire. Da igual qué dirán de tu papel, de tu puesta en escena. Sabes lo que tienes que decir en cada momento, pero no siempre encuentras las palabras. Tienes que salirte de ese guión porque hay cosas con las que no contabas. Cualquiera puede hacer que una comedia se convierta en drama, que una historia corriente se vuelva una preciosa historia de amor o que la vida de una persona aparentemente normal se vuelva terrorífica, emocionante, divertida, inesperada…

    Esos giros que no te esperas son los que hacen que tu mundo se ponga del revés. Puntos de inflexión. Sí, ¿pero cuántos? Creo que la vida es tan compleja como tú quieras que sea. Que cuanto menos exijas, más feliz serás. ¿Acaso no son los conformistas más felices? Habré hablado sobre este tema con Medea miles de veces. Pero no somos así. ¿Lo eres tú? Me refiero a que hay veces que sabes que algo mejor te está esperando, pero es como si un montón de manos te agarrasen y no te dejaran avanzar…

    Es como aquella escena de ‘Dentro del laberinto’ (Jim Henson). Sarah (la oscarizada Jennifer Connelly) está frente a dos puertas y debe escoger una para continuar su camino al castillo, más allá de la Ciudad de los Goblins. Elige una de ellas y justo cuando dice: “¡Esto es pan comid0!”, cae por un agujero. Un montón de manos van frenando su caída. Supongo que en ese momento ella tiene claro que se ha equivocado. Sin embargo, las manos ofrecen a Sarah una segunda oportunidad.

    – Entonces, ¿hacia dónde quieres ir?

    – Sí, ¿hacia dónde?

    – Pues, si he venido de arriba, supongo que tendré que ir hacia abajo – Concluye la protagonista.

    – ¡Ha elegido abajo!

    – ¿Ha elegido abajo?

    – ¿He hecho mal? – Pregunta Sarah.

    – ¡Ya es demasiado tarde!

    Y va a parar al Olvidadero. Un lugar donde te encierran para que la gente se olvide de ti. Siempre he pensado que eso debe ser algo muy triste. Pero las decisiones son así, con consecuencias inesperadas, pero no equivocadas. Al fin y al cabo si escoges una de las opciones que tienes, tus motivos tendrás. Pueden que no sean los correctos o los apropiados según los ojos de quien mire. Es probable que muchos te digan que tendrías que haber seguido otro camino. Pero en el fondo nadie está obligado a hacer nada que no quiera.

    En la escena final de la misma película, Sarah consigue recordar un párrafo que siempre olvida, cuando se encuentra cara a cara con Jareth, el rey de los Goblins (David Bowie). La frase dice: “No tienes poder sobre mí”. Me encanta. Nadie tiene poder sobre otra persona. Todos somos libres de escribir nuestros guiones y de salirnos del papel cuando queramos. De interpretarlo a nuestra manera. Lo importante es no dejar de ser quién realmente eres. Nunca pierdas la fe en ti porque si tú no la tienes, mal empezamos.

    Como diría Lina, “somos seres maravillosos con nuestras partes de luz y de sombra”. Conoce tu parte oscura, acéptala y quiérete. Así tu parte de luz podrá iluminar al mundo entero.


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