Gracias

Esta entrada no tiene mucho que ver con la moda o quizá sí, porque la protagonizan los bolsos y los dulces, dos de mis grandes pasiones.

 He de reconocer que cuando el 31 de diciembre sonaron las campanadas respiré aliviada porque el 2011 por fin se hubiera marchado. No es que fuera un año malo pero si tristón y algo feo. Recibí más noes de los que me hubiese gustado y derramé más lágrimas de las que quería.

Pero como siempre he sido de las que cuando ven el vaso a medias le echan un par de hielos para que este lleno de nuevo, decidí mirar al 2012 cara a cara, pasar de propósitos que me amargan la existencia como adelgazar o hacer más ejercicio, y limitarme a creer más en mi, a quererme incluso cuando las cosas no salen como quiero, que no es tarea fácil.

Pocos días después de empezar el año y coincidiendo con mi entrada en los 30 me dí cuenta de algo que quizá siempre he sabido pero no le he dado la importancia que merecía. Me percaté de que había estado tan ocupada echando pestes del 2011 que no había reparado en que en cada tropiezo, al lado de cada puerta cerrada y ante las primeras lágrimas siempre he tenido alguien que ha creido en mi cuando yo había perdido la fe.

Sin lugar a dudas una de esas personas ha sido mi marido que el pobre sufre casi más que yo con mis frustraciones. Después de un año que no ha sido económicamente muy fácil, saber que ha ahorrado cada uno de los céntimos que ha podido para presentarse en mi cumpleaños con un precioso Amazona de Loewe porque sabe que siempre he soñado con un bolso de lujo y quiere que esta fecha sea especial, me hace darme cuenta de lo afortunada que soy.

Pero  no es el único. Un cartel en la pantalla de mi ordenador con el mensaje “Bienvenida a los 30. Que sigas estando tan buena por dentro como por fuera” y un donuts recién hecho fueron el regalo de mi mejor amiga y un gesto que hace que como en los videojuegos te salga un halo de inmunidad que repele todo lo malo.


La siguiente sorpresa la firma mi madre, esa artista que hace cosas de punto en Me lo hizo Bely, que tiró de imaginación, de amistades y de osadía para regalarme un 2.55 de Chanel de azúcar y bizcocho y que parece tan real que mi hermana casi se lo cuelga en el hombro.

Y estos son solo algunos de los gestos reseñables que me hacen sentirme capaz de todo. Como dice Rosana: “Aráñame el corazón, envenéname la herida, que siempre quedan los que me quieren, que siempre quedan los que me la cuidan”.

Gracias por hacerme sentir importante, vosotros también, fieles seguidores que valoráis mi trabajo y con vuestras visitas me animáis a seguir.

5 pensamientos en “Gracias

  1. Te mereces que te pasen solo cosas buenas, pero desgraciadamente, a veces la vida no está de acuerdo y nos da algún disgustillo. Para esos momentos recuerda que siempre hay gente a tu lado que te quiere… como yo.

  2. preciosos regalos pero por lo que cuentas el tener a gente a tu lado que tanto te quiere es tu mayor regalo verdad?¿?¿?¿?¿?¿ coincido contigo con lo del 2011…así que borrémoslo de nuestra mente y a por el 12!!!!! besos

    • Claro que sí, ellos son mi mejor regalo aunque a nadie amarga un dulce y mucho menos un amazona 

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